Los reguladores asiáticos volvieron a marcar el ritmo de la semana en materia de criptomonedas con dos movimientos que apuntan en la misma dirección: mayor control sobre las plataformas que operan sin licencia y sobre los influencers que promueven activos digitales. Singapur sumó al exchange descentralizado Hyperliquid a su lista de alertas a inversores, mientras que Indonesia avanza en un esquema para certificar a los creadores de contenido que difunden criptomonedas en redes sociales.
Hyperliquid, en la mira del regulador de Singapur
La Autoridad Monetaria de Singapur (MAS) incorporó a Hyperliquid a su lista de alerta a inversores, el registro donde el organismo señala a las entidades que podrían estar ofreciendo servicios financieros a residentes locales sin contar con la autorización requerida. La inclusión no implica necesariamente que la plataforma haya cometido un delito, pero sí funciona como una advertencia formal para que los usuarios extremen precauciones.
Hyperliquid es uno de los exchanges descentralizados de derivados de mayor crecimiento del último año, popular entre operadores que buscan negociar contratos perpetuos directamente desde sus billeteras. Su entrada en la lista llega poco después de que el mismo regulador incluyera a Bybit, en lo que se perfila como una postura cada vez más firme de Singapur frente a las plataformas que captan clientes locales sin licencia.
La ciudad-Estado ha buscado posicionarse como un centro cripto regulado y confiable, lo que en la práctica se traduce en un marco exigente: las plataformas que quieran atender al público singapurense deben cumplir con requisitos de registro y supervisión. Las alertas funcionan como un filtro reputacional que separa a los actores autorizados de los que operan en zonas grises.
Indonesia quiere certificar a los ‘finfluencers’
En paralelo, Indonesia avanza con un plan para certificar a los influencers financieros —los llamados finfluencers— que promocionan criptomonedas y otros activos en plataformas sociales. La iniciativa apunta a reducir la promoción engañosa y los esquemas fraudulentos que suelen viralizarse entre audiencias jóvenes con escasa educación financiera.
Bajo este tipo de esquema, los creadores de contenido que recomienden o difundan productos vinculados a criptoactivos deberían obtener una acreditación, lo que abre la puerta a sanciones para quienes operen sin ella. La medida refleja una preocupación creciente en varios mercados: el peso que tienen las redes sociales en las decisiones de inversión minorista y los riesgos de manipulación o promoción de proyectos sin respaldo.
Una tendencia regional
Ambos casos forman parte de un movimiento más amplio en Asia, donde los gobiernos intentan equilibrar la adopción de la tecnología blockchain con la protección al consumidor. La región concentra algunos de los mayores volúmenes de actividad cripto del mundo, pero también una alta exposición de inversores minoristas a productos de elevado riesgo.
El endurecimiento regulatorio no se limita a Asia. Organismos internacionales como el Banco de Pagos Internacionales han insistido en la necesidad de marcos más claros para los activos digitales, especialmente a medida que las stablecoins y las plataformas de derivados ganan tracción.
Para los usuarios, el mensaje es directo: las plataformas sin licencia y las recomendaciones de influencers no certificados ofrecen menos garantías. La consolidación regulatoria en Asia sugiere que el período de tolerancia hacia las zonas grises del sector se está acortando, y que la presión sobre exchanges y promotores seguirá aumentando en los próximos meses.

