Bonos argentinos suben en Wall Street, pero el riesgo país sigue cerca de 750 puntos
Los bonos argentinos subieron en Wall Street, pero el riesgo país se mantuvo cerca de los 750 puntos básicos, lejos del nivel que permitiría a Argentina volver a financiarse en los mercados internacionales.
Haznos tu fuente preferida en GoogleLos bonos argentinos cerraron con subas en Wall Street, aunque la mejora no alcanzó para mover de forma significativa el riesgo país, que se mantiene en torno a los 750 puntos básicos. La jornada deja una señal mixta: hay compradores dispuestos a convalidar precios más altos para la deuda soberana, pero la percepción de riesgo sobre Argentina todavía no cede lo suficiente.
El dato importa porque el riesgo país funciona como termómetro del costo de financiamiento del país. Mientras siga en esos niveles, el regreso a los mercados internacionales de deuda en condiciones razonables continúa lejos.
Qué mide el riesgo país y por qué los bonos argentinos no lo empujan más abajo
El indicador, elaborado por JP Morgan dentro de su familia de índices EMBI, expresa la diferencia de rendimiento entre los títulos soberanos de un país emergente y los bonos del Tesoro de Estados Unidos, considerados la referencia libre de riesgo. Un nivel de 750 puntos equivale a que Argentina debería pagar unos 7,5 puntos porcentuales adicionales sobre lo que rinde la deuda estadounidense de plazo comparable.
Cuando los precios de los bonos suben, sus rendimientos bajan y, en principio, el diferencial debería achicarse. Eso no siempre ocurre en la misma proporción. Si las alzas son moderadas, o si los rendimientos de los Treasuries también se mueven, el riesgo país puede quedar prácticamente estable aunque la jornada sea positiva para los tenedores de deuda.
Esa parece ser la lectura de este movimiento: un rebote de precios que mejora el valor de las carteras, pero que no cambia el diagnóstico de fondo sobre la capacidad de pago del país.
Una barrera que el mercado sigue mirando
Para los inversores y para el Gobierno, la cifra tiene una carga simbólica. En el mercado suele mencionarse que un riesgo país por debajo de los 500 puntos sería el umbral que permitiría a Argentina emitir deuda en dólares bajo ley extranjera a tasas sostenibles. Con el indicador cerca de 750, esa puerta sigue entornada.
La consecuencia práctica es que el Tesoro depende en mayor medida de otras vías para afrontar sus compromisos en moneda extranjera: el superávit fiscal, la acumulación de reservas en el Banco Central, operaciones con organismos multilaterales o acuerdos de financiamiento con bancos. Ninguna de esas alternativas reemplaza del todo el acceso pleno al mercado voluntario de deuda.
Los vencimientos de los Globales y Bonares, los títulos en dólares que el país reestructuró en 2020, mantienen en vilo a los operadores cada vez que se acerca una fecha de pago. La forma en que el Gobierno consiga los dólares para cancelarlos pesa tanto como el propio pago.
Los factores que vigilan los inversores
Entre los elementos que los analistas suelen seguir para anticipar el rumbo de la deuda argentina figuran:
- La evolución de las reservas internacionales del Banco Central y la capacidad de comprar divisas.
- La sostenibilidad del equilibrio fiscal que el Gobierno de Javier Milei convirtió en eje de su programa económico.
- El esquema cambiario y las expectativas sobre el tipo de cambio.
- El contexto internacional: tasas de la Reserva Federal, apetito por activos emergentes y el comportamiento del dólar.
Cualquiera de estos frentes puede acelerar o frenar la compresión del diferencial. Las subas aisladas de los bonos, sin respaldo en alguno de ellos, tienden a diluirse con rapidez.
Lo que deja la jornada para los bonos argentinos
El repunte confirma que existe demanda por deuda argentina a los precios actuales. Para una parte de los inversores, los rendimientos que ofrecen estos títulos siguen siendo atractivos frente a otros emergentes, precisamente porque incorporan una prima de riesgo elevada.
Esa misma prima es el problema desde la óptica oficial. Un país que paga 7,5 puntos por encima del Tesoro estadounidense encuentra caro refinanciar sus vencimientos, y eso condiciona la planificación financiera de los próximos años.
Hay otro efecto menos visible. El riesgo país sirve de piso para el costo de endeudamiento de provincias y empresas argentinas que buscan colocar obligaciones negociables en el exterior. Mientras el soberano no mejore, el sector privado también paga más caro su financiamiento en dólares.
Por ahora, el mercado parece dispuesto a acompañar con compras puntuales, pero no a otorgar un voto de confianza más amplio. Para que los bonos argentinos se traduzcan en un descenso sostenido del riesgo país hará falta algo más que una buena rueda en Wall Street: señales concretas sobre reservas y financiamiento que convenzan a quienes todavía exigen una prima alta para prestarle al país.



