Pakistán abre su regulación cripto y pide a empresas extranjeras ‘venir a construir aquí’
Pakistán levanta casi una década de prohibición y anuncia un marco de regulación cripto con la Virtual Assets Act, invitando a las empresas extranjeras a instalarse en el país.
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Pakistán dio un giro radical en su postura hacia las criptomonedas: tras casi una década de prohibición, el país anunció un nuevo marco de regulación cripto e invitó abiertamente a las empresas extranjeras a instalarse dentro de sus fronteras. El anuncio lo hizo Bilal Bin Saqib, asistente especial del primer ministro en materia de blockchain y criptomonedas, en una publicación en X.
El mensaje fue directo: «vengan a construir aquí». Con esa frase, el funcionario buscó posicionar a Pakistán como un destino atractivo para compañías del sector que antes veían el mercado local completamente cerrado. El movimiento acompaña el avance de la llamada Virtual Assets Act, la ley que pretende dar cobertura legal a la actividad con activos digitales en el país.
De la prohibición a la invitación: el giro de la regulación cripto en Pakistán
Durante años, Pakistán mantuvo una relación hostil con el mundo de los activos digitales. Las autoridades financieras habían restringido el uso de criptomonedas, dejando a millones de usuarios operando en zonas grises o directamente al margen de la ley. Ese contexto convertía al país en uno de los mercados más difíciles para cualquier empresa del sector, pese a contar con una población joven, numerosa y con creciente acceso a internet.
El cambio de rumbo llega ahora con una apuesta clara por atraer capital e innovación. La creación de una autoridad reguladora específica —bajo la sigla VARA, en línea con modelos como el de Dubái— señala la intención de dotar a la industria de reglas claras en lugar de vetos generales. Según la invitación difundida en X, el objetivo es que negocios foráneos encuentren un entorno con certidumbre jurídica para operar.
El anuncio de Bilal Bin Saqib refleja una tendencia más amplia en varias economías emergentes: pasar del rechazo frontal a competir por convertirse en polos de la industria cripto.
Qué implica la Virtual Assets Act
La Virtual Assets Act constituye la pieza central de este viraje. Aunque los detalles técnicos aún se están definiendo, la norma apunta a establecer un régimen de licencias, supervisión y cumplimiento para proveedores de servicios de activos virtuales. En la práctica, esto significaría que exchanges, custodios y empresas de infraestructura podrían operar de forma legal, siempre que cumplan con los requisitos que fije el nuevo organismo.
Para los inversores y desarrolladores, la señal más relevante es la promesa de reglas estables. La falta de un marco claro había sido, durante años, el principal freno a la inversión formal en el país. Un régimen que defina obligaciones de registro, prevención de lavado de dinero y protección al usuario podría cambiar el cálculo de riesgo para las compañías que evaluaban entrar en la región.
El movimiento pakistaní se inscribe en un momento en el que el capital institucional busca nuevos mercados. La discusión sobre supervisión y competencia entre reguladores no es exclusiva de Asia; en Estados Unidos, por ejemplo, se libran batallas similares en torno a la supervisión regulatoria de nuevos productos financieros, lo que muestra que la definición de competencias sigue siendo un terreno en disputa a nivel global.
Un mercado con potencial y desafíos
Pakistán figura de forma recurrente entre los países con mayor adopción cripto del mundo en los índices de uso a nivel de calle, impulsado por remesas, cobertura frente a la depreciación de la moneda local y una amplia base de usuarios jóvenes. Ese potencial de demanda es justamente lo que las autoridades quieren convertir en una industria formal y regulada.
El reto, sin embargo, no es menor. Pasar de una prohibición de facto a un ecosistema regulado requiere no solo la aprobación de la ley, sino también su implementación efectiva: crear el organismo supervisor, dotarlo de capacidad técnica y generar confianza entre empresas que durante años vieron al país como un mercado vedado. La coordinación con organismos internacionales y con las exigencias antilavado también será determinante para que la apuesta no quede en un simple anuncio.
Otro factor a seguir es cómo reaccionarán las grandes plataformas globales. El interés por mercados emergentes ha crecido, aunque el sector todavía carga con episodios que ponen a prueba la relación entre las empresas y las autoridades locales, como se vio en el caso de los empleados de Binance detenidos en Emiratos. La forma en que Pakistán maneje su relación con estos actores marcará la credibilidad de su nuevo marco.
Por ahora, el país pasó de la puerta cerrada a extender una invitación pública. Si la Virtual Assets Act se traduce en reglas operativas y en licencias concretas, Pakistán podría sumarse a la lista de jurisdicciones que compiten por atraer a la industria de activos digitales. El siguiente paso será ver cuántas empresas responden al llamado.



