Grandes bancos de Wall Street comenzaron a restringir la operativa de sus empleados en mercados de predicción como Polymarket y Kalshi, ante la preocupación por posibles casos de uso de información privilegiada. Goldman Sachs y Morgan Stanley figuran entre las entidades que ajustaron sus políticas internas para vigilar de cerca estas apuestas.
La medida responde al crecimiento acelerado de plataformas donde los usuarios operan contratos vinculados a resultados de eventos reales —desde decisiones económicas hasta cifras corporativas—, un terreno que empieza a rozar zonas grises de la regulación financiera tradicional.
Qué son los mercados de predicción y por qué inquietan
Un mercado de predicción permite comprar y vender contratos cuyo valor depende de que ocurra o no un hecho futuro. Si el resultado se cumple, el contrato liquida a un precio determinado; si no, expira sin valor. En los últimos meses, Polymarket y Kalshi ganaron tracción con volúmenes crecientes, según datos de actividad on-chain.
El problema surge cuando un operador con acceso a información no pública podría anticipar el desenlace de un evento antes de que se conozca en el mercado. En el mundo bursátil clásico eso configura insider trading, pero en estos mercados la frontera legal todavía no está del todo definida, lo que enciende las alarmas de los departamentos de cumplimiento.
La respuesta de los bancos
De acuerdo con lo reportado por CNBC, varias firmas de Wall Street están endureciendo las reglas para que su personal no opere en estas plataformas o lo haga bajo supervisión estricta. La lógica es la misma que aplican a acciones y derivados: evitar que empleados con acceso a datos sensibles obtengan ventajas indebidas.
Para instituciones que manejan información corporativa, macroeconómica y de clientes, el riesgo reputacional y legal de un caso mal gestionado supera cualquier beneficio de permitir esa operativa. De ahí que las políticas apunten a restringir, monitorear o directamente prohibir la participación del personal.
Un sector en la mira regulatoria
El auge de Kalshi y Polymarket ya venía atrayendo la atención de los reguladores en Estados Unidos. Kalshi opera bajo el marco de la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC) y sus productos están sujetos a supervisión, mientras que Polymarket funciona sobre blockchain con un enfoque más descentralizado.
Las tensiones no son nuevas: la clasificación de estos contratos —¿son apuestas, derivados o instrumentos financieros?— sigue en disputa, y cada categoría implica obligaciones distintas en materia de transparencia y prevención de abusos de mercado.
La decisión de los bancos marca un punto de inflexión. Al aplicar a los mercados de predicción los mismos controles que rigen para valores tradicionales, las entidades reconocen implícitamente que estas plataformas dejaron de ser un nicho marginal para convertirse en un espacio con capacidad de mover capital sensible.
Queda por ver si la industria de mercados de predicción adoptará mecanismos propios de vigilancia o si serán los reguladores quienes impongan reglas claras. Mientras tanto, la cautela de Wall Street sugiere que el escrutinio sobre este segmento apenas comienza.

