Bitcoin (BTC) registró nuevos mínimos para 2026 antes de recuperar parte del terreno perdido, en una jornada marcada por las salidas de capital de los fondos cotizados (ETF) de BTC al contado, un vencimiento mensual de opciones con sesgo bajista y las pérdidas no realizadas que acumula la empresa Strategy. El movimiento reavivó la pregunta clave del mercado: si la fragilidad de las acciones estadounidenses podría arrastrar al activo aún más abajo.
La principal criptomoneda logró frenar su caída y rebotar tras tocar el nuevo piso del año, aunque la presión vendedora dejó en evidencia la creciente correlación entre el comportamiento del precio de BTC y el de los mercados de renta variable de Estados Unidos.
Salidas de ETF y vencimiento de opciones presionan el precio
Entre los factores que pesaron sobre la cotización destacan los flujos de salida en los ETF de Bitcoin al contado, un termómetro del apetito institucional que, cuando se torna negativo, suele acentuar la presión bajista sobre el precio. A ello se sumó un vencimiento mensual de opciones con un tono bajista, un evento que en el mercado de derivados puede amplificar la volatilidad en el corto plazo.
El vencimiento de opciones —contratos que otorgan el derecho a comprar o vender BTC a un precio determinado— concentra posiciones que, al liquidarse, pueden mover el mercado de forma abrupta dependiendo de cómo estén posicionados los operadores.
Strategy amplía sus pérdidas no realizadas
Otro elemento bajo la lupa fue la situación de Strategy, la compañía conocida por su agresiva estrategia de acumulación de Bitcoin en su balance corporativo. Según el material reportado, las pérdidas no realizadas de la firma se ampliaron, ensanchando la brecha frente al rendimiento de las acciones vinculadas a la inteligencia artificial, que han concentrado buena parte del interés inversor en los mercados tradicionales.
La divergencia entre el desempeño de los activos ligados a la IA y el de las posiciones en Bitcoin refleja un escenario en el que el capital especulativo ha rotado hacia otros sectores, dejando a las apuestas cripto en una posición más vulnerable durante las correcciones.
La sombra de las acciones estadounidenses
El telón de fondo es la debilidad de la bolsa estadounidense, que se ha convertido en un factor determinante para la dirección de Bitcoin. En periodos de aversión al riesgo, los inversores tienden a reducir su exposición tanto en acciones como en activos digitales, lo que refuerza la correlación entre ambos mercados.
El foco de los operadores también está puesto en la política monetaria de la Reserva Federal. Las expectativas sobre las próximas decisiones de tasas de interés, que pueden seguirse a través de herramientas como la FedWatch Tool de CME, condicionan el apetito por activos de riesgo. Un entorno de tasas elevadas suele restar atractivo a inversiones consideradas más volátiles, como las criptomonedas.
Perspectivas para el corto plazo
El rebote desde los mínimos sugiere que aún existe demanda compradora en niveles bajos, pero los analistas advierten que la sostenibilidad de cualquier recuperación dependerá en buena medida del comportamiento de los mercados accionarios y de la evolución de los flujos hacia los ETF.
Mientras la correlación entre Bitcoin y las acciones estadounidenses se mantenga elevada, el activo seguirá expuesto a los vaivenes del sentimiento de riesgo global. La pregunta de si una nueva ola de debilidad bursátil podría empujar a BTC hacia mínimos aún más profundos sigue abierta, en un mercado que avanza con cautela en este arranque de 2026.


