Depósitos tokenizados podrían encarecer el crédito en EE.UU., advierte la Fed de Dallas
Economistas de la Reserva Federal de Dallas advierten que los depósitos tokenizados, más rápidos y programables, podrían restar estabilidad al fondeo bancario y encarecer el crédito en Estados Unidos.
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Economistas de la Reserva Federal de Dallas advirtieron que los depósitos tokenizados, al volverse más rápidos y programables, podrían restar estabilidad al financiamiento de los bancos y empujarlos hacia fuentes de fondeo más caras, con el riesgo de encarecer el crédito para hogares y empresas en Estados Unidos.
El argumento parte de una idea central del negocio bancario: los depósitos son la materia prima barata con la que los bancos financian sus préstamos. Cuando ese dinero se queda quieto en las cuentas, el banco puede prestarlo con márgenes cómodos. El problema aparece cuando ese dinero puede moverse en segundos y de forma automatizada.
Por qué los depósitos tokenizados preocupan a la Fed de Dallas
Según el análisis publicado por la Fed de Dallas, la programabilidad y la velocidad de liquidación que prometen los depósitos tokenizados pueden convertir un pasivo tradicionalmente estable en uno mucho más volátil. Si los clientes pueden reaccionar al instante ante mejores tasas o ante señales de nerviosismo, los saldos que financian los préstamos dejan de ser predecibles.
Esa menor previsibilidad tiene un costo. Un banco que no puede confiar en la permanencia de sus depósitos necesita colchones de liquidez mayores o debe recurrir a financiamiento mayorista, que suele ser más caro que los depósitos minoristas. Ese sobrecosto no se queda en la entidad: tiende a trasladarse al precio del crédito.
La versión programable del dinero también amplifica el riesgo de retiradas masivas. Reglas automáticas que muevan fondos ante ciertas condiciones podrían acelerar salidas coordinadas, un escenario que recuerda las tensiones bancarias de 2023, cuando la banca digital permitió fugas de depósitos a una velocidad que los supervisores no habían visto antes.
Un debate global sobre la tokenización de la banca
La discusión no es exclusiva de Estados Unidos. Un trabajo académico del Banco Central de Brasil también exploró cómo la tokenización de depósitos altera la dinámica del fondeo bancario, en un contexto en el que varios bancos centrales estudian cómo integrar dinero programable sin desestabilizar el sistema.
Los depósitos tokenizados son representaciones digitales de los saldos bancarios registradas sobre una red blockchain, que permiten transferencias casi instantáneas y ejecución automática mediante contratos inteligentes. A diferencia de las stablecoins, mantienen el dinero dentro del balance del banco emisor. Precisamente por eso la gran banca los ve como su respuesta al auge de las monedas estables, un tema que abordamos en detalle en cómo los bancos copian las stablecoins sin perder el dinero que financia sus préstamos.
La paradoja que señalan los economistas es que la misma característica que hace atractivos a estos instrumentos —la posibilidad de mover valor sin fricción y programarlo— es la que puede debilitar el modelo tradicional de intermediación. Cuanto más líquido y móvil se vuelve un depósito, menos sirve como base estable para financiar préstamos a largo plazo.
Qué está en juego para el crédito
Si el diagnóstico de la Fed de Dallas se confirma a medida que la tecnología se adopta, las consecuencias irían más allá del sector financiero. Tasas de fondeo más elevadas para los bancos suelen significar hipotecas, préstamos empresariales y líneas de crédito más costosas para el usuario final.
El sector cripto ya ofrece alternativas de financiamiento que compiten con la banca tradicional. Firmas como Galaxy, por ejemplo, han lanzado líneas de crédito con Bitcoin, Ethereum y Solana como garantía, una muestra de cómo el crédito empieza a moverse hacia raíles digitales.
Los economistas no plantean frenar la innovación, sino diseñarla con cuidado. Entre las opciones que suelen discutirse figuran límites a la programabilidad de ciertos depósitos, requisitos de liquidez ajustados a la nueva velocidad del dinero y marcos regulatorios que reconozcan que un depósito tokenizado no se comporta como uno tradicional.
El mensaje de fondo es que la modernización del dinero bancario obliga a repensar supuestos que la industria daba por sentados durante décadas. La velocidad y la automatización aportan eficiencia, pero también introducen fragilidades que apenas empiezan a medirse, y el costo del crédito podría ser una de las primeras variables en reflejarlo.



