Rusia amplía la prohibición de minería cripto a Moscú hasta 2032 por la falta de energía
Rusia añadió Moscú, su región y parte de Kursk a la lista de territorios donde se prohíbe la minería cripto hasta 2032, alegando presión sobre el suministro eléctrico.
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Rusia sumó a Moscú, la región de Moscú y varias zonas de la región de Kursk a su lista de territorios donde queda vetada la minería cripto, según el documento oficial publicado en el portal jurídico del Estado. La medida se justifica por la presión que la actividad ejerce sobre el suministro eléctrico y se mantendrá vigente hasta el 15 de marzo de 2032.
La decisión extiende un esquema de restricciones que el país viene aplicando desde finales de 2024, cuando el Gobierno recibió facultades para limitar el minado de criptomonedas en regiones concretas y en determinadas épocas del año. Con esta ampliación, el mapa de zonas prohibidas se agranda de forma notable e incluye ahora a la capital y su entorno, uno de los centros de consumo eléctrico más densos del país.
Por qué Rusia frena la minería cripto
El argumento central de las autoridades es el mismo que ha guiado toda la política reciente sobre el sector: el temor a que el consumo energético de los centros de minado desborde la capacidad de la red en momentos de alta demanda. La minería de criptomonedas —el proceso que valida transacciones y genera nuevas monedas a cambio de un gasto intensivo de electricidad— convierte a estas instalaciones en grandes consumidoras que compiten con hogares e industria por el mismo suministro.
De acuerdo con lo publicado por las autoridades rusas y recogido por la agencia estatal TASS, las nuevas restricciones responden a la necesidad de proteger la estabilidad del sistema eléctrico en las regiones afectadas. El texto que da forma legal a la ampliación quedó registrado en el portal oficial de publicación jurídica del país.
No es un caso aislado dentro de Rusia. Varias regiones del sur y de Siberia ya figuraban en la lista de veto, algunas de ellas con prohibiciones estacionales que se activan en invierno, cuando el consumo se dispara por la calefacción. La incorporación de Moscú marca un salto de escala: no se trata de una zona periférica con red frágil, sino del principal polo económico del país.
Un giro tras años de tolerancia
Rusia mantuvo durante años una relación ambigua con el minado. El país se posicionó entre los mayores centros de esta actividad del mundo gracias a su electricidad barata y su clima frío, que abarata la refrigeración de los equipos. Esa ventaja atrajo tanto a operadores legales como a instalaciones clandestinas que se conectaban de forma irregular a la red.
La legalización del minado como actividad empresarial, aprobada a finales de 2024, buscó ordenar ese crecimiento con registros obligatorios y control fiscal. Pero el reverso de esa política es la capacidad del Estado para apagar la actividad allí donde considere que amenaza el suministro. La ampliación a Moscú demuestra que el Gobierno prioriza la seguridad energética por encima de la recaudación que podría generar el sector.
El choque entre minería y red eléctrica no es exclusivo de Rusia. En Estados Unidos, por ejemplo, la relación entre los grandes centros de datos y la estabilidad del sistema también genera debate; algunos mineros de Bitcoin en Texas han girado hacia la inteligencia artificial, un movimiento que altera los mecanismos de emergencia de la red local.
Qué implica para el sector
Para los operadores rusos, la medida obliga a replantear ubicaciones. Quienes tuvieran instalaciones en la capital o su entorno deberán trasladarlas a regiones sin restricciones o suspender su actividad durante el largo periodo de veto. Las granjas de minado ilegales, más difíciles de rastrear, siguen siendo el principal foco de preocupación para las autoridades, que asocian buena parte de las sobrecargas a conexiones no declaradas.
El impacto sobre el conjunto de la red global de minado dependerá de cuánta capacidad concentraban realmente estas zonas. Rusia sigue siendo un actor de peso en la potencia de cálculo mundial dedicada a Bitcoin, por lo que decisiones internas de este tipo pueden desplazar equipos hacia otras regiones dentro y fuera del país.
La vigencia hasta 2032 apunta a que Moscú no contempla revertir la restricción en el corto plazo. Para un sector que en Rusia había pasado de la clandestinidad al reconocimiento legal en pocos años, el mensaje es claro: la expansión seguirá condicionada por la capacidad de la red eléctrica, y no al revés.




