En solo 72 horas, los ETFs spot de Bitcoin en Estados Unidos registraron salidas netas por más de USD 1.100 millones, una señal que reactivó las alertas sobre el estado actual del mercado cripto y su relación con el entorno macroeconómico global.
ETFs de Bitcoin: del arranque explosivo al giro abrupto
El inicio de 2026 fue, en apariencia, prometedor. Durante las dos primeras jornadas bursátiles del año, los 12 ETFs spot de Bitcoin listados en EE. UU. captaron cerca de USD 1.200 millones en entradas netas. Sin embargo, ese impulso se desvaneció rápidamente.

Entre el 6 y el 8 de enero, los mismos productos registraron tres sesiones consecutivas de reembolsos:
USD 243,2 millones
USD 486,1 millones
USD 398,8 millones
En total, USD 1.130 millones salieron del ecosistema ETF, dejando el balance mensual prácticamente plano, con un leve saldo positivo cercano a USD 40 millones.
En paralelo, el precio de Bitcoin reflejó esa volatilidad: el 8 de enero cotizaba por encima de USD 94.000, para luego testear soportes por debajo de USD 90.000 en cuestión de horas.
No fue pánico minorista: fue ajuste estructural
La magnitud y velocidad de las salidas sugieren que no se trató de ventas impulsivas del público minorista, sino de un desapalancamiento estructural por parte de actores de gran tamaño, utilizando los instrumentos más líquidos disponibles.
Los flujos negativos estuvieron liderados por los mayores vehículos del mercado, incluidos los fondos administrados por BlackRock y Fidelity, lo que refuerza la idea de una rotación estratégica de capital y no de un evento de pánico.
No obstante, enfocarse únicamente en el día a día de los ETFs puede ocultar una señal más profunda.
La señal on-chain que preocupa
Según datos de CryptoQuant, la demanda aparente de Bitcoin a 30 días volvió a terreno negativo. Este indicador mide si el ingreso de nuevo capital es suficiente para absorber la oferta efectiva que entra en circulación.

El cambio de signo implica que:
La absorción de oferta se está debilitando, y
Monedas previamente inactivas comienzan a moverse justo cuando la demanda fresca pierde fuerza.
La divergencia es clara: el precio intenta estabilizarse, pero la demanda estructural no acompaña. En ciclos anteriores, avances sostenidos solían estar respaldados por demanda positiva persistente. En el escenario actual, los rebotes parecen más vinculados a posicionamiento de corto plazo que a acumulación spot genuina.
MVRV en zona frágil

Esta lectura se refuerza con el comportamiento del ratio MVRV (Market Value to Realized Value), uno de los indicadores clave de rentabilidad agregada de la red. El MVRV ha comenzado a descender, lo que indica que las ganancias no realizadas ya no crecen al ritmo observado en el punto álgido del mercado alcista.
El indicador se mantiene:
Muy por encima de la zona de valor que suele atraer compras contrarias, pero
Sin la inercia necesaria para justificar una prima sostenida.
En este “territorio intermedio”, Bitcoin se vuelve especialmente sensible a catalizadores negativos, tanto macroeconómicos como internos.
Oro, dólar y el telón de fondo macro
La debilidad de la demanda cripto no ocurre en aislamiento. Coincide con un cambio histórico en las reservas globales y un renovado protagonismo del oro.

Datos destacados por The Kobeissi Letter muestran que:
La participación del dólar estadounidense en las reservas globales cayó a ~40%, su nivel más bajo en dos décadas.
El oro alcanzó el 28% de las reservas, su mayor peso desde principios de los años 90, superando al euro, yen y libra combinados.
Este movimiento, liderado por bancos centrales y no por inversores minoristas, impulsó al oro a una suba del 65% en 2025, la mayor desde 1979, mientras el Índice del Dólar (DXY) registró su peor desempeño en ocho años.
A corto plazo, sin embargo, el dólar mostró un rebote técnico, apoyado en expectativas de un mercado laboral estadounidense resiliente. Un dato de empleo más fuerte de lo esperado podría reforzar al dólar, retrasar expectativas de recortes de tasas y presionar tanto a Bitcoin como al oro. Un informe débil, en cambio, podría reactivar las apuestas por liquidez.
Un mercado más maduro, pero más correlacionado
La reciente racha de salidas por más de USD 1.000 millones funciona como un recordatorio clave: el ecosistema de ETFs de Bitcoin ha madurado, pero esa madurez vino acompañada de mayor correlación con los flujos macro, no de desacople.
Con la demanda on-chain en negativo, un MVRV perdiendo impulso y el capital global rotando nuevamente hacia refugios físicos, Bitcoin parece entrar en una fase de estancamiento controlado, sostenido por un piso institucional elevado, pero limitado por una creciente indiferencia macro en el corto plazo.



