El vínculo entre Ethereum e instituciones financieras acaba de entrar en una etapa nueva: menos “comunidad y builders”, más narrativa estratégica. El 19 de enero, la Ethereum Foundation publicó un hilo afirmando que Ethereum es “la opción número 1 para instituciones globales”, respaldándolo con 35 ejemplos y redirigiendo a un portal propio con métricas en vivo y un botón directo de “Get In Touch”. No fue un simple anuncio técnico: fue marketing institucional explícito, con estructura de embudo, pruebas seleccionadas y un objetivo claro: recuperar control del relato en un momento donde la competencia empezó a ganar terreno en la conversación pública.
¿Por qué importa? Porque en el mundo institucional, la percepción no es decorado: es parte del proceso de adopción. Si la industria empieza a creer que Ethereum “se está quedando atrás”, esa narrativa puede convertirse en realidad por pura migración de atención, liquidez y proyectos.
No fue un hilo más: fue un “kit de ventas” empaquetado como transparencia
Los detalles son reveladores. No se trató solo de decir “estamos creciendo”. Fue un formato pensado como “prueba rápida”:
una afirmación de ranking (“#1 choice”),
una pila curada de casos,
un llamado a la acción,
y una página oficial donde instituciones pueden ver data y contactar.
Ese orden se parece más a una campaña para decisores que a una comunicación de protocolo. La Ethereum Foundation, históricamente, no se movía así. La cultura Ethereum solía confiar en que la adopción llegaría por mérito técnico, “sin vender”.
Pero eso parece estar cambiando.
La presión externa: cuando hasta el Financial Times te pone en crisis
Hay un detonante claro: el cambio de framing en medios mainstream. Cuando un medio leído por el público institucional empieza a hablar de “midlife crisis” y a contraponer Ethereum con rivales más rápidos y baratos, el costo de quedarse callado sube.
Si los tomadores de decisión leen una historia repetida (Ethereum lento / caro / perdiendo momentum), la incertidumbre se convierte en freno. Y cuando se busca atraer capital institucional, frenar es perder.
El hilo del 19 de enero se entiende entonces como un movimiento defensivo y ofensivo a la vez: mostrar evidencia y reconstruir confianza antes de que el relato se vuelva irreversible.
Los 35 ejemplos: cuáles pesan y cuáles son relleno
Tratar esa lista como una “tabla de verdad” sería ingenuo: no todos los ejemplos tienen el mismo peso. Aun así, varios casos sí parecen sólidos y verificables porque involucran productos reales con actividad o anuncios formales.
Entre los casos más “pesados” (por nombre y señal institucional) se destacan:
Fidelity con un producto tokenizado tipo money market en Ethereum
Amundi tokenizando una clase de participación de un fondo monetario
JPMorgan emitiendo un token de depósito (aunque en Base, L2 del ecosistema Ethereum)
Société Générale (SG-FORGE) desplegando stablecoins que interactúan con DeFi
Stripe incorporando stablecoins a su stack de pagos recurrentes
Kraken llevando productos tokenizados al entorno Ethereum
Esto es clave: no es “instituciones hablando”, es instituciones operando.
Y la Foundation está diciendo: “no hace falta imaginarlo, ya está ocurriendo”.
Solana y otros rails: el relato institucional ya no es exclusivo de Ethereum
El otro factor de presión es competitivo. El mercado empezó a asociar historias institucionales a otros ecosistemas, especialmente Solana.
La propia existencia de acuerdos o colaboraciones empresariales con rails alternativos alimenta el efecto psicológico: “si grandes nombres están mirando otro lado, quizá Ethereum no es el único destino”.
Además, el crecimiento de tokenización real-world assets en otros chains (aunque partan de bases más pequeñas) suma ruido narrativo, porque el titular fácil no es “Ethereum sigue líder”, sino “X crece más rápido”.
El problema de Ethereum en 2026 no parece ser falta de adopción, sino pérdida del monopolio del relato.
Cambios internos: Ethereum descubre que “comms” también es infraestructura
Hay un elemento interno que vuelve esta reacción más creíble: la Foundation viene formalizando el área de comunicación y marketing como responsabilidad explícita.
Ese punto es clave porque Ethereum no suele operar con campañas coordinadas. Su estilo histórico fue descentralizado, con evangelismo comunitario y comunicación técnica.
Cuando una organización decide profesionalizar “comms”, no lo hace para escribir tuits más lindos. Lo hace para competir por narrativa con la misma disciplina con la que compite por tecnología.
Y esto se nota en el portal institucional: no es una página improvisada, es un hub con:
métricas en tiempo real (staking, stablecoins, RWA, DeFi, L2s)
biblioteca de recursos
estructura de contacto
tono de comunicación orientado a compliance y decisión corporativa
Eso es una máquina de adquisición institucional.
La gran apuesta: proteger la realidad con percepción
Lo más importante del hilo no es lo que “anuncia”, sino lo que revela: la Ethereum Foundation cree que, a partir de ahora, construir no alcanza. Hay que defender la posición en el mapa mental de bancos, fintechs y gestores de activos.
Ethereum sigue teniendo ventajas estructurales:
profundidad de liquidez
ecosistema DeFi maduro
desarrolladores y tooling
años de experimentación institucional
infraestructura de Layer 2
Pero esas ventajas pueden erosionarse si la percepción se desplaza.
Y ahí está la apuesta: “si mostramos evidencia y guiamos el relato, evitamos que percepción se aleje de realidad”.
El riesgo es obvio: que la realidad cambie más rápido que el storytelling.
Ethereum entra en modo campaña
El hilo del 19 de enero marca un antes y un después. Ethereum dejó claro que está dispuesto a jugar el juego institucional completo: evidencia, narrativa, funnel y posicionamiento.
Eso no garantiza que ganará la batalla. Pero confirma algo crucial: la guerra por ser la capa de liquidación institucional ya empezó, y Ethereum decidió pelearla en público.


