Ahora el precio está otra vez donde empezó la historia.
Y ahí no hay épica. Hay examen.
Durante años, ZEC construyó una base amplia, casi olvidada por el mercado. Un rango prolongado entre la resignación y la espera. Esa compresión terminó liberándose con una ruptura que llevó al activo desde la zona de 40–50 dólares hasta rozar los 875.
Fue un desplazamiento agresivo. Participaron compradores. No fue un salto aislado.
Después llegó la corrección.
No fue un derrumbe. Fue un regreso. Y ese regreso tiene nombre propio: 210–220 dólares, el antiguo techo histórico. El lugar que durante años frenó cualquier intento de expansión.
El mercado volvió exactamente ahí.
La franja actual no es un número redondo elegido al azar. Es la línea que divide dos relatos.
Si el precio se sostiene por encima, la ruptura fue válida y la estructura mayor sigue viva.
Si cede con decisión, el rally quedará como una expansión fallida dentro de un rango más amplio.
Por ahora, no hay señales de capitulación. Tampoco euforia defensiva. Lo que aparece es absorción. El nivel está siendo trabajado, no abandonado.
Mientras esa zona no se pierda con volumen contundente, el sesgo estructural permanece inclinado al alza.
La proyección que muchos miran se ubica en torno a 1.097 dólares, el clásico 61,8% medido sobre el impulso completo. Tiene lógica técnica. No es fantasía.
Pero tampoco es destino.
Para pensar en esa extensión, el activo necesita reconstruir secuencia: consolidar este soporte, recuperar 400, volver a desafiar 875 y hacerlo con volumen que no se evapore a mitad de camino.
Sin esa escalera, el 0,618 es apenas una referencia.
En semanal, las medias móviles todavía acompañan. La rápida se mantiene por encima de la lenta. No hay cruce bajista de grado mayor. El precio descansa sobre la media corta, lo que sugiere corrección dentro de tendencia y no un quiebre estructural.
Eso puede cambiar. De momento, no cambió.
El volumen es la pieza que falta para cerrar la lectura. El rally mostró expansión clara. La caída fue más ordenada que violenta.
Ahora el mercado tiene que decidir si este nivel es acumulación o antesala de distribución.
Si aparece demanda consistente en la zona actual, el throw-back quedará validado.
Si el soporte se perfora con presión creciente, la ruptura quedará cuestionada.
No hay mucho margen para ambigüedades en este punto.
ZEC no opera en el vacío. Es un activo de beta alta. Necesita contexto favorable: Bitcoin firme, liquidez disponible, apetito por riesgo. Cuando el viento macro se apaga, las extensiones ambiciosas se vuelven cuesta arriba.
Zcash ya demostró que puede salir del letargo.
Lo que está en juego ahora es más incómodo: sostener esa identidad nueva cuando el impulso inicial ya no empuja.
El soporte está siendo puesto a prueba.
La tendencia mayor todavía respira.
El objetivo técnico existe.
Pero la validación no se declara. Se construye.
Y hoy se está construyendo —o desarmando— exactamente en el nivel que durante años fue el límite.


