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Galaxy destina 5 millones de dólares a preparar a Bitcoin ante el riesgo cuántico

Galaxy Digital destina 5 millones de dólares a acelerar la preparación de Bitcoin frente al riesgo cuántico, una amenaza futura que exigiría años de coordinación entre desarrolladores, custodios y usuarios.

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Moneda de Bitcoin protegida ante el riesgo cuántico representado por una computadora cuántica

Galaxy Digital anunció una inversión de 5 millones de dólares para impulsar la preparación de Bitcoin ante el riesgo cuántico, una amenaza que aún no es real pero que exigiría años de coordinación entre desarrolladores, custodios y usuarios para blindar la red. La firma dirigida por Mike Novogratz busca acelerar el trabajo técnico necesario antes de que las computadoras cuánticas alcancen la capacidad de romper los esquemas criptográficos que hoy protegen los fondos.

El punto de partida del debate es sencillo de enunciar y difícil de resolver: Bitcoin está seguro hoy, pero sus firmas digitales, el software de los nodos, la infraestructura de custodia y los propios usuarios necesitarían mucho tiempo para migrar de forma ordenada hacia una defensa efectiva. Esa ventana de preparación es justamente lo que Galaxy pretende financiar con su nueva iniciativa.

Qué es el riesgo cuántico y por qué inquieta a Bitcoin

El riesgo cuántico se refiere a la posibilidad de que una computadora cuántica lo bastante potente pueda quebrar la criptografía de curva elíptica que Bitcoin utiliza para generar firmas. En términos prácticos, un atacante con esa capacidad podría derivar la clave privada a partir de una clave pública expuesta y, en teoría, mover monedas ajenas.

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La amenaza no es inmediata. Ninguna máquina existente se acerca hoy a esa potencia, y los expertos discrepan sobre cuándo —o incluso si— se alcanzará ese umbral. El problema es de tiempos: aunque el hardware capaz de romper la criptografía actual tardara una década en llegar, la migración de una red descentralizada con millones de direcciones y miles de aplicaciones no se hace de un día para otro. Cambiar el esquema de firmas de Bitcoin requiere consenso, actualizaciones de software y que cada custodio y usuario mueva sus fondos a direcciones resistentes.

Ese desfase entre la llegada de la amenaza y la lentitud de la respuesta es lo que motiva a actuar con anticipación. Migrar antes de tiempo tiene un costo casi nulo; hacerlo tarde podría dejar expuestos fondos por miles de millones de dólares.

La apuesta de Galaxy contra el riesgo cuántico

Con los 5 millones de dólares, Galaxy quiere financiar investigación, desarrollo y coordinación en torno a las propuestas técnicas que ya circulan en la comunidad. Entre ellas destacan dos borradores de mejora del protocolo: la BIP 360, que plantea un nuevo tipo de dirección resistente a ataques cuánticos, y la BIP 361, orientada a facilitar la transición hacia esas firmas.

El terreno técnico ya cuenta con estándares de referencia. En 2024, el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos publicó los primeros tres estándares finalizados de criptografía post-cuántica, un marco que sirve de guía para cualquier sistema que quiera adaptarse. A nivel gubernamental, una orden ejecutiva sobre seguridad frente a ataques criptográficos avanzados ha añadido presión regulatoria para acelerar estas transiciones.

El desafío para Bitcoin es que no basta con tener la solución técnica lista. Hace falta que la red la adopte por consenso, que los desarrolladores integren el nuevo esquema, que los custodios institucionales lo soporten y que los usuarios finales trasladen sus monedas. Cada uno de esos eslabones lleva su propio tiempo, y coordinarlos todos es la verdadera dificultad.

Un problema de coordinación, no solo de tecnología

La discusión sobre el riesgo cuántico convive con otras preocupaciones de seguridad que ya afectan al día a día del sector, desde vulnerabilidades en aplicaciones que exponen claves privadas hasta las decisiones de resguardo de fondos por parte de grandes tenedores. La diferencia es de escala temporal: el riesgo cuántico obliga a pensar en horizontes de años, no de semanas.

Buena parte de las monedas más antiguas de Bitcoin —incluidas las atribuidas a su creador anónimo— residen en direcciones cuyo formato dejó la clave pública expuesta en la cadena. Esos fondos serían, en un escenario hipotético de cómputo cuántico maduro, los más vulnerables. Migrarlos plantea además un dilema espinoso: nadie puede mover monedas que no controla, lo que abre preguntas sobre qué hacer con los saldos inactivos que jamás se actualicen.

La inversión de Galaxy no resuelve esas cuestiones, pero envía una señal sobre la dirección que toma la industria: tratar la amenaza cuántica como un proyecto de ingeniería a largo plazo y no como un titular alarmista. Financiar hoy la investigación y las herramientas de migración reduce el riesgo de improvisar cuando el problema deje de ser teórico.

Para los inversores, la lectura de fondo es que la resistencia cuántica pasa a formar parte de la conversación sobre la solidez de Bitcoin a largo plazo, junto a la seguridad de custodia y la gobernanza del protocolo. El reto será convertir las propuestas en un plan de transición que la red pueda ejecutar con suficiente margen.

Escrito por Alberto Guerrero Montilla

Peligroso idealista venezolano. Embajador y empresario blockchain. Block Producer, filántropo y activista. Que la blockchain construya nuestro futuro.

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