Un mercado que dejó de saber a dónde ir
La primera señal fue silenciosa. Desde el máximo de 2021, Ethereum dejó de comportarse como un activo con dirección definida y empezó a moverse dentro de un rango amplio, cansado, repetitivo. Subía, frenaba. Bajaba, rebotaba. Pero nunca lograba sostener.
El volumen acompañó ese desgaste. Cada año con menos convicción que el anterior. Más intercambio, menos empuje real. El mercado estaba activo, sí, pero sin decisión. Mucho ruido. Poca tracción.
La caída se modera, pero no cambia la historia
Cuando la corrección más reciente empezó a perder velocidad, apareció la tentación de leer un alivio. El precio barrió mínimos, recuperó medias, volvió a transitar una zona conocida, cerca de los 3.000 dólares.
Ahí cambió algo, pero no todo. Ethereum dejó de caer en línea recta y empezó a recomponerse. El problema fue confundir recomposición con piso. El mensaje era otro: mientras no hubiera aceptación clara por encima de esos niveles, el mercado solo estaba tomando aire.

El momento incómodo: cuando el mercado falla
El quiebre llegó sin estridencias, pero fue decisivo. Ethereum perdió la zona de negociación y, más importante aún, quebró una referencia dinámica que había sostenido todo el proceso previo.
La incapacidad de volver a posicionarse entre los 3.002 y 3.073 dólares terminó de cambiar la lectura. Ya no era una corrección prolija. Era otra cosa. Un cambio de régimen.
Desde ahí, la advertencia fue simple: mientras esa franja no se recupere, el sesgo manda hacia abajo. Sin atajos.
Aceleración y vacío
El movimiento posterior terminó de confirmar lo que antes era condicional. Perdidos los 3.000 dólares, el precio no encontró contención intermedia. Aceleró. Se desplazó rápido. Llegó a niveles cercanos a los 1.928 dólares casi sin negociar.
Ese tipo de movimiento no suele dejar dudas. Cuando el mercado atraviesa zonas históricas sin frenar, está diciendo algo muy concreto: todavía no hay compradores suficientes dispuestos a plantarse.
Esto ya no es rotación. Es exploración.
La fase actual – Buscar antes de frenar
Hoy Ethereum no muestra señales típicas de piso. Los rebotes duran poco, la pendiente sigue siendo negativa y no hay construcción de base. No hay tiempo acumulado. No hay rechazo claro.
Las referencias que quedan son conocidas: la zona de 1.900 dólares como nivel inmediato y, más abajo, el área de 1.600 dólares, donde coinciden soportes viejos y proyecciones que el mercado todavía no testeó.
Pero el punto no son los números exactos. Es el proceso. Los pisos no aparecen de un día para otro. Se arman. Se repiten. Fallan. Vuelven a intentarlo.
Lo que deja el recorrido
En pocos meses, Ethereum pasó por tres estados bien distintos:
una corrección que no terminaba de definirse, una ruptura que cambió el tono, y ahora una fase de búsqueda que sigue abierta.
Mientras no aparezcan señales claras de absorción —tiempo, intentos fallidos de seguir cayendo, recuperación sostenida de niveles perdidos— los rebotes siguen siendo eso: rebotes. Técnicos. Frágiles.
Por ahora, el mercado no encontró dónde quedarse. Sigue bajando, probando, esperando que en algún punto alguien esté dispuesto a decir “hasta acá”.

