En los últimos días de 2025, una serie de movimientos en la infraestructura monetaria de Estados Unidos encendió alertas —y expectativas— en los mercados financieros y cripto.
El 31 de diciembre, los bancos retiraron 74.600 millones de dólares de la Standing Repo Facility (SRF) de la Reserva Federal de Estados Unidos, un nivel récord para este mecanismo que actúa como válvula de presión del sistema financiero. La SRF permite intercambiar colateral de alta calidad por liquidez inmediata, y suele activarse cuando el financiamiento privado se vuelve más restrictivo.
En el ecosistema cripto, donde la liquidez es el oxígeno del precio, estos movimientos no pasan desapercibidos.
Repo al alza y una lectura incompleta
El aumento en el uso del repo fue interpretado inicialmente como una señal de estrés. No solo se disparó la SRF: también se registraron 106.000 millones de dólares adicionales en la reverse repo facility, otro comportamiento típico de cierre de año cuando los balances bancarios se ajustan para fechas contables.
Sin embargo, analistas macro como The Kobeissi Letter apuntaron a un detalle menos ruidoso pero más relevante: la respuesta previa de la Fed.
La clave no fue el pico, sino la preparación
Antes de que el estrés de fin de año dominara los titulares, la Federal Reserve Bank of New York ya había comenzado a actuar. El 12 de diciembre inició compras de Treasury Bills por cerca de 40.000 millones de dólares, bajo el programa de Reserve Management Purchases (RMP), con el objetivo explícito de mantener reservas abundantes.
Un mes antes, además, la Fed confirmó que detendría la reducción de su balance a partir del 1 de diciembre, poniendo fin al drenaje asociado al quantitative tightening. Sin declararlo formalmente, el balance dejó de contraerse y comenzó a crecer de forma selectiva.
En términos operativos, fue una señal clara: la autoridad monetaria no está dispuesta a permitir escasez de liquidez estructural en 2026.
Bitcoin y su nueva sensibilidad macro
Este contexto adquiere mayor relevancia porque Bitcoin ya no opera aislado del sistema financiero tradicional. La llegada de los ETF spot integró a BTC en los mismos flujos que siguen los operadores de crédito y renta fija.
Durante 2025, esta dinámica quedó en evidencia. El AUM total de los ETF spot de Bitcoin en EE. UU. cayó desde 169.500 millones de dólares en octubre hasta 120.700 millones en diciembre, reflejando salidas y reposicionamiento en un entorno de liquidez más tensa.
Para firmas como Grayscale, este cambio marca el inicio de una nueva etapa: en su outlook para 2026, la gestora sostiene que el clásico ciclo de cuatro años podría estar perdiendo relevancia, reemplazado por un ciclo dominado por liquidez y flujos institucionales. Una lectura similar ha sido planteada por Standard Chartered, que identifica a los ETF como un driver de precio más influyente que el halving en el corto y mediano plazo.
De “estrés en las tuberías” a soporte de mercado
El uso intensivo de la SRF no implica, por sí solo, una mejora inmediata en liquidez. Pero la disposición de la Fed a actuar con herramientas de balance, y no solo con retórica, sugiere un cambio de sesgo.
El propio comunicado del RMP anticipa que estas compras se mantendrán “por algunos meses”, al menos hasta la primavera de 2026, periodo en el que las pasivos no asociados a reservas suelen incrementarse. Para los mercados, esto equivale a un mensaje operativo: el sistema contará con respaldo suficiente para evitar racionamiento de liquidez.
Cuando los dealers pueden financiar posiciones sin fricción, la profundidad de mercado mejora, la volatilidad se comprime y los activos de riesgo —incluido Bitcoin— suelen responder antes que el consenso macro.
Indicadores a seguir en el arranque de 2026
Más allá del titular del repo, los analistas apuntan a una serie de señales clave:
Normalización del uso de la SRF tras el cambio de calendario.
Continuidad de las compras de T-bills por parte de la Fed.
Condiciones financieras laxas, medidas por el Chicago Fed y su National Financial Conditions Index.
Recuperación sostenida de la capitalización de stablecoins, como proxy de liquidez cripto.
Retorno de flujos consistentes hacia los ETF spot de Bitcoin.
Un escenario de reconstrucción, no de euforia
Un entorno de liquidez más favorable no implica un rally inmediato. Históricamente, primero se observa menor violencia en las caídas, mejor absorción de ventas y repuntes que logran sostenerse. Luego llegan los flujos.
Si ese patrón se repite, Bitcoin podría anticipar una recuperación en 2026 sin necesidad de un nuevo catalizador narrativo. En un mercado cada vez más macro, la señal no estaría en el halving, sino en algo más simple —y más poderoso—: la disponibilidad de liquidez.

