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DeFiNeutral

Tokenización de activos: los fondos de bonos del Tesoro de EE.UU. ya superan los 16.000 millones

Los fondos tokenizados de bonos del Tesoro de EE.UU. ya suman 16.000 millones de dólares. Con la emisión resuelta, el próximo motor de la tokenización de activos es su utilidad: colateral, crédito y usos DeFi.

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Representación de la tokenización de activos con bonos del Tesoro convertidos en tokens digitales en una red blockchain

La tokenización de activos dejó atrás su etapa experimental. Los fondos tokenizados que replican bonos del Tesoro de Estados Unidos concentran ya cerca de 16.000 millones de dólares en valor distribuido, según los datos recopilados por la plataforma de seguimiento RWA.xyz, con la mayoría de las grandes gestoras tradicionales entre los emisores. El debate ya no gira en torno a cómo emitir estos instrumentos, sino en qué pueden hacer una vez que existen.

Esa es la tesis que plantea Vincent Maliepaard, vicepresidente de Marketing en Sentora, en un artículo de opinión publicado por CryptoSlate. Para él, la fase de emisión está resuelta: llevar un fondo del mundo tradicional a una blockchain es hoy un proceso conocido y repetible. Lo que viene ahora es la utilidad real de esos tokens dentro de los mercados digitales.

Por qué la tokenización de activos entra en una nueva fase

Durante los últimos años, la conversación sobre activos del mundo real (RWA, por sus siglas en inglés) estuvo dominada por los anuncios de lanzamiento. Cada gestora que ponía un fondo monetario o de deuda soberana sobre una red pública generaba titulares. Ese momento, sostiene Maliepaard, ya pasó: la novedad se agotó porque la emisión se volvió rutina.

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El punto de inflexión está en para qué sirve un token que representa participaciones en deuda estadounidense de bajo riesgo. Un fondo tokenizado que solo se compra y se guarda apenas se diferencia de su versión tradicional. Su valor aparece cuando ese instrumento se integra en la infraestructura de las finanzas descentralizadas y empieza a moverse, prestarse o usarse como respaldo.

La cifra de 16.000 millones es relevante por lo que representa: capital institucional que ya vive en cadenas públicas y que busca rendimiento sin renunciar a la seguridad relativa de la deuda soberana. El paso siguiente es convertir esos activos en piezas activas del sistema financiero on-chain.

La utilidad como próximo motor

El argumento central es que la tokenización solo cumple su promesa cuando los tokens hacen algo más que existir. Entre los usos que empiezan a consolidarse figura el colateral: un fondo de bonos del Tesoro tokenizado puede servir como garantía para pedir préstamos en protocolos de crédito descentralizado, algo que plataformas como Morpho ya exploran.

La lógica es sencilla. Un inversor mantiene su exposición a un activo que paga rendimiento y, al mismo tiempo, lo utiliza como respaldo para acceder a liquidez. Ese doble uso —cobrar intereses y liberar capital sin vender— es difícil de replicar con la infraestructura financiera tradicional, donde los procesos de liquidación y custodia añaden fricción y tiempo.

Para que esto funcione a escala hacen falta contratos inteligentes capaces de gestionar el colateral, los precios y las liquidaciones de forma automática y auditable. Ahí es donde la tokenización se encuentra con la maquinaria de las finanzas descentralizadas, un terreno que no está exento de riesgos: los fallos de código y los exploits de gobernanza siguen siendo una amenaza constante para los fondos depositados en estos protocolos.

Instituciones, rendimiento y los riesgos pendientes

La entrada de gestoras de primer nivel en el segmento le da credibilidad al fenómeno, pero también eleva las exigencias. Las instituciones no adoptan infraestructura que no puedan auditar ni cumplir normativamente. Por eso la próxima etapa depende tanto de la tecnología como del marco regulatorio que rodea a estos instrumentos.

El contexto regulatorio se mueve en paralelo. En Estados Unidos, las reglas sobre stablecoins y activos digitales offshore están tomando forma, y el tratamiento de los productos tokenizados de deuda pública será una pieza clave para determinar cuánto capital institucional adicional se anima a cruzar hacia las redes públicas.

Quedan preguntas abiertas. La liquidez secundaria de muchos de estos tokens todavía es limitada, la interoperabilidad entre distintas cadenas está lejos de resolverse y la integración con protocolos DeFi introduce riesgos de contraparte y de código que las finanzas tradicionales no contemplan de la misma manera. La utilidad promete eficiencia, pero también traslada la responsabilidad al diseño del software.

El mensaje de fondo es que la tokenización dejó de medirse por cuántos fondos se lanzan y empezará a medirse por cuánto se usan. Los 16.000 millones en fondos de deuda tokenizada son la base; lo que determine el próximo ciclo será la capacidad de convertir ese capital estático en un componente activo de los mercados on-chain.

Escrito por Alberto Guerrero Montilla

Peligroso idealista venezolano. Embajador y empresario blockchain. Block Producer, filántropo y activista. Que la blockchain construya nuestro futuro.

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