Para Standard Chartered, la respuesta es afirmativa. El banco sostiene que 2026 marcará un punto de inflexión para Ethereum, impulsado por su peso estructural en stablecoins, activos del mundo real tokenizados y finanzas descentralizadas, incluso en un contexto de debilidad relativa del mercado cripto frente al dólar.
La evaluación fue presentada por Geoffrey Kendrick, responsable global de investigación en activos digitales de la entidad, quien comparó el escenario proyectado para Ethereum con el vivido en 2021, cuando la red capturó gran parte de la innovación y el crecimiento del sector.
Ethereum gana tracción frente a Bitcoin
Aunque Standard Chartered recortó sus objetivos de precio de corto y mediano plazo para ETH, el banco adoptó una postura más constructiva en términos relativos frente a Bitcoin. Ahora proyecta a Ethereum cerrando 2026 en torno a los $7.500, seguido de $15.000 en 2027 y $22.000 en 2028, cifras inferiores a estimaciones previas. Sin embargo, el ajuste no implica una pérdida de convicción estructural.
A más largo plazo, la entidad elevó sus previsiones, con un objetivo de $30.000 para finales de 2029 y un nuevo escenario de $40.000 en 2030, apoyado en la expansión de la actividad on-chain y el rol creciente de Ethereum como infraestructura financiera.
Desde la óptica del banco, el rendimiento más débil de Bitcoin ha pesado sobre el conjunto del mercado. No obstante, los fundamentos relativos de Ethereum se han fortalecido, abriendo espacio para que el par ETH/BTC vuelva gradualmente hacia niveles cercanos a 0,08, zona observada en el máximo del ciclo de 2021.
Stablecoins, RWAs y DeFi como motor estructural
El informe destaca que Ethereum mantiene una posición dominante en stablecoins, activos del mundo real tokenizados (RWAs) y DeFi, ventajas que no comparten otras redes a la misma escala. Más de la mitad del suministro global de stablecoins y RWAs ya se liquida sobre Ethereum, una cuota que Standard Chartered espera que siga creciendo a medida que la actividad financiera tradicional migre hacia blockchain.
El banco proyecta que los mercados de stablecoins y RWAs alcancen los $2 billones en conjunto para 2028, con Ethereum como principal capa de asentamiento. Esta dinámica refuerza la tesis de que la red no solo compite como activo especulativo, sino como infraestructura crítica del sistema financiero digital.
Tesorerías corporativas y flujos institucionales
En paralelo, los flujos hacia ETFs y vehículos de tesorería corporativa se han desacelerado en términos generales, pero continúan mostrando mejor soporte relativo para Ethereum que para Bitcoin. El reporte subraya las compras sostenidas de BitMine Immersion, actualmente la mayor tesorería corporativa centrada en Ethereum, que ya controla alrededor del 3,4% del ETH en circulación y mantiene su objetivo de alcanzar el 5%.

Este tipo de acumulación, según el banco, actúa como un amortiguador frente a la volatilidad del mercado y refuerza el perfil de ETH como activo estratégico dentro de balances corporativos vinculados a infraestructura digital.
Actividad en red y escalabilidad
Los fundamentos de red son otro pilar clave del escenario alcista. Ethereum ha registrado máximos históricos en número de transacciones, impulsadas principalmente por la actividad en stablecoins, que ya representan entre 35% y 40% del total. Históricamente, Standard Chartered observa una correlación directa entre mayor throughput en capa 1 y expansión de la capitalización de mercado.

En ese sentido, el banco considera críticos los avances introducidos con la actualización Fusaka, desplegada en diciembre, así como el nuevo esquema de hard forks semestrales iniciado tras Pectra y Fusaka. Este ritmo de mejoras apunta a escalar Ethereum hacia un ecosistema de tamaño billonario, capaz de absorber mayor volumen financiero sin sacrificar seguridad.
Regulación y entorno macro como catalizadores
Finalmente, el informe señala que un marco regulatorio más favorable en Estados Unidos podría reforzar el escenario. La posible aprobación del Clarity Act en el primer trimestre añadiría certidumbre al sector, mientras que unos mercados bursátiles resilientes podrían llevar a Bitcoin a nuevos máximos históricos en el primer semestre del año, creando un viento de cola indirecto para Ethereum.
Con mayor actividad on-chain, adopción institucional sostenida y una hoja de ruta técnica enfocada en escala, Ethereum se perfila para entrar en 2026 con una narrativa menos especulativa y más estructural, respaldada por datos de uso real y proyecciones de largo plazo.


