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Hiperinflación y adopción de criptomonedas en Venezuela

En la Economía Digital una de las principales barreras a superar respecto al uso de las criptomonedas, es la adopción. Y entendemos como adopción al proceso de información, comprensión, uso y registro de operaciones de intercambio de bienes y servicios en los mercados con criptomonedas. Este proceso supone la instrucción, conocimiento y desarrollo de competencias vinculadas al manejo de las criptomonedas como medios de pago, y vehículos de transferencia de valor desmaterializado por parte de los involucrados en las operaciones de intercambio. Esto quiere decir, que oferentes, demandantes, mayoristas, minoristas, operadores y reguladores de los mercados de bienes y servicios, deben adiestrarse en la comprensión, uso y registro de esta nueva forma de dinero.

Y es que la Blockchain, el Bitcoin y las criptomonedas están dejando de ser una curiosidad para la población a nivel mundial, y especialmente en países como Venezuela, donde cada vez más se están convirtiendo en una “necesidad”, ante la pérdida de valor del Bolívar, los bajos salarios reales, y los exiguos niveles de ahorro e inversión, amén de las distorsiones ocasionadas por los controles de cambio y precio que tanto han afectado al aparato productivo nacional. Esto es así, porque cuando los precios aumentan sin control, el dinero vale menos todos los días, y el valor del trabajo también decrece constantemente, es aquí donde se espera que los encargados de la política económica accionen medidas que reviertan esta tendencia, y orienten al país nuevamente a la senda del crecimiento y desarrollo con base en el trabajo reproductivo, la inversión, el ahorro y la apertura a nuevos mercados.

Pero cuando eso no pasa, y más bien toda medida aplicada en materia económica agudiza la situación política y social, la sociedad comienza a buscar sus propias soluciones, estableciendo por consenso mecanismos que le sirvan como salidas temporales a los bajos salarios reales y la pérdida de valor del trabajo y del dinero. De esta manera una comunidad puede desarrollar su propio sistema de intercambio de valor, usando bienes y servicios, o instrumentos que los representen, siempre y cuando exista un acuerdo generalizado entre ellos, y se establezcan normas para su funcionamiento. En este sentido, cuando las normas conocidas socialmente para los intercambios de bienes y servicios en dinero en los mercados, son destruidas por la propia política económica, se abre todo un espectro de posibilidades de “adopción” de medios de pago alternativos que fundados en la “necesidad” de cubrir carencias y resguardar el valor del trabajo de las personas, aceleran el deseo de información, comprensión, uso y registro de estos nuevos medios de pago en los mercados.

Esta situación explica porque desde septiembre de 2017 están creciendo en Venezuela, comunidades o grupos de información, implementación y uso de múltiples criptomonedas nacionales y extranjeras. Cada vez más personas ven como una opción válida “adoptar” un medio de pago desmaterializado, que es tecnología y no necesariamente dinero fiduciario, y que además tiene un valor en moneda extranjera que fluctúa en los mercados internacionales. Es así que tenemos en Venezuela más de 20 comunidades de Dash (Dinero Digital), con ya 9 conferencias informativas, y contando, colmenas de SmartCash en pleno crecimiento en Caracas y Guayana, embajadores de Bitcoin Cash haciendo labores sociales y fomentado su uso, embajadores NEM conectando con las universidades y demostrando sus ventajas, desarrolladores y voceros de BolivarCoin en eventos universitarios, desarrolladores y voceros de ArepaCoin haciendo meetups informativos, creadores y voceros de OnixCoin explicando su propuesta en eventos gubernamentales, los jóvenes talentosos de RilCoin explicando su proyecto conectado con el turismo en escuelas de negocio, así como “gamers” usando LKRCoin como recompensa de juego.

Todas estas criptomonedas se encuentran creando su propio espacio, haciendo comunidad, en una Venezuela que pasa por una de las crisis económica, política y social más compleja de su historia, convirtiéndose para muchos en una vía de resguardo y cobertura de su trabajo, que por consenso son cada vez más de aceptación general, reserva de valor e intercambiables tanto en el mercado interno y externo, con una capitalización de mercado que crece a la sazón de su “usabilidad”, aumentando su “adopción” por ser instrumentos de resolución de problemas reales, para personas reales en una economía distópica, donde la política económica tradicional está lejos de corregir los desequilibrios, siendo la hiperinflación el reflejo de un mal mayor de índole estructural que solo se puede corregir con la reactivación del aparato productivo y coordinación macroeconómica de verdad, sin solapamientos.

Econ. Aarón I. Olmos R. Esp. MSc.

Director del Centro de Cultura Digital

Investigador CIC-UCAB

Profesor invitado IESA


Economista UCV, Especialista en Finanzas de Empresas UCV, MSc. en Gerencia Empresarial UCV, Candidato a Doctor en Gerencia UCV. Docente-Investigador de la UCAB/IESA/CCD/UNINET. Desarrollando la línea de investigación de Economía Digital.