Fundador de NFT Few and Far, acusado de desviar 10 millones de dólares a apuestas y trading
La fiscalía de Nueva York acusa al fundador del mercado de NFT Few and Far de captar 10 millones de dólares de inversores y desviarlos a apuestas, trading y su afición como DJ.
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La fiscalía federal del Distrito Sur de Nueva York acusó al fundador del mercado de NFT Few and Far de un fraude por 10 millones de dólares, dinero que —según la denuncia— prometió destinar a construir una plataforma Web3, pero que terminó gastando en apuestas, operaciones especulativas y su afición como DJ. El caso, difundido esta semana, vuelve a poner el foco sobre los abusos en el sector de los tokens no fungibles.
De acuerdo con el comunicado del Departamento de Justicia, el acusado captó fondos de inversores presentando Few and Far como un mercado de NFT con ambiciones de expansión. En lugar de financiar el desarrollo prometido, los recursos habrían acabado en cuentas personales y en gastos que nada tenían que ver con el proyecto.
Cómo funcionó el fraude en Few and Far, según la acusación
Los fiscales sostienen que el fundador ofreció a los inversores una visión concreta: su capital serviría para levantar la infraestructura de una plataforma de comercio de activos digitales. Con ese argumento habría reunido alrededor de 10 millones de dólares.
La denuncia describe un desvío sistemático de esos fondos. Parte del dinero se habría destinado a apuestas de casino, otra porción a operaciones de trading por cuenta propia y una cantidad adicional a financiar su pasatiempo como disc jockey. Ninguno de esos usos figuraba en las promesas hechas a quienes pusieron el dinero.
Este tipo de esquemas suele apoyarse en la promesa de retornos futuros y en la opacidad sobre el manejo de los fondos captados. Cuando el proyecto no despega y los inversores empiezan a pedir explicaciones, la falta de trazabilidad del capital deja al descubierto el desvío.
Un patrón que se repite en el mercado NFT
El caso de Few and Far no es aislado. Las autoridades estadounidenses acumulan varios procesos por fraudes relacionados con NFT durante los últimos años, en los que promotores levantaron dinero con proyectos que nunca se materializaron.
Entre los antecedentes más citados figura el caso Frosties, en el que dos personas fueron acusadas de fraude y lavado de dinero tras abandonar el proyecto poco después de vender la colección, en lo que se conoció como un rug pull (una estafa en la que los creadores desaparecen con los fondos). También está el expediente del Baller Ape Club, parte de una acción coordinada del Departamento de Justicia contra varios fraudes con criptomonedas.
La sucesión de casos dibuja un problema estructural: la facilidad para lanzar colecciones y captar inversión en cuestión de días contrasta con la escasa rendición de cuentas sobre el destino real de esos fondos. En el auge de 2021 y 2022, buena parte de los compradores actuó movido por la especulación y la promesa de comunidades y utilidades que, en muchos casos, jamás llegaron.
Qué implica para los inversores
La ofensiva judicial refleja una postura más firme de los reguladores hacia los proyectos digitales que prometen desarrollos tecnológicos a cambio de capital. Para los inversores minoristas, la señal es clara: la existencia de un sitio web pulido o de una hoja de ruta atractiva no garantiza que el dinero se emplee en lo prometido.
Los especialistas en cumplimiento suelen recomendar verificar la trazabilidad de los fondos, la identidad y el historial del equipo, y la existencia de auditorías o controles independientes antes de participar en cualquier oferta. En un mercado donde las barreras de entrada son casi inexistentes para quien lanza un token, la debida diligencia recae en gran medida sobre el propio comprador.
El contexto del fraude de 10 millones de dólares
El fraude de 10 millones de dólares atribuido a Few and Far se suma a una lista creciente de imputaciones que buscan sentar precedentes en un segmento que perdió gran parte de su brillo tras el enfriamiento del mercado. El volumen de operaciones de NFT cayó de forma abrupta desde los máximos de 2022, y con él quedaron expuestos numerosos proyectos que dependían más de la especulación que de un producto real.
Para las autoridades, cada nueva acusación cumple una doble función: reparar en lo posible a los afectados y disuadir a futuros promotores tentados de repetir el mismo libreto. La pregunta abierta es si el endurecimiento judicial bastará para depurar un mercado que todavía arrastra la resaca de su etapa más eufórica.
Mientras avanza el proceso, el acusado enfrenta cargos que en Estados Unidos suelen conllevar penas significativas de prisión en casos de fraude a inversores. El desenlace del expediente marcará hasta qué punto la justicia estadounidense está dispuesta a perseguir los abusos cometidos durante el boom de los activos digitales.




