Strive compra 469 BTC y su tesorería de bitcoin llega a 25.000 BTC
Strive compró 469 BTC financiados con su acción preferente SATA y elevó su tesorería de bitcoin a 25.000 BTC, consolidando su ascenso entre los grandes tenedores corporativos.
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La firma de gestión de activos Strive sumó 469 bitcoin a su balance y elevó su tesorería de bitcoin a 25.000 BTC, según informó la compañía. La adquisición se financió por completo con su acción preferente SATA, en un movimiento que consolida el ascenso acelerado de Strive entre las empresas cotizadas que acumulan la principal criptomoneda.
Con esta operación, la compañía cofundada por Vivek Ramaswamy refuerza una estrategia que ha ejecutado a ritmo sostenido durante los últimos meses. El objetivo declarado es simple: acumular la mayor cantidad posible de BTC por acción sin diluir en exceso a sus accionistas, apoyándose en instrumentos financieros diseñados específicamente para ese fin.
Cómo financió Strive su tesorería de bitcoin
La compra de 469 BTC se pagó íntegramente mediante la emisión de acciones preferentes SATA, un vehículo que permite a la empresa levantar capital sin recurrir a deuda tradicional ni a la venta directa de acciones ordinarias. Este tipo de estructura se ha vuelto habitual entre las tesorerías corporativas de bitcoin, que buscan mecanismos de financiación que protejan el valor por acción mientras aumentan sus reservas.
El modelo tiene un referente claro. Strategy, la antigua MicroStrategy dirigida por Michael Saylor, popularizó el uso de acciones preferentes y notas convertibles para financiar sus compras de BTC. Esa compañía sigue siendo el mayor tenedor corporativo, y recientemente recompró 139 millones de dólares en su instrumento STRC mientras mantenía intactos sus 845.050 bitcoin. Strive replica esa lógica a menor escala, pero con una progresión rápida desde que entró en el terreno.
Alcanzar los 25.000 BTC ubica a Strive en la conversación de los grandes acumuladores institucionales. A precios de mercado actuales, esa posición representa una exposición de miles de millones de dólares al activo, sujeta por completo a la volatilidad del precio de bitcoin.
El auge y los riesgos de las tesorerías corporativas
Strive se suma a una lista creciente de empresas cotizadas que han convertido a bitcoin en un activo central de su balance. La tesis detrás de esta estrategia sostiene que BTC funciona como reserva de valor a largo plazo y como cobertura frente a la devaluación monetaria, un argumento que Ramaswamy ha defendido públicamente.
Ese entusiasmo, sin embargo, convive con señales de fatiga en el sector. No todas las compañías han logrado sostener el modelo. En las últimas semanas, varias firmas dieron marcha atrás: una empresa cotizada abandonó su tesorería de bitcoin tras vender sus últimos 764 BTC, y Satsuma Technology liquidó sus 669 BTC para devolver capital a los accionistas. Estos casos muestran que la estrategia no garantiza resultados y que la presión sobre la cotización de la acción puede forzar la venta de reservas.
El punto crítico de estos vehículos está en la relación entre el valor de mercado de la empresa y el valor neto de sus activos en bitcoin. Cuando la acción cotiza con prima sobre sus tenencias, emitir capital para comprar más BTC resulta acumulativo para los accionistas. Si esa prima desaparece o se vuelve descuento, el mecanismo pierde eficacia y puede llegar a ser destructivo.
Qué observar en los próximos movimientos
La estructura SATA será clave para determinar hasta dónde puede estirar Strive su ritmo de compras. Las acciones preferentes suelen conllevar obligaciones de dividendos, lo que implica un costo financiero recurrente que la empresa debe cubrir independientemente del comportamiento del precio de bitcoin.
- Ritmo de acumulación: Strive ha pasado de nuevo entrante a superar los 25.000 BTC en pocos meses.
- Método de financiación: el uso exclusivo de SATA evita deuda directa, pero traslada la presión al servicio de dividendos.
- Contexto sectorial: el mercado observa con cautela tras los abandonos recientes de otras tesorerías corporativas.
Para el mercado, la operación reafirma que la demanda institucional por bitcoin sigue activa pese al enfriamiento de algunos actores. La distinción entre las tesorerías que resisten y las que capitulan dependerá, en gran medida, de la disciplina financiera con que gestionen su capital y de cuánto aguante la cotización de sus acciones frente a los vaivenes del activo subyacente.
Strive apuesta a estar en el primer grupo. Su próxima actualización de reservas mostrará si el modelo de financiación mediante acciones preferentes le permite sostener el paso o si, como a otras, el entorno lo obliga a moderar su ambición.



