Minería de bitcoin e IA: SWI, dueña de la exapuesta de FTX en Genesis Digital Assets, levanta 800 millones de euros
SWI Group anunció una ampliación de capital de 800 millones de euros para una plataforma de IA mientras reconvierte los centros de minería de bitcoin de Genesis Digital Assets, la exinversión de FTX.
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El grupo SWI anunció una ampliación de capital de 800 millones de euros para financiar una plataforma de inteligencia artificial, un movimiento que da nueva vida a uno de los activos de minería de bitcoin más ligados a la caída de FTX: Genesis Digital Assets. La compañía mantiene en paralelo su plan para reconvertir los centros de minado de Genesis hacia la infraestructura digital, en línea con la tendencia que empuja a los mineros a buscar ingresos fuera del bitcoin.
La operación se detalla en el comunicado oficial de SWI Group. Según el documento, el nuevo capital respalda una plataforma de IA de alcance más amplio, sin que eso altere la hoja de ruta ya trazada para los emplazamientos de Genesis.
De la minería de bitcoin a la infraestructura para IA
SWI había adquirido Genesis Digital Assets como parte de lo que la propia empresa describió como una aceleración de su transición hacia la infraestructura digital. La lógica es sencilla de explicar y costosa de ejecutar: los centros de minería ya cuentan con lo que más escasea en el negocio de la IA, que es acceso a energía a gran escala, conexiones eléctricas y terrenos preparados para alojar equipos que consumen mucho.
Reposicionar esas instalaciones implica cambiar el tipo de máquina y, en buena medida, el modelo de negocio. Un minero vende potencia de cálculo a la red de Bitcoin y cobra en BTC, con ingresos que dependen del precio de la criptomoneda y de la dificultad de la red. Un operador de centros de datos para IA, en cambio, suele firmar contratos con clientes que alquilan capacidad de cómputo, lo que aporta flujos más previsibles.
La ampliación de 800 millones de euros sugiere que SWI no quiere limitarse a reciclar naves de minado. El comunicado habla de una plataforma de IA más extensa, lo que apunta a una apuesta de mayor escala que la simple reconversión de Genesis.
El vínculo con FTX y la demanda que quedó atrás
El nombre de Genesis Digital Assets quedó marcado por la quiebra de FTX. Alameda Research, el fondo vinculado a Sam Bankman-Fried, había invertido cerca de 1.150 millones de dólares en la minera durante los años de bonanza del mercado. Tras el colapso del exchange en noviembre de 2022, el fideicomiso encargado de recuperar fondos para los acreedores de FTX demandó a Genesis para intentar recuperar ese dinero, al considerar que la inversión se había hecho con fondos de clientes.
Ese frente judicial ya no existe. El fideicomiso de FTX retiró la demanda de 1.150 millones de dólares contra Genesis Digital, lo que despejó una incertidumbre relevante para cualquier comprador o inversor interesado en los activos de la minera.
Sin ese litigio pendiente, la historia de Genesis puede leerse de otra forma. Lo que fue una de las apuestas más polémicas del entorno de Bankman-Fried termina convertido en una pieza dentro de un proyecto de infraestructura para inteligencia artificial respaldado por capital fresco.
Por qué los mineros miran hacia la IA
El caso de SWI y Genesis no es aislado. Desde el último halving, el evento programado que reduce a la mitad la recompensa que reciben los mineros por cada bloque, los márgenes del sector se han estrechado y muchas compañías cotizadas han empezado a destinar parte de su capacidad eléctrica a la computación de alto rendimiento.
Firmas de análisis como CoinShares siguen de cerca esta dinámica en publicaciones periódicas como su informe de minería del segundo trimestre, donde evalúa costos de producción, rentabilidad y la diversificación de los mineros. La presión sobre los ingresos por bloque es uno de los factores que explican por qué la infraestructura para IA se ha vuelto una salida atractiva.
Para la minería de bitcoin como industria, la reconversión tiene una doble lectura. Por un lado, ofrece a las empresas una vía para sostener sus finanzas en ciclos bajistas. Por otro, si una parte significativa de la capacidad energética migra hacia la IA, el poder de cómputo dedicado a asegurar la red podría crecer a un ritmo menor del que tendría en otras circunstancias.
Qué queda por ver
El comunicado de SWI confirma el monto y el destino general de los fondos, pero deja preguntas abiertas que el mercado seguirá con atención: cuántos de los emplazamientos de Genesis se transformarán, en qué plazos, y si la compañía mantendrá alguna actividad de minería de bitcoin durante la transición.
También será clave conocer qué clientes ocuparán esa capacidad. En el negocio de los centros de datos para IA, el valor de los activos depende en gran medida de los contratos firmados, más que de los megavatios disponibles.
Por ahora, lo concreto es que un activo que durante años estuvo atrapado entre la quiebra de FTX y los tribunales tiene un dueño con 800 millones de euros nuevos y un plan definido. Si la apuesta funciona, Genesis podría convertirse en otro ejemplo de cómo la infraestructura construida para minar bitcoin termina alimentando la próxima ola tecnológica.



