El modelo InfoFi —la idea de “financiar la información” pagando a usuarios por publicar, responder o amplificar contenido— acaba de recibir un golpe directo. X actualizó sus políticas para desarrolladores y prohibió aplicaciones que recompensen económicamente a los usuarios por postear, y lo más relevante es que la medida ya está siendo aplicada con cortes de acceso a la API y pedidos explícitos de reorientar productos hacia la lucha contra spam y automatización.
La decisión reordena un tablero que venía creciendo rápido: durante meses, el incentivo por engagement se convirtió en un negocio, con puntos, tokens y programas de recompensa que buscaban capturar “mindshare” como si fuera una métrica financiera. En la práctica, X está diciendo: se terminó el pay-to-post.
La señal política y de producto detrás del cambio
La aplicación de la medida no llega en un vacío. X viene enfrentando presión sostenida para demostrar credibilidad en seguridad y transparencia, especialmente en el contexto regulatorio europeo. La Comisión Europea, por ejemplo, multó a X con €120 millones bajo la Digital Services Act (DSA), apuntando a fallas en transparencia y acceso a datos, entre otros aspectos.
En ese marco, atacar el pay-to-post es un blanco obvio: es visible, es fácil de explicar públicamente y se puede presentar como una acción concreta contra spam, manipulación y contenido automatizado de baja calidad.
Nikita Bier y el mensaje a los desarrolladores: “migren si hace falta”
Un detalle que encendió el ruido fue el tono del mensaje hacia los builders afectados. Nikita Bier, incorporado al equipo de producto de X tras vender su app social tbh a Meta, enmarcó la medida como parte de una estrategia mayor para reducir engagement basura y aseguró que X ayudaría a los desarrolladores desplazados a migrar hacia alternativas como Threads o Bluesky si fuera necesario.
Más allá de lo simpático o irónico del “te ayudo a irte”, el subtexto es fuerte: X prioriza su limpieza interna incluso si eso implica perder proyectos construidos sobre su distribución.
Qué se rompe exactamente cuando se prohíbe “pagar por postear”
La industria lo vendió como innovación, pero el esquema tenía una lógica bastante clara: convertir la distribución en un sistema remunerado. Para que eso funcione se necesitaban tres capas simultáneas:
Medición: rankings, puntuación de engagement, reputación, “mindshare”, listas y dashboards
Distribución: herramientas capaces de publicar y responder en escala (a veces con automatización)
Pagos: incentivos en tokens, puntos o recompensas, muchas veces diseñados como farming
La decisión de X golpea especialmente a dos capas: la distribución y los pagos. Si una app pagaba por postear y además dependía de la API para monitorear actividad, verificar acciones o evitar gaming, el impacto es doble: pierde el motor y pierde el tablero de control.
Y el resultado es inmediato: el costo del engagement artificial sube y el modelo se vuelve menos viable.
Por qué el timing es perfecto para X
X está en una etapa donde necesita demostrar control: control sobre spam, sobre bots, sobre manipulación y sobre cualquier cosa que se parezca a “actividad falsa”. Además, el debate de IA empeora el problema: hoy no hace falta una gran operación humana para llenar una red de respuestas, hilos y “opiniones”. Un flujo automatizado puede inundar la plataforma sin parar.
Entonces, desde el punto de vista de gestión del producto, el pay-to-post es una máquina de generar el peor tipo de engagement: alto volumen, baja señal, y un incentivo perverso a publicar por publicar.
Si el objetivo es una plataforma “más confiable” para usuarios y anunciantes, cortar ese incentivo es coherente. Y si el objetivo es mostrar buena cara ante reguladores, también.
Discord se endurece en paralelo: comunidades abiertas = superficie de ataque
El cambio no ocurre solo en X. En el ecosistema cripto, Discord también está dejando de ser la plaza pública.
Varios proyectos están convirtiendo servidores en espacios “solo lectura” y empujando soporte hacia tickets o canales controlados. El argumento es brutalmente simple: Discord facilita el scam. Incluso si un equipo banea estafadores, el usuario puede caer igual por mensajes directos y suplantación.
El fundador de DefiLlama, 0xngmi, lo resumió de forma directa: es muy difícil proteger a usuarios en un entorno donde el scam puede escalar y atacar por DM. En la misma línea, Morpho también testeó soporte con sistemas tipo Intercom para tener más control y trazabilidad.
El patrón es el mismo: cuando los ataques crecen, lo abierto deja de ser comunidad y pasa a ser riesgo operativo.
¿Qué reemplaza a InfoFi como lo conocíamos?
La nueva etapa parece moverse hacia un sistema más “permissioned” y menos masivo. La alternativa lógica no es volver a cero: es cambiar el tipo de incentivo.
En vez de pagar por postear, el mercado se mueve hacia:
programas de creadores seleccionados
deliverables definidos
métricas más cerca de resultados (signups, referrals, actividad on-chain)
recompensas vinculadas a conversión real, no a volumen de replies
En otras palabras: menos farming, más marketing medible.
Y por el lado de comunidades, Discord no desaparece… se transforma: queda como lobby, y el soporte serio migra a sistemas cerrados y verificables.
El mensaje final: distribuir “a cualquier costo” dejó de ser sostenible
La prohibición de X no es un tecnicismo de la API: es una revalorización del engagement. Si el engagement se paga, se degrada. Si se degrada, se vuelve ruido. Y si se vuelve ruido, la plataforma paga el precio en confianza, reputación y presión regulatoria.
Por eso el golpe a InfoFi es tan significativo: no solo frena apps puntuales, sino que cambia el costo de construir distribución sobre una red social que ahora quiere menos incentivos y más control.


