Bancos del Reino Unido bloquean el 40% de las transferencias a exchanges de Bitcoin, según Bitcoin Policy UK
Bitcoin Policy UK informó al Parlamento británico que cerca del 40% de las transferencias bancarias hacia exchanges de criptomonedas están bloqueadas o retrasadas, lo que reaviva el debate sobre la fricción entre la banca y el sector cripto.
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Los bancos del Reino Unido siguen frenando el acceso de sus clientes a Bitcoin. El grupo de presión Bitcoin Policy UK informó al Parlamento británico que cerca del 40% de las transferencias desde cuentas bancarias hacia exchanges de criptomonedas están siendo bloqueadas o retrasadas, un dato que reaviva el debate sobre la fricción entre la banca tradicional y el sector de los activos digitales en Gran Bretaña.
La cifra, presentada como parte de la evidencia enviada a los legisladores, apunta a un problema estructural: aunque comprar Bitcoin es legal en el país, buena parte de los usuarios choca con obstáculos operativos a la hora de mover su dinero desde el banco hacia una plataforma de intercambio regulada.
Por qué los bancos del Reino Unido bloquean transferencias a Bitcoin
Según expuso Bitcoin Policy UK, las entidades financieras justifican estas restricciones en la lucha contra el fraude y las estafas, un argumento que las autoridades británicas han venido reforzando en los últimos años ante el aumento de los engaños financieros vinculados a inversiones digitales.
El problema, sostiene el grupo, es que la protección al consumidor se ha convertido en una barrera generalizada que afecta también a usuarios legítimos. Bloquear cuatro de cada diez transferencias hacia exchanges no distingue entre un intento de estafa y una compra ordinaria de un ahorrista que quiere exponerse al activo. El resultado es una especie de veto de facto que empuja a los usuarios hacia canales menos vigilados o hacia proveedores fuera del país.
Estas prácticas no son nuevas. Varios bancos minoristas británicos han impuesto límites diarios a los pagos con tarjeta hacia plataformas cripto, han prohibido directamente ciertas transferencias o han sometido las operaciones a controles manuales que las demoran durante horas o días. Lo que aporta el informe es una magnitud concreta del fenómeno en un momento en que el Reino Unido intenta posicionarse como centro de innovación financiera.
Una contradicción con la ambición cripto de Londres
El mensaje llega en plena discusión sobre el marco regulatorio de los criptoactivos en el país. El gobierno y la Autoridad de Conducta Financiera (FCA) trabajan en normas para supervisar a los exchanges, las stablecoins y los servicios de custodia, con la meta declarada de dar seguridad jurídica al sector sin ahogar su desarrollo.
La foto que dibuja Bitcoin Policy UK expone una tensión evidente: mientras los reguladores diseñan reglas para integrar los activos digitales en el sistema, la banca comercial mantiene una postura defensiva que, en la práctica, dificulta el acceso. Para el grupo, esa desconexión resta competitividad frente a jurisdicciones donde la relación entre bancos y plataformas cripto está más normalizada.
El debilitamiento del vínculo bancario también tiene un costo para el propio usuario. Sin un canal fluido entre la cuenta corriente y el exchange, aumentan los tiempos de espera, los costos y la exposición a servicios informales. Es la contracara de un mercado que, a nivel global, vive un momento de mayor institucionalización, con empresas cotizadas sumando Bitcoin a sus balances y productos regulados ganando terreno.
Qué está en juego para los usuarios británicos
El reclamo de Bitcoin Policy UK ante el Parlamento busca precisamente eso: que los legisladores presionen para que la protección contra el fraude no se traduzca en un bloqueo automático de operaciones legítimas. Entre las demandas del sector figura una mayor claridad sobre cuándo una entidad puede rechazar una transferencia y qué recursos tiene el cliente para reclamar.
El contexto ayuda a entender la urgencia del planteamiento. El interés minorista por Bitcoin ha resurgido al calor de la recuperación de precios y de la llegada de vehículos de inversión más accesibles en distintos mercados. En paralelo, cada vez más compañías tratan a Bitcoin como un activo de tesorería, como muestra el caso de firmas que acumulan miles de BTC en sus balances. Que el usuario común no pueda mover su dinero con normalidad choca con esa tendencia.
Para quienes se inician, la fricción bancaria puede resultar disuasoria. Comprar criptomonedas ya implica entender conceptos como las redes de capa 2 o la custodia de las claves privadas; si a esa curva de aprendizaje se le suma un banco que retiene la transferencia, muchos potenciales inversores simplemente desisten.
La discusión, por ahora, queda en manos de los legisladores. Su respuesta marcará si el Reino Unido logra alinear su discurso de apertura a la innovación con la experiencia real de quienes intentan comprar Bitcoin desde una cuenta bancaria británica. Mientras tanto, el 40% de operaciones frenadas seguirá siendo el termómetro de una relación que no termina de destrabarse.



