El Banco de Japón (BOJ) podría verse obligado a acelerar sus alzas de tasas de interés y llevar el costo del dinero por encima del 2%, según advirtió un exfuncionario de la entidad. La alerta llega mientras el yen continúa debilitándose frente al dólar, una tendencia que presiona a las autoridades monetarias japonesas a actuar más rápido de lo previsto.
La advertencia apunta a un escenario que los mercados globales siguen de cerca: si Japón endurece su política monetaria con mayor intensidad, el impacto se sentiría mucho más allá de sus fronteras. Durante años, las tasas ultrabajas japonesas alimentaron el llamado carry trade, una estrategia en la que los inversores toman préstamos baratos en yenes para colocarlos en activos de mayor rendimiento en otras partes del mundo.
Por qué importa para los mercados de riesgo
El desarme de esas posiciones ya provocó sacudidas notables. En agosto de 2024, un alza de tasas del BOJ combinada con la apreciación repentina del yen desató una ola de ventas que golpeó a las acciones tecnológicas y también a las criptomonedas, con caídas abruptas en Bitcoin y el resto del mercado en cuestión de días.
La lógica es directa: cuando el crédito en yenes deja de ser tan barato, parte del capital que financiaba apuestas en activos volátiles tiende a retirarse. Los operadores de criptomonedas aprendieron esa lección el año pasado, cuando la volatilidad importada desde Tokio se trasladó a los precios de los tokens en cuestión de horas.
Un movimiento de las tasas japonesas por encima del 2% marcaría un cambio de régimen frente a las décadas de política monetaria expansiva que caracterizaron a la tercera economía del mundo. Ese nivel implicaría condiciones de financiamiento notablemente más estrictas para quienes operan con apalancamiento a escala global.
El yen, en el centro de la presión
La debilidad persistente de la divisa japonesa es el detonante de estas advertencias. Un yen más barato encarece las importaciones y alimenta la inflación interna, lo que refuerza los argumentos a favor de subir tasas con mayor rapidez. Al mismo tiempo, cada intervención o señal del BOJ genera reacciones inmediatas en los mercados de divisas y, por extensión, en los activos de riesgo.
Para el sector cripto, el vínculo no siempre es evidente, pero se ha vuelto más estrecho a medida que los grandes fondos tratan a Bitcoin y a otros activos digitales como parte de sus carteras de riesgo. Cuando la liquidez global se contrae, las criptomonedas suelen figurar entre los primeros activos que los inversores reducen.
Los analistas seguirán atentos a las próximas comunicaciones del banco central japonés y a la evolución del tipo de cambio dólar-yen. Un ajuste más agresivo de lo esperado podría reavivar la volatilidad que ya se vio el año pasado, mientras que una política más gradual daría margen de respiro a los mercados. Por ahora, la advertencia funciona como un recordatorio de que las decisiones tomadas en Tokio tienen la capacidad de mover precios muy lejos de Japón.

