Vanguard amplía su participación en Strive, la empresa de tesorería de Bitcoin de Vivek Ramaswamy
Vanguard, gestora con unos 12 billones de dólares bajo administración, incrementó su participación en Strive Asset Management, empresa de tesorería de Bitcoin cofundada por Vivek Ramaswamy.
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El gigante de la gestión de activos Vanguard, que administra cerca de 12 billones de dólares, incrementó su participación en Strive Asset Management, una de las empresas que ha adoptado el bitcoin como activo de tesorería corporativa. El movimiento resulta llamativo porque proviene de una firma que durante años mantuvo distancia frente al criptomercado y que aún no ofrece productos de inversión ligados directamente a Bitcoin.
La exposición no es una apuesta directa sobre la criptomoneda, sino a través de acciones. Vanguard suele acumular posiciones en compañías cotizadas mediante sus fondos indexados, que replican de forma automática índices amplios del mercado estadounidense. Al figurar Strive entre las empresas incluidas en esos índices, la gestora aumenta su tenencia sin necesidad de tomar una decisión discrecional sobre el activo subyacente.
Qué significa que Vanguard suba su participación en Strive
Strive, la firma cofundada por el empresario y político estadounidense Vivek Ramaswamy, se ha posicionado como una compañía de tesorería de Bitcoin: destina parte de su balance a acumular la criptomoneda como reserva de valor, siguiendo el modelo que popularizó Strategy (antes MicroStrategy). Este tipo de empresas convierten sus acciones en un vehículo indirecto para que los inversores tradicionales obtengan exposición al precio de Bitcoin sin custodiar monedas.
Que una casa tan conservadora como Vanguard aparezca con una participación creciente refleja menos un cambio de convicción que la mecánica de la indexación pasiva. Aun así, el dato tiene peso simbólico: la gestora ha sido históricamente reacia a Bitcoin y llegó a descartar el lanzamiento de fondos cotizados sobre la criptomoneda incluso después de que la SEC aprobara los ETF al contado en Estados Unidos.
La información sobre el aumento de la posición fue difundida a través de una publicación en X que detalló el incremento de la tenencia. No se precisó el monto exacto ni el porcentaje resultante de la participación.
El auge de las empresas de tesorería de Bitcoin
Las compañías que acumulan bitcoin en sus balances se han multiplicado en los últimos dos años, replicando una estrategia que busca aprovechar la apreciación del activo y, en muchos casos, financiar nuevas compras mediante emisiones de deuda o de acciones. El atractivo para los inversores es directo: comprar un título bursátil regulado en lugar de gestionar carteras digitales.
El modelo, sin embargo, no está exento de riesgos. La emisión constante de nuevas acciones para financiar la compra de más criptomonedas puede diluir el valor que corresponde a cada accionista, un fenómeno que ya se ha observado en el sector. Un caso reciente mostró cómo una tesorería de bitcoin superó los 20.000 BTC mientras la dilución de acciones reducía lo que posee cada inversor, un recordatorio de que la exposición vía renta variable arrastra dinámicas propias del mercado bursátil.
Para firmas como Strive, la tesis descansa en que el precio de Bitcoin mantenga una trayectoria alcista a largo plazo. Cuando la criptomoneda sube, el valor de las reservas se revaloriza y refuerza la narrativa; cuando cae, la presión sobre la cotización de la acción puede amplificarse por el apalancamiento.
Una señal para el mercado institucional
La presencia de Vanguard en el capital de este tipo de empresas ilustra cómo la exposición a Bitcoin se filtra de forma indirecta hacia carteras tradicionales, incluso las de gestoras que no promueven activamente productos cripto. Millones de inversores en fondos indexados terminan con una pequeña porción de su patrimonio ligada, sin saberlo, al desempeño de compañías que apuestan por el activo.
El fenómeno se suma a una adopción institucional más amplia que ya incluye vehículos regulados como los fondos cotizados. Los ETF de Ethereum y sus equivalentes de Bitcoin han canalizado miles de millones de dólares desde su aprobación, consolidando puentes entre las finanzas convencionales y los activos digitales.
Queda por ver si el creciente peso de las empresas de tesorería en los índices bursátiles empuja a más gestoras conservadoras a asumir, aunque sea de forma pasiva, una exposición cada vez mayor a un activo que hace pocos años consideraban demasiado volátil para sus clientes.




