Ese ajuste, quirúrgico y liderado por manos grandes, tuvo su eco inmediato en el mercado cripto. Bitcoin profundizó la corrección y quedó apoyado en una zona técnica donde ya no alcanza con esperar. El precio pide algo más: decisión, volumen, convicción.
Estados Unidos: buenos balances, pero el mercado pedía otra cosa
AMD, Qualcomm, Alphabet, Amazon, Meta. Los números llegaron. En muchos casos, incluso mejores que lo esperado. El problema no estuvo en el pasado, sino en lo que viene.
El guidance más cauteloso chocó con múltiplos exigentes y con un Nasdaq cargado de posiciones largas tras meses de suba casi ininterrumpida. Los resultados funcionaron como excusa —o como oportunidad— para desarmar exposición sin generar ruido.
La dinámica fue clara:
- volumen alto,
- ventas absorbidas,
- velas amplias,
- cierres pesados, pero sin quiebres violentos.
Más ajuste táctico que cambio de humor.
Reducción de riesgo, no fuga
Después de la baja no apareció el reflejo clásico de huida a cash ni una construcción agresiva de shorts. Lo que se vio fue otra cosa: espera. Menos exposición, más paciencia.
Ese tipo de mercado suele derivar en semanas incómodas: rebotes que no terminan de nacer, movimientos laterales, señales confusas. Mucho ruido. Poco compromiso.

Bitcoin: el rebote que no fue
La zona de 92–95 mil dólares, marcada previamente como área de definición, no respondió. Hubo intento de rebote, sí. Pero fue débil desde el arranque:
- sin recuperación de medias relevantes,
- sin volumen comprador,
- sin continuidad.
El movimiento terminó siendo un bull trap de manual. Y cuando el soporte cedió, la caída fue directa, casi vertical. Sin distribución prolongada. Señal típica de un mercado sostenido por pocos compradores reales.
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Niveles técnicos que ya no se pueden ignorar
La pérdida del 0,5 de Fibonacci, en torno a los 75.100 dólares, marcó un cambio de tono. No hubo defensa. El precio siguió hasta el 0,618, cerca de 69.700, una zona que históricamente funciona como test de convicción.
En términos clásicos, ya no se trata de una corrección liviana. Es una corrección profunda, todavía compatible con una tendencia alcista de largo plazo, pero exigente.
Las medias rápidas (9 y 21) quedaron atrás y pasaron a actuar como resistencia. El precio ahora se acerca a la media de largo plazo. Algo que ya pasó en 2023, después de impulsos demasiado estirados. No es anomalía. Es reseteo.
Volumen: primero avisó, ahora confirma
Durante la última fase alcista, el volumen dejó de acompañar. Fue una advertencia. En la caída, la participación apareció, pero sin rasgos de capitulación.
Eso deja una lectura bastante limpia:
- salen manos débiles,
- no hay pánico general,
- el ajuste es estructural, no terminal.
Desde Market Profile, el mensaje es el mismo: el mercado rechazó precios altos que no lograron sostenerse en el tiempo.
¿Esto es 2022 otra vez?
Hay paralelismos evidentes: bull trap, pérdida de medias, caída rápida. Pero también diferencias que pesan:
- no hay un nuevo shock monetario,
- no hay QT acelerándose,
- la base de acumulación previa fue mucho más larga y más profunda.
Por ahora, el escenario encaja mejor con una corrección dentro del ciclo que con un quiebre estructural.
Las zonas que importan
- 66–70 mil dólares
Área clave. Si aparece rechazo, volumen y alguna señal clara en velas semanales, el mercado puede empezar a reconstruir. - 52–55 mil dólares, si esa zona falla
Sería una corrección dura, pero aún compatible con una tendencia alcista de largo plazo. Antiguo nivel de valor. Nivel psicológico. Zona incómoda.
Rebotes puede haber. Tendencia, todavía no.
Con el consenso volviéndose bajista, un rebote técnico es perfectamente posible. A veces no hace falta demanda nueva: alcanza con que se termine la oferta.
Pero eso no alcanza para hablar de impulso. Para algo más sostenido, el mercado va a tener que mostrar:
- cierres claros por encima de niveles relevantes,
- volumen acompañando,
- y tiempo.
Pausa, no crisis
Wall Street ajusta con disciplina. Bitcoin corrige con profundidad, pero sin desorden. El mercado no está roto. Está recalculando.
La suba final fue demasiado rápida y quedó expuesta. Ahora el ciclo parece pedir menos ansiedad por el precio y más paciencia con el proceso.
No se trata de adivinar el piso. Se trata de mirar qué hace el mercado cuando ya no queda nadie apurado por vender. Ahí, recién ahí, aparece la señal que importa.



