El consejo ejecutivo de New Hampshire rechazó por 3 votos contra 2 el proyecto que habría convertido al estado en el primero de Estados Unidos en emitir un bono gubernamental vinculado a Bitcoin. La decisión, tomada en la última instancia de aprobación, echa por tierra una iniciativa que llevaba meses tomando forma y que era observada de cerca por otros gobiernos estatales.
El plan había superado ya varios filtros administrativos y llegaba a su fase final, cuando el consejo, un órgano poco habitual en la estructura política estadounidense que supervisa gastos y contratos del ejecutivo estatal, lo bloqueó en una votación ajustada de 3-2.
Un experimento que quedó a mitad de camino
New Hampshire se había posicionado en 2025 como uno de los estados más activos en la adopción de activos digitales dentro de la administración pública. La propuesta de bonos representaba un paso más ambicioso: buscaba financiar operaciones o inversiones estatales mediante un instrumento de deuda ligado al comportamiento de Bitcoin, algo que ningún gobierno estatal había concretado hasta ahora.
La idea despertaba tanto entusiasmo como recelo. Sus defensores la veían como una forma de diversificar la exposición del estado y captar el interés de una nueva generación de inversores. Los críticos, en cambio, advertían sobre la volatilidad del activo y los riesgos de comprometer fondos públicos con un instrumento sujeto a oscilaciones bruscas de precio.
Qué implica el rechazo
Con el voto en contra, el proyecto queda descartado en su formato actual. No se trató de una derrota en la legislatura ni de un veto del gobernador, sino de un freno en el tramo final del proceso administrativo, lo que refleja las dudas que persisten entre las autoridades locales sobre cómo integrar activos digitales en las finanzas públicas.
El resultado contrasta con el impulso que varios estados han dado en el último año a leyes de reservas estratégicas de Bitcoin y a marcos que permiten a los tesoros públicos mantener criptomonedas. New Hampshire fue, de hecho, uno de los primeros en aprobar una legislación en esa dirección, lo que hacía prever un camino más despejado para el bono.
Un antecedente que otros estados vigilaban
El caso tenía valor más allá de sus fronteras. Una emisión exitosa habría servido de modelo replicable para otras administraciones interesadas en explorar instrumentos de deuda vinculados a criptoactivos. Su rechazo, en cambio, envía una señal de cautela: incluso en jurisdicciones favorables a la industria, los mecanismos de control fiscal siguen imponiendo límites.
Queda por ver si los promotores del proyecto intentarán reformularlo con salvaguardas adicionales o si la iniciativa quedará archivada de forma definitiva. Por ahora, el sueño de un bono estatal respaldado en Bitcoin tendrá que esperar a que otro gobierno se anime a intentarlo.

