Ethereum podría enfrentar un riesgo sistémico mucho mayor que una simple corrección de mercado. Un documento de investigación del Banco de Italia advierte que un colapso profundo y sostenido del precio de ETH podría deteriorar la seguridad de la red hasta el punto de paralizar su capacidad para procesar transacciones, dejando inmovilizados más de USD 800.000 millones en activos tokenizados que hoy dependen de esta blockchain para su liquidación.
El informe, elaborado por Claudia Biancotti, investigadora del área de Tecnología de la Información del banco central italiano, plantea un escenario de contagio poco explorado: la fragilidad de las infraestructuras financieras construidas sobre blockchains públicas sin permisos, cuya operatividad está directamente vinculada al valor de un token nativo sin respaldo.
La economía de los validadores, el talón de Aquiles
A diferencia de los sistemas financieros tradicionales, donde la liquidación de operaciones está a cargo de entidades reguladas con requisitos de capital, supervisión y respaldo de bancos centrales, Ethereum funciona gracias a una red descentralizada de validadores independientes. Estos operadores verifican y confirman transacciones, pero no están legalmente obligados a mantener el sistema en funcionamiento.
Su incentivo es puramente económico. Los validadores asumen costos reales —equipamiento, conectividad, ciberseguridad— mientras que sus ingresos están denominados principalmente en ETH. El informe señala que incluso si el rendimiento del staking se mantiene estable en términos de tokens, una caída pronunciada del precio en dólares de Ethereum podría destruir el valor real de esos ingresos.
Cuando validar deja de ser rentable, la reacción racional es abandonar la red. Para hacerlo, los validadores deben retirar su ETH en staking, un proceso que implica su salida efectiva del sistema. En un escenario extremo, el documento advierte que la ausencia de validadores implicaría directamente que la red deje de funcionar, con transacciones que se envían pero nunca se confirman.
El riesgo de una espiral descendente
El informe describe una posible espiral de precios a la baja, alimentada por expectativas negativas persistentes. A medida que el precio de ETH cae, más validadores se retiran para evitar pérdidas, lo que reduce la seguridad de la red y refuerza la desconfianza del mercado.
Este deterioro no solo afecta la capacidad operativa, sino también la resistencia frente a ataques. La seguridad de Ethereum se basa en lo que el documento denomina el “presupuesto económico de seguridad”, es decir, el costo necesario para adquirir suficiente participación en staking como para tomar el control del consenso.
A finales de 2025, este umbral se estimaba en unos 17 millones de ETH, equivalentes a aproximadamente USD 71.000 millones. Bajo condiciones normales, el costo hace que un ataque sea extremadamente improbable. Sin embargo, si el precio de Ethereum se desploma, el costo en dólares para comprometer la red se reduce drásticamente, justo cuando la cantidad de validadores honestos también disminuye.
El verdadero objetivo: los activos “seguros”
El documento subraya que el mayor riesgo no está en ETH en sí, sino en los activos del mundo real tokenizados que se apoyan en la blockchain. A finales de 2025, Ethereum albergaba más de 1,7 millones de activos, entre ellos bonos, acciones tokenizadas y stablecoins, con una capitalización total superior a USD 800.000 millones.
En un escenario donde ETH pierde gran parte de su valor, el token nativo dejaría de ser atractivo para atacantes sofisticados. Sin embargo, la infraestructura seguiría custodiando activos financieros valiosos. Un actor malicioso con control de la red podría, en teoría, doble gastar stablecoins o bonos tokenizados, vendiéndolos fuera de la cadena mientras manipula los registros on-chain.
Esto trasladaría el shock directamente al sistema financiero tradicional. Si los emisores de estos activos están legalmente obligados a reembolsarlos a valor nominal, las pérdidas dejarían de ser un problema cripto para convertirse en un problema de balances reales.
Sin red de contención
A diferencia de los mercados tradicionales, donde existen mecanismos de suspensión de operaciones o prestamistas de última instancia, Ethereum carece de una válvula de escape institucional. Migrar activos a otra blockchain durante una crisis sería extremadamente complejo.
Los puentes entre cadenas son vulnerables, no están diseñados para manejar salidas masivas y podrían convertirse en nuevos focos de ataque. Además, una parte significativa de los activos se encuentra bloqueada en protocolos DeFi, que gestionan fondos de forma automática y no pueden reaccionar rápidamente ante un fallo de la capa de liquidación.
El informe también descarta que grandes actores del mercado puedan sostener el precio de ETH mediante compras masivas, señalando que en una verdadera crisis de confianza el mercado podría incluso atacar cualquier intento de rescate.
Un dilema regulatorio de fondo
El Banco de Italia plantea una pregunta incómoda para los reguladores: ¿deben las blockchains públicas considerarse infraestructuras financieras críticas? Si bien algunas instituciones prefieren blockchains privadas, el atractivo de redes públicas como Ethereum sigue siendo fuerte por su alcance e interoperabilidad, como demuestra la creciente tokenización de instrumentos financieros tradicionales.
El documento concluye que los bancos centrales no pueden ni deben sostener el precio de tokens privados para garantizar la estabilidad de la infraestructura. En su lugar, propone exigir a los emisores de activos tokenizados planes de continuidad operativa, incluyendo registros off-chain de propiedad y una blockchain de contingencia predefinida.
Sin estas salvaguardas, advierte el informe, el sistema financiero corre el riesgo de descubrir demasiado tarde que una caída en un activo especulativo puede paralizar los cimientos tecnológicos de las finanzas digitales emergentes.

