EE.UU. investiga a Brasil por Pix mientras las stablecoins de dólar dominan el 90% de sus cripto pagos
Estados Unidos incluyó a Pix en una investigación comercial por temor a que Brasil debilite al dólar, pese a que las stablecoins ancladas al billete verde ya representan el 90% de las transacciones cripto del país.

Washington abrió un frente inusual contra Brasil: su sistema de pagos. La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) incluyó a Pix, la plataforma de transferencias instantáneas del banco central brasileño, dentro de una investigación bajo la Sección 301 que apunta a prácticas comerciales consideradas «irrazonables». La paradoja es que, mientras la administración estadounidense recela de los canales de pago no vinculados al dólar, las stablecoins atadas al billete verde ya concentran cerca del 90% de las transacciones cripto en el país.
El argumento de fondo es geopolítico. Estados Unidos ve con desconfianza el impulso brasileño a mecanismos de liquidación en monedas locales, un tema que ganó peso durante la presidencia de Brasil en los BRICS. La preocupación oficial es que iniciativas como Pix o los acuerdos de comercio en divisas locales resten protagonismo al dólar en el comercio internacional.
Qué es Pix y por qué incomoda a Washington
Pix es un sistema de pagos instantáneos gratuito para personas, operado por el Banco Central de Brasil. Desde su lanzamiento en 2020 se convirtió en el método de pago dominante del país, procesando miles de millones de operaciones y desplazando a tarjetas y efectivo en el día a día. Su éxito lo transformó en un modelo de referencia para bancos centrales de otras regiones.
En su comunicado oficial, la USTR sostuvo que ciertas políticas brasileñas perjudican la competencia de las empresas estadounidenses. La agencia también difundió su postura a través de X, situando al sistema de pagos brasileño en el centro de la disputa comercial.
La ironía que señalan varios observadores es evidente: lejos de alejar a Brasil del dólar, la adopción cripto local refuerza su predominio. Cuando los brasileños operan con criptomonedas, la enorme mayoría lo hace mediante tokens anclados al dólar, principalmente para ahorrar y protegerse frente a la volatilidad del real.
Stablecoins de dólar, el actor silencioso
Las stablecoins son criptomonedas diseñadas para mantener una paridad estable con un activo de referencia, casi siempre el dólar estadounidense. En Brasil funcionan de facto como una vía de acceso al billete verde sin pasar por la banca tradicional, y su uso crece de manera sostenida en transferencias, comercio y remesas.
Ese dato desarma parte del argumento de Washington. Si el objetivo declarado es proteger la centralidad del dólar en los flujos financieros, la expansión de las stablecoins en Brasil trabaja a favor de esa meta, no en contra. La demanda de liquidez en dólares digitales convive con el desarrollo de Pix sin que exista, por ahora, una sustitución real de la moneda estadounidense.
El caso también encendió alertas fuera de la región. Un análisis del Atlantic Council advirtió que Europa debería seguir de cerca el episodio, en un momento en que varias jurisdicciones desarrollan sistemas de pago instantáneo y monedas digitales de banco central para reducir su dependencia de infraestructuras extranjeras.
Desde Brasilia, además, se ha buscado enfriar la idea de una moneda común de los BRICS. Diplomáticos del país aclararon que el bloque no trabaja en una divisa compartida, sino en mecanismos de liquidación en monedas locales para el comercio entre sus miembros.
El desenlace de la investigación de la Sección 301 marcará hasta dónde llega la presión estadounidense. Mientras tanto, los pagos digitales brasileños seguirán moviéndose en dos carriles paralelos: uno soberano y gratuito con Pix, y otro dolarizado a través de las stablecoins que dominan su mercado cripto.




