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Bitcoin supera a las altcoins: dos años en los que apostar fuera de BTC fue perder dinero

Un informe de Glassnode y Bybit sostiene que apostar fuera de Bitcoin fue perder dinero en los últimos dos años, con la especulación concentrada en los activos más riesgosos.

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Bitcoin supera a las altcoins mientras monedas menores pierden valor en el mercado

Durante los últimos dos años, mantener casi cualquier activo distinto a Bitcoin ha resultado una apuesta perdedora. Así lo plantea un informe conjunto de Glassnode y Bybit, que describe la brecha entre Bitcoin y el resto del mercado como el rasgo que define a este ciclo: mientras BTC carga con el peso del rendimiento, la especulación se acumula en los rincones más riesgosos del mercado sin traducirse en ganancias sostenidas.

El diagnóstico contradice la vieja lógica de la «temporada de altcoins», ese periodo en el que el capital rotaba desde Bitcoin hacia tokens más pequeños en busca de retornos multiplicados. En este ciclo, esa rotación ha sido esquiva. El dinero que entra a las partes más especulativas del mercado tiende a evaporarse, y quien diversificó fuera de BTC en 2023 y 2024 rara vez batió al propio Bitcoin.

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Por qué apostar fuera de Bitcoin fue perder dinero

La conclusión central del reporte es simple de enunciar y dura de digerir para quienes construyeron carteras diversificadas: apostar fuera de Bitcoin fue perder dinero frente a la referencia. Bitcoin concentró la mayor parte de las entradas de capital institucional, impulsado por la llegada de los productos cotizados en Estados Unidos y por su narrativa de reserva de valor digital. Ese flujo no se repartió de forma pareja hacia las altcoins.

El resultado es un mercado de dos velocidades. Por un lado, un Bitcoin que acumula demanda estructural y sirve de ancla. Por el otro, un universo de tokens donde la actividad se parece más a la especulación de corto plazo que a una acumulación sostenida. La «espuma» —ese exceso de entusiasmo que suele preceder a las correcciones— se concentra justamente en los activos más frágiles, según describen Glassnode y Bybit.

Para el inversor medio, la lección práctica es incómoda. La diversificación, que en los mercados tradicionales suele reducir riesgo, en este ciclo cripto habría penalizado el rendimiento respecto a una posición concentrada en BTC. No porque las altcoins no hayan tenido rebotes puntuales, sino porque esos movimientos rara vez se sostuvieron el tiempo suficiente para superar a Bitcoin en el acumulado.

Dónde se esconde la especulación del ciclo

El informe apunta a que el apetito por el riesgo no desapareció: se desplazó. En lugar de fluir de manera ordenada hacia altcoins de mediana capitalización, buena parte de la especulación se canalizó hacia los segmentos más volátiles, incluidas las memecoins y los tokens de sectores de moda. Ese comportamiento explica por qué hay picos de euforia sin una tendencia alcista amplia que arrastre a todo el mercado.

Ese patrón se ve en episodios concretos. Los tokens de inteligencia artificial han protagonizado rebotes vistosos, y sectores como las memecoins registran movimientos técnicos llamativos, como el reciente golden cross de Shiba Inu. Pero esos destellos conviven con la dificultad de mantener el impulso una vez que el entusiasmo se enfría.

El contraste con Ethereum resulta ilustrativo. La segunda criptomoneda por capitalización ha tenido tramos de fuerza, con jornadas de subidas superiores al 6%, aunque la pregunta recurrente sigue siendo si esos rebotes logran convertirse en una ruptura sostenida. La comparación refuerza la tesis del informe: incluso los activos grandes distintos a Bitcoin han peleado por seguirle el ritmo.

El papel del capital institucional

Detrás de esta divergencia está el cambio en el tipo de comprador. La entrada de vehículos regulados canalizó una demanda que antes no existía, y ese dinero fue mayoritariamente a Bitcoin y, en menor medida, a Ethereum. Los flujos hacia los ETF de criptomonedas han marcado récords, pero su distribución es desigual y deja a la mayoría de las altcoins fuera del reparto principal.

Esa concentración tiene implicaciones para cómo se piensa el mercado hacia adelante. Si el capital institucional prioriza los activos con marcos regulatorios más claros y mayor liquidez, la brecha entre Bitcoin y el resto podría persistir mientras no aparezca un catalizador que redistribuya ese flujo. Algunos analistas creen que la expansión de productos cotizados hacia otras cadenas podría cambiar esa dinámica con el tiempo, aunque por ahora sigue siendo una promesa más que una realidad.

Nada de esto garantiza que el patrón se repita. Los ciclos cripto tienen la costumbre de invalidar las certezas del ciclo anterior, y una rotación tardía hacia altcoins no puede descartarse. Lo que el reporte deja claro es que, medido en los últimos dos años, la concentración en Bitcoin fue la estrategia que ganó, y que la espuma acumulada en los rincones más arriesgados del mercado es una señal a vigilar más que una invitación a perseguir.

Escrito por Franklin Roldan

Fundador de CriptoTendencias (2017) y CMO de mimLABS. Une marketing, Bitcoin y tecnología para hacer las criptomonedas entendibles para cualquiera, sin tecnicismos ni promesas vacías.

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