Bitcoin volvió a captar la atención del mercado tras un repunte que desencadenó liquidaciones por más de 200 millones de dólares en apenas 24 horas. El movimiento estuvo dominado por el cierre forzado de posiciones bajistas, en un contexto donde el precio mostró signos de recuperación, pero sin lograr aún una ruptura técnica decisiva que confirme un cambio de tendencia sostenido.
Durante la jornada, el precio de Bitcoin avanzó cerca de un 2% y se ubicó en torno a los 89.700 dólares, tras haber operado durante gran parte del día en la zona de los 89.400. Este impulso fue suficiente para activar una ola de liquidaciones en el mercado de derivados, con las posiciones cortas concentrando la gran mayoría del ajuste.
Las liquidaciones de shorts superaron los 170 millones de dólares, lo que representó alrededor del 82% del total eliminado del mercado en el período analizado. Este tipo de eventos suele producirse cuando el precio se mueve en contra de un consenso excesivamente inclinado hacia un solo lado, obligando a los operadores apalancados a cerrar posiciones de manera automática.
El fenómeno pone de relieve la fragilidad que todavía caracteriza al mercado de derivados. Tras semanas de volatilidad contenida y lateralización, una suba relativamente moderada fue suficiente para provocar un ajuste abrupto en el posicionamiento. Esto sugiere que, aunque el apalancamiento agregado se redujo respecto a los picos del ciclo, sigue existiendo una sensibilidad elevada ante movimientos rápidos del precio.
Más allá del impacto en los derivados, el rebote también coincidió con señales de acumulación por parte de inversores spot. En los últimos días, se observó un aumento en las compras al contado, lo que contribuyó a mejorar ligeramente la liquidez disponible en los principales mercados. Sin embargo, esta mejora todavía es considerada incipiente y no alcanza para disipar por completo el tono prudente que domina entre los participantes.
Analistas del mercado señalan que el nivel de los 90.000 a 92.000 dólares continúa funcionando como una zona de resistencia crítica. No se trata solo de una referencia psicológica, sino de un área donde confluyen ventas previas, oferta pendiente y expectativas técnicas. Sin una superación clara y sostenida de ese rango, acompañada por un aumento genuino de la demanda spot, los repuntes tienden a agotarse y dar paso a nuevas correcciones.
Este patrón se ha repetido en varias ocasiones durante el último trimestre. Movimientos alcistas impulsados principalmente por liquidaciones o ajustes tácticos en derivados lograron empujar el precio al alza de forma temporal, pero sin consolidar una tendencia. En ausencia de flujos frescos y consistentes, el mercado vuelve a entrar en fases de retroceso o consolidación.
El contexto general sigue siendo de cautela. Aunque el precio muestra capacidad de recuperación tras episodios de presión vendedora, la estructura del mercado aún no refleja un regreso pleno de la convicción alcista. La profundidad de los libros de órdenes, si bien mejoró levemente, permanece por debajo de los niveles observados en etapas de mayor euforia, lo que amplifica el impacto de órdenes relativamente grandes.
Además, la lectura del mercado de derivados indica que muchos operadores continúan priorizando estrategias de corto plazo. La alta proporción de liquidaciones en posiciones cortas sugiere que parte del rebote respondió más a un ajuste técnico que a una reevaluación profunda de los fundamentos. Este tipo de movimientos tiende a ser volátil y susceptible a reversiones rápidas.
Desde una perspectiva más amplia, el comportamiento reciente de Bitcoin se inscribe en un escenario de transición. El mercado intenta encontrar un nuevo equilibrio tras los episodios de fuerte desapalancamiento registrados en meses anteriores. En ese proceso, cada repunte es examinado con escepticismo, especialmente si no viene acompañado por señales claras de fortalecimiento estructural.
Para que el panorama cambie de forma más convincente, varios factores deberían alinearse. Entre ellos, un aumento sostenido del volumen spot, mayor estabilidad en la liquidez y una reducción de la dependencia de movimientos impulsados por liquidaciones. Hasta que eso ocurra, es probable que el mercado continúe alternando entre avances puntuales y retrocesos, dentro de un rango relativamente acotado.
En síntesis, el reciente rebote de Bitcoin logró aliviar temporalmente la presión bajista y expuso el posicionamiento vulnerable de muchos operadores apalancados. No obstante, la incapacidad de superar con claridad la zona de resistencia clave mantiene intactas las dudas sobre la fortaleza del movimiento. Mientras la demanda spot no confirme el impulso y el precio no consolide por encima de niveles críticos, el mercado seguirá moviéndose con cautela, atento a cualquier señal que pueda inclinar la balanza hacia una nueva fase direccional.


