El oro tokenizado volvió a captar la atención de los mercados en un contexto de creciente incertidumbre global, justo cuando el precio del metal precioso superó nuevamente los USD 5.000 por onza. Este nivel, históricamente asociado a episodios de tensión macroeconómica, coincidió con un movimiento estratégico de Tether, que anunció una inversión significativa en la plataforma Gold.com para ampliar la distribución de su token respaldado en oro, XAU₮.
La operación implica la adquisición de aproximadamente el 12% de Gold.com por parte de Tether, a través de la compra de 3,37 millones de acciones a un precio de USD 44,50 cada una. En paralelo, la propia Gold.com planea destinar USD 20 millones a la compra de XAU₮. Más allá de la lectura financiera inmediata, el acuerdo refleja una tendencia más profunda: la búsqueda de refugio dentro del propio ecosistema cripto, sin necesidad de abandonar los rieles digitales.
Durante períodos de alta volatilidad, el oro suele recuperar protagonismo como activo de resguardo. Su atractivo no radica en el rendimiento, sino en la percepción de estabilidad, portabilidad y protección frente a escenarios de desorden económico. En las últimas semanas, esa lógica volvió a imponerse, al mismo tiempo que el mercado cripto experimentaba episodios de ventas forzadas y ajustes abruptos.
En ese contexto, el movimiento de Tether destaca por su enfoque práctico. Mientras muchos proyectos se concentran en la emisión de nuevos tokens, la compañía detrás de la mayor stablecoin del mercado decidió invertir en lo que podría considerarse el “mostrador” del oro: una plataforma de venta minorista que ya opera con lingotes, monedas y entregas físicas. La integración de XAU₮ en ese entorno busca acortar la distancia entre la intención del usuario y la ejecución de la cobertura.
Tether ya ocupa un lugar central como proveedor de liquidez dentro del ecosistema cripto a través de USDT, que funciona como una posición de efectivo para millones de usuarios. La incorporación del oro tokenizado en ese mismo circuito apunta a ofrecer una alternativa de refugio sin fricciones, especialmente en momentos en los que los inversores prefieren reducir riesgo sin cerrar sus posiciones cripto.
El momento elegido no es casual. El mercado de tokens respaldados en oro alcanzó una capitalización cercana a los USD 6.000 millones y se cuadruplicó desde finales de 2024, en línea con el repunte del precio del metal. Sin embargo, este crecimiento también trajo consigo un mayor escrutinio sobre aspectos clave como la custodia del oro físico, los derechos de redención, la verificación de reservas y la supervisión regulatoria.
En ese sentido, Tether ha venido reforzando su narrativa de respaldo tangible. Durante el último trimestre de 2025, la compañía incorporó alrededor de 27 toneladas métricas de oro a su balance y su dirección ejecutiva ha señalado que entre el 10% y el 15% de su portafolio de inversiones podría asignarse a metal físico. Estas cifras sugieren que el oro no es un complemento circunstancial, sino un componente estructural de su estrategia de reservas.
La integración con Gold.com también apunta a resolver uno de los desafíos históricos del oro tokenizado: la experiencia del usuario. Si bien la tokenización permite comerciar exposición al oro las 24 horas, muchos compradores tradicionales valoran la posibilidad de convertir esa exposición en metal físico. Un canal que conecte de forma clara el token con el producto tangible podría ampliar el atractivo del activo para un público más amplio.
Al mismo tiempo, el oro tokenizado compite con otra categoría en expansión dentro de los activos del mundo real en blockchain: los bonos del Tesoro tokenizados. Estos instrumentos, que ya superan los USD 10.000 millones en valor total, ofrecen rendimiento y funcionan como una alternativa de bajo riesgo para quienes buscan ingresos mientras esperan mejores oportunidades de mercado. La diferencia central es emocional y funcional: los bonos pagan por esperar, el oro promete permanencia.
Para algunos usuarios, el atractivo del oro radica precisamente en su carácter histórico como reserva de valor frente a cambios de régimen monetario. En entornos donde la confianza en las monedas fiduciarias se ve cuestionada, el metal suele recuperar protagonismo, incluso sin ofrecer rendimiento. La tokenización busca trasladar esa narrativa al plano digital, combinando escasez, liquidez y accesibilidad.
No obstante, los riesgos persisten. Comprar oro tokenizado implica aceptar no solo la exposición al precio del metal, sino también la promesa del emisor. La claridad sobre quién custodia el oro, bajo qué jurisdicción, con qué auditorías y cuáles son las condiciones de redención resulta fundamental, especialmente para un producto que se presenta como refugio.
De cara a los próximos meses, el mercado observará tres factores clave: la implementación efectiva de la integración entre XAU₮ y Gold.com, la evolución del uso real del token más allá de anuncios corporativos y el avance de los marcos regulatorios aplicables a commodities tokenizados. El desempeño de estos elementos determinará si el oro tokenizado logra consolidarse como una herramienta de cobertura relevante dentro del ecosistema cripto.
En un escenario donde el miedo vuelve a instalarse y los activos de riesgo muestran fragilidad, la apuesta de Tether sugiere que la próxima fase de adopción no pasará solo por asumir más riesgo, sino por ofrecer formas de resguardarse sin salir del sistema digital. El oro tokenizado, integrado directamente al circuito cripto, podría ser una de esas respuestas.


