En CES 2026, uno de los principales eventos globales de innovación, la inteligencia artificial dominó casi por completo las predicciones de tendencias, mientras que blockchain apenas recibió una mención marginal, pese a su peso en sectores como finanzas digitales, seguridad y criptomonedas.
La década de la “transformación inteligente”
Durante la conferencia “CES 2026 Trends to Watch”, organizada por la Consumer Technology Association (CTA), Brian Comiskey, director senior de innovación y tendencias, definió a la década de 2020 como una era de “transformación inteligente”, impulsada casi exclusivamente por los avances en inteligencia artificial.
Según Comiskey, la IA ya no es experimental: está redefiniendo cómo operan las empresas, cómo trabajan las personas y cómo interactúan los consumidores con la tecnología. En contraste, blockchain fue mencionada solo al final, descrita brevemente como una capa de seguridad “prácticamente inhackeable”, sin mayor desarrollo técnico ni casos de uso concretos.
Plataformas inteligentes y monetización basada en IA
Las proyecciones de la CTA indican que, pese a la inflación y las tensiones comerciales, los ingresos del sector tecnológico de consumo en EE. UU. alcanzarán los $565.000 millones en 2026, reflejando una fuerte demanda por dispositivos y servicios impulsados por IA.
Comiskey explicó que el hardware está evolucionando hacia plataformas inteligentes adaptativas, capaces de ofrecer experiencias personalizadas basadas en datos. Ejemplos destacados incluyen:
Gafas inteligentes y realidad extendida, usadas en logística, mantenimiento industrial y asistencia médica remota.
Automóviles definidos por software, con actualizaciones over-the-air, sistemas operativos abiertos y perfiles de conducción impulsados por IA.
Modelos de conducción autónoma, respaldados por iniciativas como los nuevos modelos de IA abierta anunciados recientemente por Nvidia.
En este nuevo ecosistema, los autos dejan de ser simples máquinas para convertirse en entornos digitales personalizables, una narrativa donde blockchain no aparece como infraestructura central.
Salud digital y hogares conectados
En el sector salud, la CTA anticipa un auge de tecnologías de monitoreo continuo, con herramientas de IA conversacional, biomarcadores de voz para detectar depresión y ansiedad, y plataformas de nutrición personalizada. En paralelo, los hogares inteligentes evolucionan hacia sistemas predictivos que ajustan iluminación, clima y servicios según rutinas diarias.
Estos avances también habilitan nuevos esquemas de ingresos. Comiskey destacó la consolidación de la monetización híbrida, que combina suscripciones, publicidad, pagos premium y economías de creadores. Aunque este modelo amplía las fuentes de ingresos, también intensifica la dependencia de plataformas centralizadas, un punto donde las soluciones descentralizadas basadas en blockchain quedaron fuera del debate.
Adopción masiva de IA, resultados dispares
Los datos presentados por la CTA muestran una adopción acelerada de IA en el trabajo: más del 40% de los empleados en Europa, Corea del Sur y Estados Unidos ya la utilizan, con EE. UU. liderando con casi 63%. Los usuarios reportan ahorrar en promedio 8,7 horas semanales gracias a herramientas de IA.
Sin embargo, estudios externos matizan este optimismo. Un informe del MIT Research Lab reveló que, pese a inversiones corporativas estimadas entre $30.000 y $40.000 millones en IA generativa, el 95% de las organizaciones no ha medido retornos claros. Además, crecen las preocupaciones sobre privacidad, calidad del trabajo automatizado y el uso de IA para predecir comportamientos humanos.
Blockchain fuera del foco, pero no fuera del sistema
La casi ausencia de blockchain en CES 2026 no implica su desaparición, sino un cambio en las prioridades del discurso tecnológico dominante. Mientras la IA se posiciona como capa visible de personalización, automatización y monetización, blockchain continúa operando en segundo plano, especialmente en criptoactivos, infraestructura financiera, custodia digital y resistencia a la censura.
La brecha entre la narrativa pública del evento y el uso real de tecnologías descentralizadas deja en evidencia que, al menos en CES 2026, la inteligencia artificial capturó la atención del escenario, relegando a blockchain a un rol secundario dentro del debate sobre el futuro tecnológico inmediato.



