El Banco de Tailandia amplió su ofensiva contra el llamado dinero gris y puso en la mira los flujos en USDT, la stablecoin de Tether, junto con los movimientos de efectivo que alimentan a los centros de estafa que operan en el país. La medida busca cortar el circuito financiero por el que circulan las ganancias ilícitas de estas operaciones, muchas de ellas vinculadas a redes de origen chino.
Tailandia arrastra desde hace años el problema de los scam centers, complejos donde se ejecutan fraudes en línea a gran escala, a menudo mediante trabajo forzado. El dinero que generan no siempre pasa por los canales bancarios tradicionales: se mueve a través de una economía informal —el dinero gris— que mezcla efectivo y criptomonedas para dificultar su rastreo.
Por qué el foco está en el USDT
El USDT se convirtió en una herramienta habitual para mover valor entre fronteras sin depender del sistema bancario. Su estabilidad frente al dólar y la velocidad de las transferencias en blockchain lo hacen atractivo tanto para usuarios legítimos como para operaciones que buscan opacidad. Esa misma utilidad explica por qué las autoridades financieras lo colocan ahora en el centro de su vigilancia.
Al enfocarse simultáneamente en los flujos de stablecoins y en los movimientos de efectivo, el banco central tailandés apunta a los dos extremos por donde suele salir y entrar el dinero de estas redes. La estrategia reconoce que las estafas ya no operan solo con billetes ni solo con activos digitales, sino combinando ambos.
Un problema regional con aristas complejas
El combate contra estos centros de fraude no ha estado exento de tropiezos. Operativos previos en la región generaron efectos secundarios inesperados, y algunas medidas de fuerza terminaron complicando la situación en lugar de resolverla, según reportes locales sobre las dificultades de las autoridades para contener el fenómeno.
La presión sobre las stablecoins en Tailandia se inscribe en una tendencia más amplia. Gobiernos de Asia y otras regiones vienen endureciendo el escrutinio sobre Tether y otras monedas estables, no por su tecnología en sí, sino por el papel que cumplen en flujos difíciles de trazar. El desafío para los reguladores es filtrar el uso delictivo sin asfixiar a quienes emplean estos activos de forma legítima.
Qué implica para el mercado y los usuarios
Para el ecosistema cripto, la iniciativa tailandesa refleja una realidad que se repite: a medida que las stablecoins ganan volumen y adopción, también atraen la atención de las autoridades que rastrean lavado de dinero y fraude. Cualquier restricción sobre el USDT dentro del sistema financiero local podría afectar tanto a operadores ilícitos como a exchanges y usuarios que cumplen la normativa.
De momento no se conocen los detalles operativos de cómo el banco central planea monitorear estos flujos ni qué obligaciones adicionales recaerán sobre las plataformas que manejan stablecoins en el país. La efectividad de la medida dependerá de la coordinación con otras jurisdicciones, ya que el dinero gris rara vez respeta fronteras.

