En 2026, el mercado cripto volvió a demostrar que puede discutir cualquier cosa… incluso mediante provocaciones públicas. Pero detrás del ruido hay una pregunta que no se va: ¿cómo se mide la distancia entre lo que una red “vale” y lo que realmente “hace”? Ahí es donde entra REV (Real Economic Value), una métrica que muchos consideran clave para entender si una blockchain está sosteniendo actividad genuina o solo vive de volumen inflado por incentivos.
El disparador fue una publicación desde la cuenta verificada de Solana en X (Twitter) el 14 de enero, en la que se burló de Starknet con cifras de usuarios y transacciones absurdamente bajas, rematando con un “send it straight to 0”. El problema es que los datos usados parecían corresponder a un recorte viejo y además incluyeron un error notorio: el FDV mencionado no coincidía con las cifras actuales.
Más allá de quién “ganó” el round en redes, la escena dejó una imagen incómoda para el sector: proyectos que buscan atraer capital institucional se atacan como si esto fuera una guerra tribal. Sin embargo, el episodio tuvo un mérito inesperado: abrió la puerta a discutir el tema que realmente importa cuando se analizan redes… qué es actividad real, qué es maquillaje y qué se puede sostener en el tiempo.
Valuación y uso no son lo mismo
En cripto, muchas cadenas se “precioetiquetan” como si tuvieran adopción masiva, ingresos sostenibles y dominio técnico… incluso cuando su actividad real es baja o concentrada en pocos productos. La industria aprendió a convivir con esa desconexión: market cap y FDV suelen reflejar narrativas, expectativas, ciclos de capital y marketing, no necesariamente utilidad concreta.
Y ahí aparece el gran problema: si lo único que miramos es volumen o cantidad de usuarios, podemos terminar evaluando ecosistemas enteros con métricas que se inflan fácilmente.
Market cap se calcula con el suministro circulante.
FDV (Fully Diluted Valuation), en cambio, asume el suministro total, incluyendo tokens que todavía no están en el mercado.
Ambas sirven, pero ninguna te dice cuántas personas están pagando por usar la red.
La trampa del volumen: perps gigantes, demanda mínima
Uno de los grandes “trucos” de la industria es la lectura superficial del volumen de trading, especialmente en perpetual futures. En perps, el volumen suele contabilizarse como monto nocional, es decir: cuenta el total de la posición apalancada, no el capital real.
Ejemplo simple: un trader entra con USD 10.000 de margen y abre una posición de USD 100.000. El volumen reportado será de 100.000. Eso significa que los perps están diseñados para mostrar números enormes por naturaleza.
A esto se le suma otro factor: incentivos. Puntos, recompensas, descuentos y farming pueden convertir una plataforma en una máquina de volumen artificial por meses, sin que eso implique uso sostenido o necesidad real del mercado.
Por eso, si una red muestra “miles de millones” en volumen, hay que preguntar lo obvio:
¿cuánto de ese volumen es orgánico y cuánto es mercenario?
Por qué REV (Real Economic Value) corta el ruido
A diferencia de otras métricas, REV (Real Economic Value) se enfoca en algo muy difícil de falsificar: lo que los usuarios efectivamente pagan para ejecutar transacciones y tener prioridad en la cadena.
REV suele integrar dos componentes:
Fees: comisiones pagadas a la red
MEV tips: pagos extra por prioridad de ejecución
En criollo: REV mide presión económica real. Si hay muchísima “actividad”, pero casi nadie paga por blockspace, es probable que el tráfico no sea verdadero, sino empujado por incentivos.
Ese contraste se vuelve explosivo cuando se observan cadenas con perps gigantes pero tarifas mínimas: el volumen está, pero el dinero no aparece.
Concentración: cuando todo depende de una sola app
Otro filtro decisivo es la concentración.
Si más del 50% del volumen de una red depende de un solo protocolo, eso no habla del ecosistema: habla del ciclo de vida de esa aplicación.
Y eso importa por una razón muy concreta: cuando se terminan los incentivos (puntos, rewards o airdrops), el volumen puede evaporarse.
Hay redes donde el volumen parece “monstruoso”, pero está sostenido casi completamente por una sola plataforma de perps que está incentivando operaciones sin importar si hay demanda real. Eso deja a la red expuesta a un solo evento: que el programa termine y el capital mercenario migre.
En cambio, cuando el tráfico está distribuido en múltiples DEXs y productos, se parece más a adopción real que a una campaña de marketing.
Solana vs Starknet: el chiste fue malo, el debate es buenísimo
El tweet de Solana fue provocador y además incluyó datos cuestionables, pero puso sobre la mesa el debate correcto: valuación no es uso.
Para entender esa diferencia hay que mirar el “stack” completo:
✅ volumen spot en DEX
✅ volumen en perps
✅ concentración por plataforma
✅ y, sobre todo, REV
Una red puede exhibir números espectaculares de volumen, pero si no hay tarifas ni señales de monetización real, puede ser solo actividad incentivada que desaparece con el tiempo.
En cambio, cuando hay fee pressure consistente, es una señal de que usuarios y bots están compitiendo por blockspace, y eso sugiere demanda sostenida.
El mercado necesita menos teatro y más métricas duras
Si el próximo ciclo va a estar dominado por infraestructura, capital institucional y competencia entre redes, la industria ya no puede analizar ecosistemas como en 2021. No alcanza con decir “tiene TVL” o “tiene volumen”.
¿La red está capturando valor económico o está produciendo números por incentivos?
Por eso, REV (Real Economic Value) se está convirtiendo en una métrica imprescindible: separa lo inflable de lo durable, y obliga a mirar lo que realmente importa… quién paga por usar la cadena y por qué.


