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Tokens no fungibles (NFT): una forma de crear valor en la blockchain

Los token no fungibles son una forma diferente de dar valor a un activo digital sobre contratos inteligentes en la blockchain.

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Desde que llegó la blockchain han surgido varias alternativas para crear activos digitales que se sostienen sobre esta tecnología.

Entre algunos de los activos digitales o criptoactivos conocidos están las criptomonedas, tokens de utilidad, tokens de seguridad, entre otros.

Las criptomonedas como bitcoin o tokens de Ethereum ERC-20, poseen una propiedad muy importante: son fungibles. Es decir, pueden ser intercambiados por otras criptomonedas o tokens que posean el mismo valor en el mercado e incluso ser divisibles para facilitar su uso e intercambio de valor al momento de pagar por bienes y servicios, fijar precios, ahorro e inversión.

Sin embargo, en los últimos años han aparecido los llamados tokens no fungibles (NFT por sus siglas en inglés), los cuales consisten en crear activos digitales que poseen una información de identificación que se registra en contratos inteligentes para su uso, seguimiento y propiedad. Los NFT son únicos y diferentes, no hay dos iguales, lo que implica que no pueden ser reemplazados ni intercambiados por otro token en una relación igual a igual (1:1), ya que no poseen el mismo valor. A su vez, no son divisibles y pueden ser escasos, lo cual les puede dar un valor único según la demanda del mercado.

Cualquier blockchain que trabaje con contratos inteligentes y posea tanto las herramientas como el soporte para tokens no fungibles, puede servir para crear y gestionar estos. El pionero fue Ethereum, pero hoy en día también NEO, EOS y TRON poseen estándares NFT.

Con respecto a la propiedad, Kramer (2020) dice lo siguiente: “Los tokens no fungibles tienen atributos únicos, generalmente están vinculados a un activo específico. Se pueden usar para demostrar la propiedad de elementos digitales, como máscaras de juegos, hasta la propiedad de activos físicos”.

Un buen ejemplo de NFT son los tokens ERC-721 de Ethereum llamados CryptoKitties, gatos digitales y coleccionables que poseen su propio registro en un contrato inteligente que se sustenta en una cadena de bloques. Estos NFT son únicos, hecho que les puede dar un gran valor en el mercado según las particularidades de sus propiedades y nivel de demanda.

Existen otros ejemplos de tokens no fungibles además de los ya mencionados criptocoleccionables. Tal es el caso de los tokens LAND de Decentraland (ERC-721) y los de SuperRare. Ambos son proyectos blockchain, en donde el primero plantea un mundo virtual similar al de Second Life, en el que cada token LAND representa una parcela de tierra virtual, mientras que el segundo permite a los artistas digitales vincular un token a una imagen o GIF creado por ellos, otorgando de esta manera derechos de autor registrados en la blockchain. Lo interesante es que esto le permite a sus propietarios participar de un mercado de compra/venta de la misma manera como se hace con objetos físicos.

Un aspecto importante que se debe destacar, es que los tokens no fungibles no se comercializan en exchanges (casas de cambio), sino en mercados digitales como OpenBazaar o en aquellos creados por el proyecto blockchain del NFT.

Sin embargo, con miras al futuro, los NFT enfrentan diversos retos. Nuevamente Kramer (2020) comenta:

Dado el desafío de la blockchain hasta la fecha, los tokens no fungibles, sus protocolos y tecnología de contrato inteligente aún se están desarrollando. La creación de aplicaciones y plataformas descentralizadas para la gestión y creación de tokens no fungibles sigue siendo relativamente complicada. También existe el desafío de crear un estándar. El desarrollo de la blockchain está fragmentado, ya que muchos desarrolladores están trabajando en sus propios proyectos. Para tener éxito, puede ser necesario tener protocolos unificados e interoperabilidad.

A su vez, por el momento la mayor parte de los NFT se están centrando en los juegos y coleccionables, por lo que todavía queda todo un mercado por explotar en otras áreas como los derechos de autor, propiedad intelectual, venta de boletos, comercialización de videojuegos, certificaciones, calificaciones, licencias de software, garantías, certificados de nacimiento y defunción, entre otros.

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A esto se debe añadir que se pueden crear tokens de seguridad no fungibles de activos físicos, en donde dichos tokens representen una propiedad tokenizada fraccional o compartida. Lo bueno de esta acción es que la propiedad de los activos puede ser rastreable y transparente, incluso si se venden los tokens que representan una propiedad parcial.

El contrato inteligente de un token no fungible demuestra de manera inmutable la identidad del destinatario o propietario y podría almacenarse en una billetera digital para facilitar el acceso y la representación. Un día nuestras billeteras digitales podrían contener pruebas de cada certificado, licencia y activo que poseamos (Karmer, 2020).

Fuente de la imagen The Block Genesis.

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