Después del avance desmedido que marcó buena parte de 2024 y el arranque de 2025, la corrección llegó sin estridencias. No fue un derrumbe, tampoco un accidente. Fue lo que suele pasar cuando un activo corre demasiado rápido y el mercado decide frenar.
Del exceso al desgaste
El máximo de comienzos de 2025 no pasó desapercibido. Volumen alto, operaciones concentradas, euforia visible. A partir de ahí, la estructura empezó a desarmarse. Primero de manera prolija, luego con más cansancio. El precio perdió referencias clave y entró en una fase correctiva que hoy muestra signos de desgaste más que de pánico.
El rebote que apareció en el medio fue breve y poco convincente. Sirvió para aliviar, no para cambiar la historia. El rechazo en resistencias devolvió la presión vendedora y llevó a Dogecoin a niveles que el mercado no visitaba desde antes del último tramo de entusiasmo.
Una corrección reconocible
El recorrido no tiene nada de extraño. Una caída fuerte, un rebote débil y un tramo final donde el mercado prueba paciencia. Ese último segmento es el actual. Es el momento donde muchos se cansan de esperar y otros empiezan, con cautela, a mirar de nuevo.
Hoy el precio se mueve cerca de los USD 0,095. Es un nivel observado, comentado, pero todavía frágil. En gráficos semanales no aparece una señal clara de defensa. Las velas bajistas siguen dominando y el rechazo comprador, cuando aparece, es tímido.
Donde se juega algo más serio
Más abajo está la zona que realmente importa. El rango entre USD 0,065 y 0,075 concentra historia, volumen y memoria de mercado. No es garantía de nada, pero suele ser el lugar donde el precio deja de caer por inercia y empieza a necesitar una razón para seguir bajando.
Ese sector funcionó otras veces como base. No como punto de rebote inmediato, sino como espacio para frenar, lateralizar y, con el tiempo, reconstruir algo que se parezca a una tendencia.
Esperar también es una decisión
El contexto sigue siendo bajista. No hay señales de giro, ni apuro por entrar. En este punto, anticiparse suele salir más caro que llegar tarde.
Para quienes miran el largo plazo, la zona baja empieza a tener lógica para pensar acumulación gradual, sin apalancamiento y sin expectativas inmediatas. Para el trading, el mensaje es más simple: todavía no está.
Dogecoin no desapareció. Pero tampoco encontró el piso.
Y como suele pasar con los activos más cargados de relato, el próximo movimiento no va a nacer del ruido. Va a surgir cuando el mercado deje de mirar. Y ese momento, por ahora, todavía no llegó.

Una corrección reconocible
