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Mineros de Bitcoin en Texas: su giro a la IA debilita el freno de emergencia de la red eléctrica

Los mineros de Bitcoin en Texas ayudaron a que la red eléctrica esquivara cortes durante dos récords de demanda, pero su reconversión hacia la IA está eliminando ese margen de maniobra.

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Granja de mineros de Bitcoin en Texas conectada a la red eléctrica durante un pico de demanda

La red eléctrica de Texas rompió su récord histórico de demanda dos veces en dos días la semana pasada, y el episodio dejó en evidencia el peso de los mineros de Bitcoin en Texas como amortiguador del sistema. Según el operador ERCOT, la red sirvió una cifra preliminar de 91.308 megavatios cerca de las 5 de la tarde del 22 de julio, un día después de que la demanda tocara 87.403 megavatios y superara la marca de 85.508 megavatios que resistía desde el 10 de agosto de 2023.

Lo llamativo no fue solo el récord, sino que ninguna de esas dos tardes obligó a ERCOT a pedir a la población que ahorrara electricidad. El sistema aguantó la ola de calor sin llamados de conservación, algo que hace apenas dos años habría sido impensable con esos niveles de consumo.

Por qué los mineros de Bitcoin en Texas funcionan como amortiguador

La clave está en un mecanismo poco conocido fuera del sector energético: la respuesta de demanda. Las grandes instalaciones de minería consumen enormes cantidades de energía, pero pueden apagar sus equipos en cuestión de minutos cuando la red se tensa. Al hacerlo, liberan de golpe cientos de megavatios que quedan disponibles para hogares y comercios.

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ERCOT gestiona a estos consumidores flexibles a través de sus programas de recursos de carga, que remuneran a las empresas dispuestas a reducir su consumo en picos críticos. Para las mineras, apagar máquinas en las horas más caras del día no es un sacrificio: muchas veces resulta más rentable cobrar por no consumir que seguir extrayendo Bitcoin con la electricidad al precio máximo.

Riot Platforms, uno de los mayores mineros cotizados del estado, ha documentado ese modelo ante los reguladores. La compañía reportó ingresos adicionales por 21 millones de dólares vinculados a créditos energéticos y programas de demanda, una cifra que ilustra cuánto vale para la red tener consumidores que puedan desconectarse a voluntad.

El giro hacia la inteligencia artificial cambia las reglas

El problema surge con la reconversión de muchos de esos centros de minería hacia el cómputo de inteligencia artificial. Los data centers que entrenan y operan modelos de IA son mucho más lucrativos por megavatio, pero no toleran apagones repentinos: interrumpir un proceso de entrenamiento puede significar perder días de trabajo y contratos millonarios con clientes que exigen disponibilidad continua.

Ese cambio de vocación erosiona precisamente lo que hacía valiosos a los mineros para ERCOT. Una carga flexible que puede desconectarse en minutos se convierte en una carga rígida que exige suministro constante. El estado gana instalaciones más rentables y con más empleo, pero pierde el margen de maniobra que le permitió esquivar los llamados de emergencia durante los picos recientes.

La magnitud del fenómeno preocupa a los planificadores. En su pronóstico de largo plazo, ERCOT anticipa un crecimiento acelerado de la demanda impulsado en buena parte por los grandes consumidores industriales, entre ellos data centers de IA y minería. La agencia federal de información energética de Estados Unidos también describe a Texas como uno de los focos de mayor expansión de consumo del país.

Una economía que reordena la minería

El dilema texano refleja una tendencia más amplia en la industria. La rentabilidad de extraer Bitcoin ha quedado por debajo de la que ofrece alquilar capacidad de cómputo a empresas de inteligencia artificial, y varias mineras han reorientado parte de su infraestructura. Ese reacomodo de capital hacia nichos más rentables recuerda al que anticipan algunos analistas para el resto del mercado: firmas como Wintermute advierten que la próxima etapa alcista tendrá menos ganadores y capital concentrado en pocos activos.

Para el sistema eléctrico, el cálculo es delicado. Los grandes consumidores flexibles aportan estabilidad justamente cuando más se necesita, pero solo mientras el negocio de apagarse siga compitiendo con el de mantenerse encendido. Si la balanza económica se inclina de forma permanente hacia la IA, ERCOT tendrá que buscar en otra parte el respaldo que hoy le prestan las máquinas de minado.

La conexión de nuevos grandes usuarios ya está bajo un escrutinio más estricto. ERCOT introdujo un nuevo proceso de conexión por lotes para las cargas de gran tamaño, un intento de ordenar la avalancha de solicitudes y de exigir compromisos de flexibilidad antes de otorgar acceso a la red.

El caso de Texas resume una paradoja del momento tecnológico: la misma infraestructura que sostuvo la red en sus horas más críticas podría dejar de hacerlo justo cuando la demanda crece más rápido. El desenlace dependerá de si los reguladores logran que la flexibilidad siga siendo un negocio rentable frente al atractivo casi irresistible de la inteligencia artificial.

Escrito por Alberto Guerrero Montilla

Peligroso idealista venezolano. Embajador y empresario blockchain. Block Producer, filántropo y activista. Que la blockchain construya nuestro futuro.

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