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Stablecoins liquidan pagos 8 veces más rápido que el efectivo en EE.UU., según Coinbase

Un informe de Coinbase Institutional revela que las stablecoins liquidan pagos hasta ocho veces más rápido que el efectivo en EE.UU. y que su volumen de uso creció más que su oferta.

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Stablecoins liquidando pagos a alta velocidad frente a un banco cerrado

Las stablecoins se están moviendo mucho más rápido de lo que sugiere su tamaño en el mercado. Según un análisis de Coinbase Institutional, la oferta de estas monedas atadas al dólar se duplicó desde enero de 2024, pero el volumen de transacciones ajustado por entidad creció entre cuatro y cinco veces en el mismo período. El resultado es una red que ya liquida millones de operaciones incluso cuando los bancos tradicionales están cerrados los fines de semana.

El dato que resume el fenómeno es la velocidad. Mientras la capitalización de mercado mide cuánto dinero digital existe en circulación, el volumen de transacciones revela con qué frecuencia se usa ese dinero. Esa brecha creciente entre liquidez disponible y actividad real indica que cada dólar tokenizado rota muchas más veces al año que su equivalente en billetes físicos.

Por qué las stablecoins superan al efectivo en velocidad

El punto central del informe es la velocidad de circulación: cuántas veces cambia de manos una unidad monetaria en un período determinado. Los cálculos citados apuntan a que las stablecoins liquidan valor a un ritmo cercano a ocho veces superior al del efectivo en dólares dentro de Estados Unidos. La cifra no mide solo transferencias entre exchanges, sino la actividad económica que esa liquidez sostiene una vez descontados los movimientos internos y automatizados.

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La diferencia se explica por la naturaleza de la infraestructura. Una transferencia bancaria tradicional depende de horarios de oficina, cámaras de compensación y ventanas de liquidación que se detienen los sábados y domingos. Una stablecoin sobre una blockchain pública se liquida en segundos, las 24 horas, sin importar el día. Esa disponibilidad continua es la que permite que el volumen crezca a un ritmo que la oferta no necesita igualar.

Que la actividad crezca más rápido que la oferta también matiza una lectura habitual del sector. Durante años, la capitalización total de stablecoins —hoy en torno al billón de dólares en referencia del mercado— se usó como termómetro principal de adopción. El estudio sugiere que ese indicador subestima el uso real: la misma cantidad de dólares digitales está trabajando mucho más que antes.

De reserva de valor a riel de pagos

El cambio de comportamiento apunta a una transición de fondo. Las stablecoins nacieron sobre todo como refugio dentro de los exchanges, un lugar donde estacionar capital entre operaciones sin salir a moneda fiat. La aceleración del volumen sugiere que empiezan a comportarse como un medio de pago y liquidación, no solo como un depósito de liquidez a la espera.

Ese giro coincide con el interés creciente de la banca y las redes de pago tradicionales. Visa, por ejemplo, viene estudiando el fenómeno a través de su Economic Empowerment Institute y ya presentó una plataforma para la emisión, el movimiento y la gestión de estas monedas. La entrada de un actor de ese tamaño confirma que el debate ya no es si las stablecoins tienen utilidad, sino cómo integrarlas en la infraestructura financiera existente.

El movimiento corporativo se extiende a otros frentes. En el terreno minorista, Samsung Wallet avanza en la integración de USDC de Circle, un paso que acerca estos activos al usuario cotidiano. Del lado institucional, Ripple abrió el acceso a su moneda RLUSD con el lanzamiento de su plataforma Mint, que ya ronda los 1.600 millones de dólares en capitalización.

Qué implica la brecha entre oferta y uso

Para inversores y empresas, la lectura tiene consecuencias prácticas. Si el volumen crece más rápido que la oferta, la eficiencia del capital dentro de la red mejora: se necesita menos dólar tokenizado para sostener más actividad económica. Eso vuelve a las stablecoins más atractivas para remesas, pagos transfronterizos y liquidación entre empresas, donde la lentitud y el costo de la banca tradicional pesan más.

También plantea preguntas que el mercado todavía no resuelve. Una velocidad tan alta concentra riesgo operativo: un fallo técnico, un problema de reservas o una acción regulatoria pueden propagarse con la misma rapidez con la que se liquidan los pagos. Los reguladores de Estados Unidos y Europa siguen afinando marcos para exigir respaldo verificable y transparencia en las reservas que sostienen cada token.

El informe deja una conclusión difícil de ignorar. Medir la salud de las stablecoins solo por su capitalización empieza a quedar corto; lo que importa cada vez más es cuánto se mueven y para qué. Mientras la banca descansa los fines de semana, una red que no cierra sigue moviendo dinero, y esa disponibilidad permanente podría ser su ventaja más duradera frente al sistema tradicional.

Escrito por Franklin Roldan

Fundador de CriptoTendencias (2017) y CMO de mimLABS. Une marketing, Bitcoin y tecnología para hacer las criptomonedas entendibles para cualquiera, sin tecnicismos ni promesas vacías.

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