La Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas de Estados Unidos (CFTC) intervino para impedir que Kalshi tenga que cancelar operaciones ya ejecutadas, tal como había ordenado un tribunal de Michigan. El regulador federal, que supervisa la actividad de mercados de la plataforma, sostuvo que resultaba improcedente que las autoridades estatales presionaran a la firma para revertir contratos que sus usuarios ya habían cerrado.
El choque enfrenta a un organismo federal con un estado y coloca en el centro del debate quién tiene la última palabra sobre los mercados de predicción, un segmento que ha crecido con fuerza y que combina apuestas, derivados financieros y eventos del mundo real.
Qué ordenó Michigan y cómo respondió el regulador federal
A finales de junio, la fiscal general de Michigan, Dana Nessel, aseguró una orden judicial que obligaba a Kalshi a suspender las apuestas deportivas en línea dentro del estado, al considerarlas operaciones ilegales bajo la normativa local de juego.
La CFTC respondió con la emisión de una orden que suspende el efecto de la instrucción estatal en el punto que exigía deshacer las transacciones. Según el regulador federal, forzar la cancelación de contratos ya liquidados excede las competencias del estado y podría dañar a los usuarios que participaron de buena fe. En su documento, la agencia argumentó que era inapropiado que Michigan intentara presionar a la firma para revertir esas operaciones.
El fondo del conflicto: mercados de predicción o apuestas
Kalshi opera como un mercado de contratos regulado por la CFTC, donde los usuarios negocian el resultado de eventos futuros, desde datos económicos hasta encuentros deportivos. La compañía ha defendido que sus productos son derivados sujetos a supervisión federal, no apuestas bajo jurisdicción estatal.
Varios estados han cuestionado esa lectura. Reguladores de juego en distintas jurisdicciones enviaron cartas de cese y desistimiento a plataformas de predicción durante el último año, al entender que ofrecer contratos sobre partidos equivale a operar casas de apuestas sin licencia. El caso de Michigan es uno de los primeros en escalar a una orden judicial con exigencia de revertir operaciones.
La postura de la CFTC marca una línea clara: si una plataforma opera bajo su registro federal, los estados tendrían un margen limitado para intervenir sobre los contratos ya negociados. Esa interpretación tiene peso más allá de Kalshi, porque define el terreno legal para todo un segmento que incluye a competidores como Polymarket.
Por qué importa para el sector
El desenlace de esta disputa influirá en cómo se regulan los mercados de predicción en Estados Unidos, un negocio que atrajo volúmenes récord durante ciclos electorales y grandes eventos deportivos. Para los inversores y usuarios, la incertidumbre jurídica sobre qué autoridad manda encarece la operación y frena la expansión a nuevos estados.
La tensión entre la CFTC y Michigan también expone una fricción de fondo en el país: la falta de reglas uniformes obliga a las plataformas a navegar entre normas federales y estatales que no siempre coinciden. Mientras los tribunales resuelven, cada nueva orden estatal y cada respuesta del regulador federal ajustan los límites de un mercado que todavía busca su encuadre legal definitivo.

