El gobierno de Bolivia analiza incorporar la stablecoin USDT de Tether como medio de pago oficial dentro de su sistema financiero, una medida que llegaría tras un año de fuerte expansión del uso de activos digitales en el país. La propuesta, según reportó el diario La Razón, marcaría un giro relevante en la política monetaria de una nación que hasta hace poco mantenía restricciones estrictas sobre las criptomonedas.
El USDT es una stablecoin, es decir, un token diseñado para mantener una paridad de uno a uno con el dólar estadounidense. Su eventual integración permitiría a bolivianos usarlo para transacciones cotidianas y remesas en un contexto de escasez de divisas.
Un año de crecimiento acelerado
El detonante de este cambio fue la decisión del Banco Central de Bolivia de levantar las restricciones sobre activos virtuales a mediados de 2024. Desde entonces, la adopción se disparó. De acuerdo con datos del propio banco central, las operaciones con criptomonedas crecieron más de 630% en apenas un año, alcanzando los 430 millones de dólares.
La banca tradicional también empezó a moverse. En abril, el Banco Unión y la plataforma Yasta habilitaron la compra de USDT para operaciones y remesas, un paso que anticipaba una mayor institucionalización del uso de stablecoins en el país.
El trasfondo: dólar escaso y estabilidad en juego
La discusión sobre el USDT no ocurre en el vacío. Bolivia atraviesa una crisis de acceso a dólares que ha presionado su economía durante los últimos años. En junio, el país puso fin a un anclaje cambiario con el dólar que sostuvo durante 15 años, en un intento por recuperar estabilidad económica.
En ese escenario, una stablecoin respaldada en dólares ofrece a los ciudadanos una vía para acceder a valor dolarizado sin depender de la disponibilidad física de la divisa estadounidense. Para las remesas —una fuente importante de ingresos para muchas familias— el atractivo es evidente: transferencias más rápidas y con menores costos que los canales tradicionales.
Los desafíos regulatorios
Adoptar el USDT a nivel estatal no está exento de obstáculos. Bolivia figura en la lista gris del GAFI, el organismo internacional que monitorea jurisdicciones con deficiencias en la lucha contra el lavado de dinero. Incorporar una stablecoin al sistema de pagos oficial exigiría controles reforzados para evitar que la medida agrave la percepción de riesgo del país ante la comunidad financiera global.
Tampoco hay certeza sobre los plazos ni el alcance definitivo de la iniciativa, que por ahora permanece en fase de análisis. La decisión final dependerá de cómo el gobierno equilibre la creciente demanda ciudadana de herramientas dolarizadas con las exigencias de cumplimiento internacional.
Si prospera, Bolivia se sumaría a la tendencia regional de gobiernos latinoamericanos que exploran las stablecoins como respuesta pragmática a la escasez de divisas y la inflación, un camino que otros países de la región ya observan con atención.


