Qivalis obtiene licencia EMI del banco central neerlandés y prepara su stablecoin en euros para los próximos meses
Qivalis recibió la licencia de entidad de dinero electrónico del banco central de Países Bajos y prevé emitir una stablecoin en euros en los próximos meses, sujeta a los requisitos de MiCA.
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Qivalis, la empresa con sede en los Países Bajos impulsada por un grupo de bancos europeos, recibió la autorización como entidad de dinero electrónico (EMI, por sus siglas en inglés) de De Nederlandsche Bank, el banco central neerlandés. Con esa licencia en la mano, la compañía queda habilitada para lanzar una stablecoin en euros, cuya emisión prevé para los próximos meses, siempre que cumpla los requisitos adicionales que exige el reglamento europeo MiCA.
El paso es relevante porque, bajo la normativa comunitaria, solo los bancos y las entidades de dinero electrónico pueden emitir los llamados tokens de dinero electrónico, la categoría en la que encajan las monedas estables referenciadas a una sola divisa oficial. Sin esa licencia, el proyecto no podía avanzar.
Qué permite la licencia EMI para una stablecoin en euros
Una entidad de dinero electrónico es una figura regulada que puede emitir saldos digitales respaldados por fondos de clientes, bajo supervisión prudencial. MiCA, el marco que ordena los criptoactivos en la Unión Europea desde 2024, tomó esa figura como base para las stablecoins: quien quiera emitir una moneda estable ligada al euro dentro del bloque necesita ser banco o EMI.
Según la propia Qivalis, la autorización le permite lanzar su token denominado en euros, aunque todavía le quedan pasos por cumplir. Entre las obligaciones habituales que impone MiCA a los emisores figuran la publicación de un documento informativo (el llamado libro blanco del criptoactivo), reglas estrictas sobre la composición y custodia de las reservas, y el derecho de los tenedores a canjear sus tokens por euros a la par en cualquier momento.
La empresa no detalló una fecha concreta de lanzamiento. Habló de «los próximos meses», un margen que dependerá del ritmo con que complete esos requisitos pendientes.
Un mercado dominado por el dólar
La apuesta llega a un segmento donde el euro tiene un peso marginal. Los datos de DefiLlama muestran que la capitalización total de las monedas estables sigue concentrada de forma abrumadora en tokens atados al dólar estadounidense, con USDT y USDC a la cabeza. Las versiones en euros, en cambio, representan una fracción mínima de ese mercado.
Esa asimetría preocupa en Bruselas y en Fráncfort. Varios responsables del Banco Central Europeo han advertido en el último año que una adopción masiva de stablecoins en dólares dentro de la eurozona podría restar autonomía monetaria a la región. Una stablecoin en euros emitida por actores bancarios regulados es, en parte, la respuesta del sector privado a esa inquietud.
La competencia tampoco es menor fuera de Europa. Emisores como Ripple, que sigue ampliando la circulación de su stablecoin RLUSD en Ethereum, buscan atraer a clientes institucionales con productos respaldados por reservas auditadas. El terreno institucional es justamente donde un consorcio bancario podría tener ventaja: relaciones previas con empresas, acceso directo a cuentas en euros y la confianza que da operar bajo supervisión bancaria.
Bancos tradicionales frente a emisores cripto
El caso de Qivalis ilustra un cambio de actitud en la banca europea. Durante años, las entidades tradicionales miraron las stablecoins con distancia, cuando no con abierta desconfianza. MiCA aportó algo que faltaba: reglas claras sobre quién puede emitir, cómo debe guardar las reservas y qué responde ante los usuarios.
Con ese marco, para un banco tiene más sentido participar en el negocio que verlo crecer desde fuera. Los posibles usos van desde pagos transfronterizos más baratos hasta la liquidación de activos tokenizados, un área donde los mercados financieros europeos han empezado a experimentar.
Queda por ver si una moneda estable bancaria logra tracción en los mercados cripto, donde la liquidez suele concentrarse en pocos tokens y los efectos de red pesan mucho. Una cosa es obtener la licencia; otra, que exchanges, protocolos de finanzas descentralizadas y empresas adopten el token como medio de pago o de liquidación.
Lo que viene para Qivalis
En lo inmediato, la compañía deberá cerrar los requisitos de MiCA antes de poner en circulación su stablecoin en euros. Tras ello, la atención se desplazará a los primeros datos de emisión, a la lista de plataformas que integren el token y a la transparencia con la que publique la composición de sus reservas.
Para los usuarios de Latinoamérica y España, el desarrollo tiene una lectura práctica: una oferta más amplia de monedas estables en euros, emitidas bajo supervisión de un banco central de la eurozona, podría diversificar las opciones frente al predominio del dólar digital. Que eso se traduzca en uso real dependerá menos de la licencia y más de la liquidez que Qivalis consiga reunir en sus primeros meses de vida.



