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Startup de IA cripto quemó el 97% de su efectivo en 6 meses y desvió 12 millones a autos eléctricos

Una startup de IA cripto sin ingresos cerró junio con apenas 577.328 dólares en caja tras perder el 97% de su efectivo en seis meses y desviar 12 millones a una apuesta en vehículos eléctricos.

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Una startup de IA cripto sin ingresos operativos terminó junio con apenas 577.328 dólares en caja tras perder el 97% de su efectivo en seis meses, según revelan sus documentos financieros presentados ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC). La compañía canalizó 12 millones de dólares hacia una apuesta en vehículos eléctricos mientras operaciones fallidas con criptomonedas evaporaban buena parte de su tesorería.

El cuadro que dibujan los registros es el de una empresa en fase preliminar, sin flujo de caja recurrente, que apostó fuerte y salió mal parada. La combinación de una posición de tesorería casi agotada, un negocio principal aún sin generar ventas y compromisos financieros condicionados deja a la firma en una situación delicada de cara a los próximos trimestres.

Una startup de IA cripto que se quedó casi sin caja

De acuerdo con el estado de flujo de caja incluido en su formulario 10-Q, la compañía cerró el segundo trimestre con poco más de medio millón de dólares disponibles. Esa cifra representa una caída cercana al 97% respecto al efectivo con el que contaba seis meses antes, un ritmo de consumo que difícilmente resulta sostenible sin nuevas inyecciones de capital.

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El desgaste no provino de un único frente. Parte se explica por operaciones con criptomonedas que resultaron perdedoras y erosionaron el balance, y otra parte por la decisión de destinar 12 millones de dólares a una inversión ligada al sector de vehículos eléctricos, documentada en un formulario 8-K presentado ante el regulador. Para una empresa sin ingresos, comprometer una suma de esa magnitud en un activo ajeno a su negocio central amplifica el riesgo.

El principal producto de la compañía, un piloto denominado RoboShare, seguía en estado condicional al cierre del periodo. Es decir, todavía no había pasado de la fase de prueba a la generación de ingresos reales, lo que mantiene a la firma en la categoría de pre-revenue: una empresa que aún no factura de forma regular.

Compromisos financieros que dependen de condiciones

Además del piloto, la compañía cuenta con una línea de capital de descuento (una modalidad que le permitiría emitir acciones con rebaja a cambio de financiación) que también permanecía sujeta a condiciones. Estos instrumentos suelen ser un recurso habitual para empresas pequeñas cotizadas que buscan liquidez, pero suelen implicar dilución para los accionistas existentes y no garantizan la entrada de fondos hasta que se cumplen los requisitos pactados.

La firma presentó ante la SEC una declaración de registro preliminar, un paso que suele anteceder a nuevas emisiones de valores. El detalle de sus resultados figura en el comunicado de resultados adjunto a sus registros oficiales.

El contexto: tesorerías corporativas bajo presión

El caso se inscribe en una tendencia más amplia de empresas cotizadas que, en los últimos años, incorporaron criptomonedas a sus balances o levantaron capital en torno a narrativas de inteligencia artificial y activos digitales. Cuando el mercado acompaña, esas apuestas engordan las valoraciones; cuando se tuerce, el daño al balance puede ser rápido y profundo.

La corrección reciente en los precios de los activos digitales ha vuelto a exponer la fragilidad de varias de estas estrategias de tesorería. Firmas que acumularon posiciones agresivas se han visto obligadas a reducir exposición: la venta de Bitcoin por parte de Empery Digital, que recortó su tesorería un 76% en pocas semanas, ilustra hasta qué punto la volatilidad puede forzar decisiones drásticas.

La particularidad de esta startup es que sumó una capa adicional de riesgo: no solo quedó expuesta a las oscilaciones cripto a través de operaciones de trading, sino que además redirigió una parte sustancial de su liquidez hacia un sector distinto, el de los vehículos eléctricos, mientras su modelo de negocio principal seguía sin despegar.

Qué mirar en los próximos trimestres

Con menos de 600.000 dólares en caja y un producto todavía en fase piloto, la sostenibilidad financiera de la compañía dependerá de que logre activar sus líneas de financiación condicionadas o de que RoboShare empiece a generar ingresos. Ambos escenarios están, por ahora, sujetos a condiciones que no se han cumplido.

Para el inversor minorista, este tipo de perfiles —empresas de microcapitalización, sin ingresos, con exposición cruzada a cripto y a apuestas sectoriales— concentra un riesgo elevado. La lección que dejan los registros es conocida en el sector: una tesorería sana no se construye con apuestas concentradas, y la velocidad a la que puede desaparecer el efectivo cuando las operaciones salen mal suele sorprender incluso a quienes la protagonizan.

Escrito por Alberto Guerrero Montilla

Peligroso idealista venezolano. Embajador y empresario blockchain. Block Producer, filántropo y activista. Que la blockchain construya nuestro futuro.

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