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Los activos tokenizados alcanzan los 2.300 millones de dólares y la utilidad pesa más que el TVL

El mercado de activos tokenizados llegó a 2.300 millones de dólares, pero los analistas advierten que la utilidad real de los tokens importa más que el valor total bloqueado.

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Activos tokenizados representados como monedas digitales dentro de una red blockchain sobre una ciudad financiera

El mercado de activos tokenizados alcanzó los 2.300 millones de dólares en valor, un hito que confirma el avance de la representación de activos del mundo real sobre blockchain. Sin embargo, el dato relevante no es tanto el tamaño acumulado como la utilidad real que ofrecen esos productos: cada vez más analistas advierten que medir este segmento solo por el valor total bloqueado (TVL) ofrece una foto incompleta.

El TVL, una métrica heredada de las finanzas descentralizadas, cuantifica cuánto capital reside dentro de un protocolo o instrumento. Es útil para dimensionar adopción, pero no dice nada sobre si ese dinero se mueve, genera flujos o cumple una función financiera concreta. En la tokenización de activos reales —bonos, crédito privado, fondos del mercado monetario o materias primas— esa distinción resulta decisiva.

Por qué la utilidad de los activos tokenizados importa más que el TVL

Un token puede acumular cientos de millones en respaldo y, aun así, permanecer prácticamente inmóvil. Ocurre algo similar a lo que se observa en otros rincones del sector, donde grandes sumas quedan estancadas sin aportar profundidad de mercado. De hecho, un fenómeno paralelo se documentó recientemente en las finanzas descentralizadas, con 1.600 millones de dólares en liquidez inactiva que no generan comisiones ni profundidad.

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La utilidad de un activo tokenizado se mide por elementos más difíciles de capturar en una sola cifra: la frecuencia con la que se negocia, la liquidez disponible para entrar y salir, la posibilidad de usarlo como colateral en otros protocolos y la calidad de la infraestructura que respalda su emisión y redención. Un instrumento que se puede prestar, fraccionar o integrar en estrategias de rendimiento vale más, en términos prácticos, que uno que solo figura en un balance.

Esa diferencia explica por qué el crecimiento hacia los 2.300 millones de dólares debe leerse con matices. El avance es real, pero su solidez depende de que esos tokens encuentren casos de uso sostenidos y no queden como vitrinas de capital ocioso.

Un segmento que gana terreno entre las instituciones

La tokenización dejó de ser un experimento de nicho para convertirse en una prioridad declarada de la industria financiera tradicional. Bancos, gestoras y proveedores de infraestructura exploran cómo llevar bonos, fondos y crédito a redes blockchain para acelerar liquidaciones y reducir costos operativos. Un estudio reciente reflejó que el 84% de las firmas financieras ya considera la tokenización una prioridad estratégica, según datos de Broadridge.

Ese interés institucional aporta un ingrediente que las métricas de TVL no siempre captan: la exigencia de estándares operativos, cumplimiento regulatorio y garantías legales sobre el activo subyacente. Para un emisor tradicional, la utilidad se traduce en eficiencia —menos intermediarios, liquidación casi inmediata, disponibilidad ininterrumpida— más que en el simple volumen depositado.

Los productos que hoy lideran el segmento incluyen fondos del mercado monetario tokenizados, instrumentos de deuda pública y vehículos de crédito privado. Su atractivo reside en combinar el rendimiento de activos conocidos con la programabilidad y la transparencia de la cadena de bloques.

Los riesgos que persisten

El entusiasmo convive con desafíos concretos. La fragmentación entre distintas redes puede dispersar la liquidez y dificultar la formación de precios. La dependencia de custodios y emisores centralizados introduce un punto de confianza que contradice, en parte, la promesa de descentralización. Y la claridad regulatoria sigue siendo desigual según la jurisdicción, lo que condiciona qué instrumentos pueden ofrecerse y a quién.

A esto se suma un riesgo de percepción: si el mercado celebra cifras de TVL crecientes sin verificar la actividad real detrás, corre el riesgo de repetir errores del pasado, cuando el valor bloqueado se infló con incentivos temporales que se evaporaron al retirarse los subsidios.

Qué observar en la próxima etapa

Para calibrar la salud del segmento de activos tokenizados conviene mirar más allá del monto total. Los indicadores que ofrecen mejor lectura son el volumen de negociación efectivo, la rotación del capital, el número de plataformas donde un mismo token puede utilizarse como garantía y la existencia de mercados secundarios con liquidez genuina.

Si esos parámetros acompañan el crecimiento del valor, la tokenización habrá superado la fase de acumulación para convertirse en una capa funcional del sistema financiero. Si, por el contrario, el capital se estanca, los 2.300 millones de dólares quedarán como una cifra vistosa con poco recorrido práctico.

El sector parece encaminado hacia una madurez en la que la métrica dominante dejará de ser cuánto dinero entra y pasará a ser cuánto trabajo hace ese dinero una vez dentro. Esa transición marcará la diferencia entre una moda pasajera y una infraestructura duradera.

Escrito por Alberto Guerrero Montilla

Peligroso idealista venezolano. Embajador y empresario blockchain. Block Producer, filántropo y activista. Que la blockchain construya nuestro futuro.

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