CBDC ganan espacio en las discusiones sobre políticas económicas en el mundo

CBDC ganan espacio en las discusiones sobre políticas económicas en el mundo
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Las monedas digitales emitidas por bancos centrales (CBDC) se han convertido en un tema principal, entre las principales discusiones sobre políticas económicas, innovación y visión a futuro del sector financiero, y no ha sido diferente para el Fondo Monetario Internacional, quien ya evalúa aspectos positivos y negativos al respecto del espacio que ocuparán en el panorama financiero global

La Directora General del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, realizó un discurso durante el Festival de Fintech de Singapur, evento donde evaluó diferentes elementos con respecto a la «naturaleza cambiante del dinero», la «revolución fintech», el papel de los bancos centrales en el nuevo panorama financiero» y, especialmente, en el «suministro de la moneda digital».

Con respecto al caso de los CBDC, Lagarde explicó el papel que debe ocupar el estado, en relación a estos nuevos activos y además la influencia de las criptomonedas en lo que considera un «nuevo panorama financiero»:

«Algunos sugieren que el estado debería retroceder. Los proveedores de dinero electrónico argumentan que son menos riesgosos que los bancos, porque no prestan dinero. En cambio, mantienen los fondos de los clientes en cuentas de custodia y simplemente liquidan los pagos dentro de sus redes. Por su parte, las criptomonedas buscan anclar la confianza en la tecnología. Siempre que sean transparentes, y si usted es experto en tecnología, puede confiar en sus servicios. Aún así, no estoy del todo convencida. La regulación adecuada de estas entidades seguirá siendo un pilar de la confianza»

Luego, Lagarde reflexionó más concretamente sobre las ventajas y desventajas económicas de las monedas digitales emitidas por un banco central (CBDC), afirmando que «varios bancos centrales en todo el mundo están considerando seriamente estas ideas», nombrando a países como Canadá, China, Suecia y Uruguay, quienes destacó «están abrazando el cambio y la nueva forma de pensar».

«Permítanme ser más específico: ¿deberían los bancos centrales emitir una nueva forma digital de dinero? ¿Un token respaldado por el estado, o tal vez una cuenta mantenida directamente en el banco central, disponible para personas y empresas para pagos minoristas? Es cierto que sus depósitos en bancos comerciales ya son digitales. Pero una moneda digital sería un pasivo del estado, como el efectivo hoy, no de una empresa privada (…) Creo que deberíamos considerar la posibilidad de emitir moneda digital. Puede haber un rol para que el estado suministre dinero a la economía digital. Esta moneda podría satisfacer objetivos de políticas públicas, como inclusión financiera y seguridad y protección al consumidor; y proporcionar lo que el sector privado no puede: privacidad en los pagos»

Posteriormente, la directora del FMI, planteó una vía en la que las asociaciones públicas-privadas entre las instituciones bancarias, podrían determinar avances efectivos para el área económicas, asegurando que «las personas podrían mantener depósitos regulares con firmas financieras, pero las transacciones finalmente se liquidarían en moneda digital entre firmas», para luego explicar que la ventaja de este acuerdo es que los pagos «serían inmediatos, seguros, baratos y potencialmente semi-anónimos», y además, «los bancos centrales mantendrían una posición segura en los pagos».

 

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