Stablecoins offshore: el Tesoro de EE.UU. fija el 18 de julio de 2028 como fecha límite para vender a clientes estadounidenses
El Tesoro de EE.UU. propone que desde el 18 de julio de 2028 los exchanges no puedan vender stablecoins offshore no reguladas a clientes estadounidenses, bajo las reglas de la GENIUS Act.
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El Departamento del Tesoro de Estados Unidos puso fecha de caducidad al acceso de las stablecoins offshore al mercado minorista del país. Según el borrador de reglas de la GENIUS Act, a partir del 18 de julio de 2028 un proveedor de servicios de activos digitales no podrá ofrecer ni vender una stablecoin de pago a una persona en Estados Unidos si el emisor no cumple con el nuevo marco regulatorio federal.
El detalle es importante: una moneda estable podría seguir moviéndose libremente entre blockchains y, aun así, desaparecer del menú de compra de una casa de cambio estadounidense. La restricción no ataca la circulación del token en sí, sino la capacidad de las plataformas reguladas de listarlo para usuarios del país.
Qué propone el Tesoro sobre las stablecoins offshore
La propuesta desarrolla la Sección 3 de la GENIUS Act, la ley que Estados Unidos aprobó para regular la emisión de monedas estables respaldadas por dólares. El texto completo está disponible en el borrador de reglas publicado por el Tesoro, que precisa las condiciones bajo las cuales un emisor puede ofrecer, vender o distribuir una stablecoin de pago dentro del territorio.
La lógica es sencilla en su objetivo, aunque exigente en su ejecución: quien quiera llegar al cliente estadounidense a través de un exchange regulado tendrá que operar bajo supervisión federal o estatal reconocida. Los emisores que permanezcan fuera de ese perímetro quedarán relegados. El plazo hasta mediados de 2028 funciona como periodo de transición para que la industria se adapte antes de que la puerta se cierre.
El proceso regulatorio todavía no está cerrado. El Registro Federal abrió un periodo de comentarios públicos que se extiende hasta el 19 de octubre, lo que significa que los detalles finales de la norma aún pueden cambiar con base en las observaciones de la industria y del público.
Cómo se posicionan Tether, Circle y PayPal
La medida golpea de lleno el debate entre emisores nacionales y extranjeros. Tether, la compañía detrás de USDT y la stablecoin más grande del mundo por capitalización, ha movido fichas para no quedar fuera del mercado estadounidense. La firma lanzó USA₮, una stablecoin regulada a nivel federal y hecha en Estados Unidos, en un giro que separa su producto doméstico del USDT tradicional, cuya operación se ancla en mercados internacionales.
Tether también ha buscado licencias en otras jurisdicciones y ha colaborado con autoridades estadounidenses en el congelamiento de direcciones vinculadas a actividades ilícitas, un historial que la empresa suele exhibir para reforzar su imagen de cumplimiento. Aun así, la separación entre su emblema global y su producto regulado en EE.UU. muestra hasta qué punto el nuevo marco obliga a rediseñar estrategias.
En la otra vereda están los emisores que ya juegan con reglas locales. Circle, responsable de USDC, avanza en la obtención de aprobaciones bancarias que la acercan más al corazón del sistema financiero estadounidense. PayPal, con su PYUSD, opera bajo un esquema pensado desde el inicio para el usuario del país. Para estas compañías, la fecha límite de 2028 es menos una amenaza y más una ventaja competitiva frente a rivales que deberán demostrar su encaje regulatorio.
El contraste con otras jurisdicciones es notable. Mientras Estados Unidos endurece las condiciones de acceso, países como Pakistán abren su regulación cripto e invitan a empresas extranjeras a construir localmente, en una competencia global por atraer capital y talento del sector.
Qué significa para el mercado y los usuarios
Para el usuario estadounidense promedio, el efecto práctico llegaría de forma silenciosa: ciertas monedas estables simplemente dejarían de aparecer en las listas de compra de plataformas como Coinbase o Kraken si sus emisores no cumplen. La liquidez podría reorganizarse hacia los tokens que sí obtengan el visto bueno federal, favoreciendo la concentración en unos pocos emisores plenamente regulados.
El segmento de las stablecoins vive un momento de intensa disputa regulatoria y comercial. La aparición de nuevos actores, como la stablecoin USD1 vinculada al entorno de Trump, refleja el atractivo de un mercado que mueve cientos de miles de millones de dólares y que ahora empieza a operar bajo reglas más estrictas en la mayor economía del mundo.
El plazo de 2028 deja tiempo suficiente para que emisores, exchanges y reguladores acomoden sus piezas. Pero la señal es clara: el acceso al cliente estadounidense dejará de ser automático y pasará a depender de un sello de cumplimiento que no todos los emisores globales están dispuestos —o en condiciones— de obtener.



