Los 213 dólares habían sido un techo incómodo desde 2022. Cada intento moría ahí. Esta vez no. La zona cedió con volumen, con decisión, sin medias tintas.
Ese fue el movimiento que cambió el gráfico.
Ahora el precio volvió exactamente a ese lugar.
Y ahí se está definiendo todo.
De años de paciencia a una ruptura sin sutilezas
Entre 2022 y 2024, ZEC no enamoraba a nadie. No había épica. Lo que hubo fue algo más silencioso: la caída empezó a perder agresividad, el volumen se fue achicando, los mínimos dejaron de acelerarse.
No era un rally. Era desgaste vendedor.
La transición terminó el día que superó los 213 dólares. La salida fue vertical, con expansión clara de volumen y abandono limpio de un rango que llevaba años armándose.
Ahí el mercado dijo otra cosa: este ya no es el mismo precio aceptado.
La corrección que asusta… pero no rompe
Después del tramo hasta 800–900 dólares, llegó el retroceso. Fuerte, sí. Pero ordenado. Sin sensación de estampida. Sin esa expansión vendedora que suele acompañar a los techos estructurales.
Y lo central: el precio volvió a apoyarse sobre la vieja resistencia.
En manual técnico eso tiene nombre, pero más allá del término, la idea es simple: el mercado vuelve al lugar donde rompió para comprobar si ahora alguien lo defiende.
Eso es lo que está pasando.
El volumen no acusa distribución
El impulso alcista tuvo participación real. La corrección, en cambio, no mostró un salto proporcional en el volumen vendedor.
Eso suele hablar más de toma de ganancias que de salida estructural.
Si la ruptura hubiera sido un espejismo, el cuadro sería otro: velas bajistas amplias, volumen creciendo con decisión y cierres firmes por debajo de los 200 dólares.
Nada de eso apareció todavía.
La franja que divide los escenarios
Entre 210 y 220 dólares se juega el partido.
Arriba de esa zona, la ruptura sigue viva. El ciclo mayor, con pendiente positiva en semanal, permanece intacto.
Debajo, la historia cambia: lo que parecía un cambio estructural pasaría a ser una expansión especulativa que no logró sostenerse.
Mientras ese rango aguante, no hay daño serio en la estructura. Puede haber lateralización, puede haber desgaste, puede haber impaciencia. Pero no ruptura de fondo.
Qué tendría que verse para volver a hablar de expansión
No hace falta un salto inmediato. Hace falta reacción.
Primero, defensa clara del soporte.
Después, recuperación sostenida de la zona de 300–320 dólares.
Más adelante, máximos crecientes en semanal.
Recién ahí volvería a tener sentido pensar en un ataque serio a los 800.
Lo demás, por ahora, es deseo.
Zcash ya atravesó la parte más ruidosa: romper años de techo acumulado.
Lo que enfrenta ahora es menos espectacular y mucho más exigente: demostrar que aquella ruptura fue convicción y no euforia pasajera.
El mercado volvió al punto que redefinió el ciclo.
Y esta vez no alcanza con romper. Hay que sostener.

