Bitcoin no se está cayendo al vacío. Tampoco está avanzando con la seguridad de otras veces. Lo que aparece es algo más incómodo: el precio sigue alto, pero el cuerpo del mercado empieza a cansarse.
Cuando eso pasa, mirar la pantalla todos los días sirve de poco. Conviene correrse un paso y observar el ciclo completo. Ahí el gráfico deja de ser confuso y empieza a hablar con una voz conocida.
Un esquema que ya vimos
Desde 2021 hasta hoy, Bitcoin repite una secuencia bastante clara. No perfecta, pero reconocible: impulso fuerte, exceso, enfriamiento. Avance decidido, distribución más silenciosa, ruptura que no termina de sostenerse, corrección profunda, reconstrucción. Después, otra vez.
Pasó en 2021–2022. Máximos con volumen que se apagaba, quiebres alcistas que no aguantaron y un mercado bajista que llegó cuando todavía muchos estaban convencidos de que no podía pasar.
Volvió a aparecer en 2024–2025. Nuevo máximo, menos volumen acompañando, y la corrección que hoy todavía se está digiriendo.
Leído en clave de ondas o de fractales, el tramo 2023–2025 parece un impulso mayor. Lo que vino después no busca romper nada. Busca algo más simple y más frecuente: gastar tiempo, bajar revoluciones, reordenar posiciones. No es debilidad. Es digestión.
El detalle que incomoda: precio sin volumen
Hay señales que el mercado prefiere ignorar hasta que pesan demasiado. El volumen es una de ellas.
En 2023, la recuperación fue coral. Más participantes, más convicción, más profundidad. El precio avanzaba y el volumen lo acompañaba.
En 2024–2025, el precio siguió subiendo, pero el volumen quedó atrás. No desapareció, pero dejó de crecer al mismo ritmo.
Eso no invalida la tendencia, pero la vuelve frágil. Un mercado con poca profundidad reacciona peor a cualquier shock. Avanza, sí, pero lo hace forzado, sin terminar de construir una base sólida debajo.
92.000–95.000 dólares: un lugar incómodo
El rango actual no es azar. La zona entre 92k y 95k coincide con un viejo nodo de valor. No es un área de euforia. Es un área de decisión.
Ahí el mercado acumula o distribuye. Ahí se define si la corrección sigue o si el impulso retoma fuerza.
La volatilidad comprimida es típica de estos momentos. El rango se estrecha, el mercado se pone tenso. Pero la forma importa menos que la salida. Lo que vale mirar es cómo se rompe: con volumen real, con velocidad, con capacidad de sostenerse fuera del rango y no solo de asomarse.
Medias móviles: más limpieza que quiebre
En esta corrección, el precio vuelve a acercarse a medias de largo plazo. No es una anomalía. Es casi un ritual de los ciclos alcistas de Bitcoin.
En el pasado, estos testeos sirvieron para otra cosa: sacar apalancamiento, cansar a las manos débiles, devolver equilibrio. Mientras no haya una ruptura clara de estructura, funcionan más como soporte dinámico que como señal de salida.
¿Trampa alcista o pausa?
Las semejanzas con 2021 están ahí. Máximos con menos volumen, rupturas que no prosperaron, correcciones posteriores.
Pero el contexto no es el mismo. No hay un endurecimiento monetario como el de 2022. La base de acumulación previa es más extensa. Y, por ahora, la corrección es ordenada. No hay pánico, no hay capitulación.
Eso inclina la lectura hacia un escenario menos dramático: no un cambio de ciclo confirmado, sino una corrección madura dentro de una tendencia mayor que todavía no se rompió.
Mirando a 2026: más tiempo que precio
El escenario que empieza a dibujarse no es el del colapso inmediato. Es uno más ingrato para el inversor: lateralidad, corrección prolongada, desgaste.
Para que un nuevo tramo alcista se active de verdad, el mercado va a tener que mostrar algo concreto: terminar esta corrección, recuperar zonas clave con volumen en serio y volver a sumar participación amplia. Sin eso, cualquier rally va a nacer débil.
Bitcoin sigue siendo alcista en términos estructurales, pero atraviesa una fase frágil que no conviene subestimar. El volumen flojo no anuncia el final, pero sí obliga a algo que suele costar más que entrar: esperar.
Estas zonas de duda no suelen ser el cierre de la historia. Muchas veces son el lugar donde se cocina el próximo movimiento grande. El mercado no está roto. Está decidiendo. Y en Bitcoin, la paciencia suele ser una ventaja que pocos saben usar.

Un esquema que ya vimos

