Bitcoin rumbo a $100.000 volvió a instalarse como el gran tema del mercado, pero esta vez la historia no se cuenta solo con precio. Detrás del último impulso hay señales técnicas y estructurales que no encajan del todo: por un lado, el flujo institucional se estabiliza y el spot mejora; por el otro, la liquidez sigue comprimida y parte de la subida parece haber sido más mecánica que orgánica. El resultado es un escenario con un “techo psicológico” muy claro… y un piso de fragilidad que todavía no desapareció.
En este contexto, el nivel de $100.000 funciona como una especie de imán: concentra narrativa, opciones, cobertura de dealers y zonas de costo base. Pero lo más importante es lo que ocurre antes de llegar ahí: el mercado necesita sostenerse con consistencia en niveles clave para que el avance no sea solo un golpe de momentum.
El nivel que manda: $98.300 como frontera de confianza
Aunque el número redondo sea $100.000, el verdadero umbral técnico está ligeramente debajo. En torno a $98.300 se ubica el costo base de los holders de corto plazo, es decir, el precio promedio de entrada de quienes compraron recientemente.
Cuando el mercado cotiza por encima de ese nivel, esos participantes quedan en ganancia y tienden a vender menos por miedo. Cuando se queda por debajo, aparece el comportamiento típico de defensa: salidas rápidas ante cualquier duda, con ventas que frenan la continuidad.
Históricamente, consolidar arriba de esa zona marca el paso de una fase correctiva a un tramo alcista más durable. Sin eso, el mercado suele quedar atrapado en rebotes que se desinflan.
La oferta “sobre la cabeza”: el muro de largo plazo
A la vez, hay otro factor que explica por qué tantos avances se frenan: existe un área de oferta densa construida por holders de largo plazo. Es una franja donde se acumuló una porción relevante del suministro y que se extiende aproximadamente entre $93.000 y $110.000.
En términos prácticos, esto significa que el mercado está operando dentro de una zona donde mucha gente tiene incentivos de vender: algunos para tomar ganancias, otros para salir “empatados” tras meses de espera. Por eso, cada recuperación enfrenta presión que reaparece como un reflejo.
La buena noticia es que la distribución de largo plazo sigue existiendo, pero se moderó fuertemente: la realización neta de ganancias bajó a cerca de 12.800 BTC por semana, lejos de los picos de más de 100.000 BTC por semana vistos en el segundo semestre de 2025. Ese enfriamiento es clave: no elimina la oferta, pero reduce su agresividad.
ETFs y flujos: el comprador marginal vuelve a escena
Si hay un cambio estructural que sí se percibe, está en el lado de la demanda institucional. Tras un período de salidas desde ETFs spot, corporativos y actores con visión de balance, los flujos se estabilizaron y los ETFs retomaron el rol de “comprador marginal”.
En enero, el mercado registró $1.5 mil millones de entradas netas a ETFs de Bitcoin, con un pico concentrado entre el 13 y 14 de enero. Eso no garantiza una subida sostenida por sí solo, pero funciona como señal: cuando esa puerta está abierta, el mercado respira distinto.
Además, el spot comenzó a mostrar un comportamiento más saludable: medidas de presión de compra/venta en exchanges volvieron a terreno comprador. Incluso plataformas que venían siendo foco de venta durante la consolidación mostraron una desaceleración en su distribución.
La parte incómoda: libros más finos, movimientos más violentos
Ahora viene la advertencia: el mercado está subiendo con menos profundidad que antes. Y eso cambia la dinámica.
En Binance, por ejemplo, la profundidad al 1% del libro se debilitó frente a los picos de 2025. Cuando los libros se afinan, el precio se vuelve más sensible a flujos puntuales: un depósito grande, una orden relevante o una ventana de baja actividad pueden mover el mercado más de lo esperable.
De hecho, se observaron episodios donde actores grandes movieron BTC a exchanges en horarios poco líquidos. Eso no prueba manipulación, pero sí explica por qué pueden aparecer velas abruptas: cuando el mercado tiene poca profundidad, no hace falta “mucho capital nuevo” para generar grandes desplazamientos.
En este escenario, el mercado no es un tanque: es más bien una superficie inestable donde el mismo empujón produce movimientos mayores.
El motor mecánico: liquidaciones, gamma y el efecto dominó
Otro punto clave es que el último tramo alcista no se apoyó en un crecimiento explosivo de volumen de futuros, sino en un fenómeno más mecánico: short covering (liquidaciones de cortos) y cobertura de dealers en opciones.
Cuando el precio sube y fuerza a cerrar posiciones bajistas, aparecen compras automáticas que impulsan el avance. En paralelo, si los dealers están en short gamma en una zona (aproximadamente entre $95.000 y $104.000), su cobertura puede amplificar el movimiento: compran a medida que el precio sube, y eso refuerza la dirección en vez de frenarla.
Es decir: el mercado puede avanzar con rapidez… pero esa misma mecánica puede volverse un látigo en el otro sentido si la presión se revierte.
Volatilidad baja, pero con seguro puesto
La volatilidad implícita se mantiene relativamente contenida. Pero hay un detalle importante: aunque el mercado se vea “tranquilo”, el sesgo sigue reflejando demanda por protección bajista. En otras palabras: muchos participantes están cómodos con el trade, pero no sin comprar seguro.
Esto suele interpretarse como un mercado que espera estabilidad en el corto plazo, pero no confía plenamente en que el rally pueda sostenerse sin sobresaltos.
Lo que define el próximo paso
El test es claro: para que Bitcoin avance con consistencia hacia $100.000 y se mantenga, necesita que dos cosas ocurran a la vez:
consolidar arriba de $98.300, para que los compradores recientes no vendan con nerviosismo,
y recuperar profundidad y liquidez, para que el movimiento no dependa únicamente de mecánicas (liquidaciones y cobertura).
Hoy hay señales verdes: flujos más estables, menor toma de ganancias y spot más constructivo. Pero también persiste el talón de Aquiles: libros finos y sensibilidad extrema a órdenes grandes.
Bitcoin puede estar en posición de atacar los $100.000, sí, pero lo que decidirá si lo sostiene, no será la narrativa… sino la calidad de la demanda y el regreso de la liquidez real.


