Oro tokenizado supera la prueba de estrés en DeFi, pero menos del 2% se usa como garantía
Un informe de RedStone confirma que el oro tokenizado mantuvo su paridad durante la caída del metal, pero su uso como garantía en DeFi sigue por debajo del 2%.
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El oro tokenizado resistió la reciente caída brusca del metal precioso sin sobresaltos técnicos, según un informe de la firma de infraestructura de datos RedStone. Sin embargo, pese al crecimiento acelerado de este mercado, menos del 2% de esos activos digitales respaldados en oro físico se utiliza hoy como colateral en protocolos de finanzas descentralizadas (DeFi).
El dato revela una brecha entre la solidez tecnológica del producto y su adopción real dentro del sector. Mientras la capitalización y los volúmenes de negociación del segmento se dispararon, la función que muchos consideraban su mayor promesa —servir de garantía para pedir préstamos on-chain— apenas ha despegado.
Qué probó la caída del oro sobre el oro tokenizado
Los tokens respaldados en lingotes funcionan como una representación digital de oro físico custodiado en bóvedas: cada unidad equivale, en teoría, a una cantidad determinada de metal. La prueba de fuego llegó cuando el precio del oro retrocedió con fuerza en una liquidación intensa del mercado.
Durante ese episodio, los principales tokens de oro mantuvieron su paridad con el metal subyacente y sus mecanismos de canje y valoración operaron sin fallas relevantes. En la práctica, el activo se comportó como debía: siguió el precio del oro tanto en la subida como en la bajada, sin desviaciones que pusieran en riesgo a quienes lo mantenían.
Esa estabilidad importa porque los activos que se usan como colateral en DeFi deben ser predecibles. Un token que pierde su anclaje en un momento de tensión puede desencadenar liquidaciones en cadena dentro de los protocolos de préstamo. Que el oro tokenizado aguantara sugiere que la parte técnica está madura.
Por qué el oro tokenizado casi no se usa como garantía
El contraste es notorio. A pesar del salto en capitalización de mercado y en volúmenes de intercambio, la utilización de estos tokens como garantía en plataformas de préstamos descentralizados se mantiene por debajo del 2%. La mayoría de los tenedores parece comprarlos para exposición al precio del oro o como refugio, no para desplegarlos en estrategias de crédito on-chain.
Varios factores ayudan a explicarlo. Los mercados de préstamos DeFi más profundos siguen girando en torno a stablecoins, Bitcoin y Ether, que concentran la liquidez y la confianza de los usuarios. Integrar un nuevo colateral exige que los protocolos lo listen, calibren sus parámetros de riesgo y cuenten con oráculos de precio fiables, un proceso que toma tiempo.
A eso se suma la naturaleza del inversor en oro, tradicionalmente conservador y menos inclinado a operar en entornos de contratos inteligentes. La experiencia reciente en el sector, con episodios como el hackeo a la plataforma DeFi Ostium, refuerza la cautela de un perfil que valora sobre todo la preservación de capital.
Un mercado que crece por otras razones
El auge del oro tokenizado ha ido de la mano del propio rally del metal en el último año, que llevó a muchos a buscar formas más ágiles de exponerse a él sin recurrir a lingotes físicos ni a fondos tradicionales. La tokenización permite fraccionar la propiedad, mover el activo las 24 horas y liquidarlo casi de inmediato.
Ese atractivo explica el crecimiento en volúmenes, pero también deja claro que el uso predominante es especulativo o de cobertura, no de apalancamiento en DeFi. Dicho de otro modo, el producto gana tracción como versión digital del oro, no todavía como pieza central de la maquinaria de crédito descentralizado.
La tokenización de activos del mundo real —desde bonos del Tesoro hasta bienes raíces— es una de las tendencias que más interés despierta entre instituciones financieras. Bancos como BNY, que está llevando registros de agencia de transferencias a blockchain, apuntan en esa dirección, y el oro es uno de los candidatos naturales para probar el modelo por su liquidez y su valor reconocido a escala global.
Qué puede cambiar la ecuación
Para que el oro tokenizado pase de ser un vehículo de exposición a convertirse en colateral relevante haría falta que los grandes protocolos de préstamo lo incorporen con límites amplios y condiciones competitivas. También ayudaría una mayor claridad regulatoria sobre la custodia del metal físico que respalda cada token, un punto sensible para inversores institucionales.
Por ahora, el informe deja una lectura de dos caras: la infraestructura funciona y resiste el estrés del mercado, pero la demanda para usos financieros avanzados va muy por detrás. El siguiente paso, si llega, dependerá menos de la tecnología y más de la confianza y los incentivos que ofrezcan las plataformas para atraer ese capital al terreno del crédito descentralizado.




