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Stablecoins y la Fed: un estudio revela cómo el mismo dólar podría contarse dos veces en M1 o M2

Un documento del equipo técnico de la Reserva Federal advierte que las stablecoins podrían provocar que un mismo dólar se contabilice dos veces en los agregados monetarios M1 o M2.

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Ilustración sobre stablecoins y la Fed con un dólar duplicado frente a un banco central

Un documento de investigación del personal de la Reserva Federal encendió el debate sobre cómo integrar las stablecoins en las estadísticas monetarias de Estados Unidos. El análisis sobre stablecoins y la Fed advierte que, con la clasificación actual, un mismo dólar podría terminar contabilizado dos veces dentro de los agregados M1 o M2, lo que distorsionaría la lectura de la liquidez del sistema.

La nota, que sus autores presentan como investigación independiente del equipo técnico y no como postura oficial del organismo, plantea un problema técnico con consecuencias prácticas: las monedas estables respaldadas por dólares se han vuelto lo bastante grandes como para que su tratamiento estadístico importe.

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Por qué el mismo dólar puede contarse dos veces

Los agregados monetarios son las medidas con las que los bancos centrales estiman cuánto dinero circula en una economía. M1 abarca el efectivo y los depósitos más líquidos; M2 suma a eso instrumentos algo menos líquidos, como ciertos depósitos de ahorro. Son la base para leer la inflación, el crédito y la política monetaria.

El conflicto surge por el respaldo de las stablecoins. Un emisor como Circle mantiene reservas en efectivo y en bonos del Tesoro para garantizar la paridad de cada token con el dólar. Si esos depósitos bancarios ya figuran dentro de M1 o M2, y además se contabiliza la stablecoin que representan, el mismo dólar aparece dos veces: una en la cuenta del emisor y otra en el token que circula en la cadena.

En teoría, según el documento, es posible clasificar las stablecoins dentro de los agregados. En la práctica, dos obstáculos impiden una medición limpia de la liquidez: el solapamiento de reservas —ese doble conteo— y la circulación offshore, es decir, la enorme porción de tokens que se mueve fuera del sistema bancario estadounidense y sin control directo de la Fed.

Stablecoins y la Fed: el peso de la circulación fuera de EE.UU.

Buena parte de la demanda de monedas estables no proviene de usuarios en Estados Unidos, sino de mercados emergentes que las usan como refugio frente a monedas locales débiles. Ese uso internacional complica cualquier intento de encajar las stablecoins en estadísticas pensadas para una economía nacional.

El propio emisor de USDC, Circle, publica de forma periódica el detalle de sus reservas en su portal de transparencia, con la composición entre efectivo y deuda soberana de corto plazo. Esa granularidad ayuda, pero no resuelve el problema de fondo: mientras el respaldo viva en el sistema bancario y el token circule por separado, el riesgo de doble contabilidad persiste.

Un documento de trabajo del Banco de Pagos Internacionales ya había diseccionado la anatomía de las transacciones con stablecoins, mostrando que buena parte del volumen responde a actividad de trading y arbitraje más que a pagos minoristas. Esa distinción es clave para decidir si estos tokens deberían tratarse como dinero líquido o como otra cosa.

Un debate que llega con nueva regulación

El análisis aparece en un momento sensible para el sector. La aprobación de la GENIUS Act estableció por primera vez un marco federal para los emisores de stablecoins de pago en Estados Unidos, con requisitos de reservas y supervisión. Con reglas más claras, el volumen en circulación tiende a crecer, y con él la urgencia de que los estadísticos monetarios sepan dónde ubicar estos activos.

Para dimensionarlo, los datos de la Fed de San Luis situaban el M2 estadounidense ajustado estacionalmente en decenas de billones de dólares. El mercado de stablecoins, aunque mucho menor, ya se cuenta en cientos de miles de millones, un tamaño suficiente para introducir ruido si se clasifica mal.

El interés de los grandes actores financieros por los activos digitales tampoco ayuda a simplificar el cuadro. La entrada de capital institucional se refleja, por ejemplo, en el flujo hacia los ETF de Bitcoin y en proyectos de tokenización de activos tradicionales, como la tokenización de hipotecas que empiezan a probar algunas firmas.

Qué está en juego para el sistema financiero

Detrás del tecnicismo hay una pregunta de fondo: si los agregados monetarios dejan de reflejar con precisión cuánto dinero circula, la Reserva Federal podría estar leyendo la economía con una foto ligeramente desenfocada. Eso importa cuando se toman decisiones sobre tasas de interés o se evalúa la inflación.

El documento no propone una solución cerrada. Su valor está en poner sobre la mesa un problema que hasta ahora recibía poca atención: las monedas estables ya no son un fenómeno marginal, y el aparato estadístico diseñado en el siglo XX no estaba pensado para dinero programable que circula globalmente en cadenas de bloques.

La discusión sobre stablecoins y la Fed apenas comienza. A medida que la regulación madure y el volumen crezca, es probable que los bancos centrales deban revisar cómo miden el dinero para no confundir la cantidad real de liquidez con un reflejo duplicado de sí misma.

Escrito por Alberto Guerrero Montilla

Peligroso idealista venezolano. Embajador y empresario blockchain. Block Producer, filántropo y activista. Que la blockchain construya nuestro futuro.

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