Hyperliquid negocia con la matriz de Kraken para llevar sus perpetuos cripto a EE.UU.
Hyperliquid negocia con Payward, matriz de Kraken, para enrutar sus perpetuos cripto a traders de EE.UU. a través de Bitnomial, su unidad regulada por la CFTC.
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El exchange descentralizado Hyperliquid mantiene conversaciones con Payward, la empresa matriz de Kraken, para llevar sus perpetuos cripto a traders de Estados Unidos, según un reporte de Bloomberg. De concretarse, el acuerdo canalizaría los futuros perpetuos de la plataforma a través de Bitnomial, la unidad regulada de Payward en el país, en lo que sería el primer desembarco formal de Hyperliquid en el mercado estadounidense.
Los perpetuos (o perpetual futures) son contratos de derivados sin fecha de vencimiento que permiten operar con apalancamiento sobre el precio de un activo. Han sido durante años el motor de volumen de Hyperliquid, pero también un producto que las plataformas descentralizadas no han podido ofrecer libremente a usuarios de EE.UU. por las restricciones regulatorias.
La matriz de Kraken como puerta de entrada regulada
La clave del posible acuerdo está en Bitnomial, una plataforma de derivados registrada ante la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC) que Payward adquirió el año pasado. Enrutar los perpetuos de Hyperliquid a través de esa infraestructura permitiría ofrecer el producto dentro del marco regulatorio estadounidense, sorteando el principal obstáculo que ha mantenido a los DEX de derivados fuera del alcance legal de los traders del país.
Para Kraken, la operación encaja con su estrategia de ampliar la oferta de productos regulados y capturar el creciente apetito minorista e institucional por los derivados cripto. Para Hyperliquid, significa acceder a uno de los mercados más grandes del mundo sin renunciar a su modelo descentralizado, apoyándose en un socio que ya cuenta con las licencias necesarias.
Un impulso político detrás de los perpetuos cripto en EE.UU.
Las conversaciones llegan pocas semanas después de que el presidente Donald Trump afirmara que su administración trabajaba para traer a Hyperliquid al territorio estadounidense. Ese respaldo político refleja un cambio de tono regulatorio que ha animado a varias firmas a acelerar planes que antes consideraban inviables bajo la anterior postura de las agencias.
El interés por Hyperliquid no es nuevo. El protocolo se consolidó como uno de los DEX de perpetuos más activos del sector, con volúmenes que rivalizan con los de exchanges centralizados. Su token nativo, HYPE, ha concentrado la atención de grandes inversores: recientemente ballenas han acumulado tokens HYPE incluso en medio de salidas millonarias de capital institucional, una señal de la tensión entre expectativas de largo plazo y flujos de corto plazo.
El movimiento también se enmarca en una discusión más amplia sobre la liquidez y la escala que la plataforma puede movilizar. En semanas anteriores, Hyperliquid abrió una puerta de US$1.200 millones sin que el mercado reaccionara con nerviosismo, un indicio de la madurez que ha alcanzado su base de usuarios.
Qué está en juego para el mercado de derivados
Si la alianza se materializa, Hyperliquid pasaría de ser una plataforma popular entre traders internacionales a competir directamente por un segmento que en EE.UU. han dominado los exchanges centralizados regulados. La combinación de un protocolo descentralizado con la cobertura legal de un operador registrado ante la CFTC podría convertirse en un modelo replicable para otros proyectos que buscan entrar al país sin fricciones legales.
El terreno regulatorio, sin embargo, sigue siendo un factor de incertidumbre. Las plataformas de contratos y predicciones han enfrentado batallas judiciales sobre la jurisdicción de la CFTC, como muestra el reciente revés judicial de Kalshi en Nevada, un recordatorio de que la aprobación de un producto regulado no elimina del todo las zonas grises legales.
Por ahora, ninguna de las partes ha confirmado oficialmente un acuerdo y las negociaciones podrían no llegar a buen puerto. De concretarse, marcaría un punto de inflexión para la exposición de los productos DeFi a inversores estadounidenses y una prueba temprana de hasta dónde el nuevo clima político permitirá avanzar a los derivados descentralizados dentro de EE.UU.



